
Tu casa también habla: señales cotidianas de una crisis familiar
Hace poco, una madre separada me contaba que su hija pasaba gran parte del tiempo encerrada en su habitación mientras ella intentaba hacer vida alrededor de la cocina y el salón de su nueva casa. La frase se me quedó dando vueltas. No porque una adolescente que pasa mucho tiempo en su habitación sea, por sí sola, una señal de que algo va mal, sino porque me recordó algo que aprendí hace muchos años trabajando con familias: la manera en que utilizamos los espacios de nuestra casa también puede contar cómo estamos viviendo nuestras relaciones y los cambios familiares. Esto







