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Cómo afrontar una separación con hijos cuando tu vida se derrumba

Padres caminando hacia camino distintos tras la separación

Cómo afrontar una separación con hijos no es lo mismo que afrontar la separación que estás viviendo ahora mismo.

Y aquí es normal que te preguntes: ¿cuál es la diferencia?

Porque cuando te separas sin hijos, estás atravesando una ruptura personal.

Pero cuando hay hijos, no solo estás cerrando una etapa de pareja.

Estás empezando una nueva forma de ser familia.

Y eso lo cambia todo

Porque cuando te separas y hay hijos en común:

• Se desorganiza tu vida cotidiana y la de tus hijos.

• Pierdes tu equilibrio emocional.

• Reaccionas de manera distinta a como lo haces de manera habitual.

• Cuestionas tus decisiones.

• Y aparecen miedos que ni siquiera sabías que tenías.

Y, sin darte cuenta, empiezas a actuar de una forma en la que no te reconoces.

A veces reaccionas.

A veces te bloqueas.

A veces dudas de todo.

Y eso tiene sentido.

Porque lo que estás viviendo no es solo una ruptura.

Es una doble crisis.

Porque no solo te afecta a ti, sino también a tu familia.

Y cuando no entiendes esto, es fácil tomar decisiones que, sin querer, acaba generando más problemas de los que ya había.

Por eso es importante que entiendas qué te está pasando realmente antes de seguir avanzando en el proceso de separación.

Por qué una separación con hijos es una doble crisis

Cuando hablamos de crisis, no hablamos de algo raro o excepcional.

Una crisis es una situación temporal que aparece en tu vida de forma imprevista y desorganiza tu día a día, haciéndote perder tu equilibrio emocional.

Se caracteriza, sobre todo, porque lo que te servía para enfrentar las dificultades con tu pareja deja de funcionar.

Y muchas veces esa crisis llega sin previo aviso.

De un día para otro, tu pareja te dice que ya no te quiere, que se va de casa o que quiere el divorcio.

Incluso cuando, aparentemente, todo seguía funcionando: convivíais, compartíais momentos e incluso manteníais intimidad.

Y ahí aparece una de las frases más repetidas en sesión:

“No me lo esperaba.”

“O sí… sabíamos que no estábamos bien, pero no hasta este punto.”

Y de repente te encuentras en una situación en la que no sabes muy bien cómo actuar, qué decisión tomar o cómo salir de ahí.

Por eso sientes bloqueo, dudas o reacciones emocionales que no van contigo.

No es falta de capacidad.

Es que estás intentando manejar una realidad nueva con herramientas que pertenecen a otra etapa de tu vida.

Entonces, ¿por qué hablamos de una doble crisis cuando hay hijos?

Porque en una separación con hijos no solo estás viviendo una ruptura de pareja. Estás viendo cómo cambia tu vida a todos los niveles: personal, familiar y social.

Estás atravesando dos procesos al mismo tiempo.

Por un lado, está tu crisis personal.

La pérdida de la relación.

La pérdida por lo que fue, por lo que esperabas que fuera… y por lo que ya no será.

Las dudas, el miedo, la culpa, la sensación de haber fallado o de no saber cómo mantener viva la relación.

Es un proceso interno.

Íntimo.

Y muchas veces, invisible para los demás.

Porque una de las preguntas que más se repiten en este momento es: ¿cuánto tiempo voy a necesitar para supera esto?

Si es tu caso, aquí te lo explico con claridad.

Pero al mismo tiempo, hay otra crisis que no puedes dejar en pausa: la crisis familiar.

Porque cuando hay hijos, la separación no solo te afecta a ti.

También tiene un impacto directo en los hijos.

Su vida también cambia.

Dejan de tener un solo hogar.

Tienen que adaptarse a nuevas rutinas, a vivir entre dos casas, a nuevas normas…

Y a una relación diferente entre sus padres.

Y aquí es donde muchas personas se sienten completamente desbordadas.

Porque mientras tú estás intentando recomponerte por dentro tienes que tomar decisiones importantes sobre su futuro.

Decidir cómo vais a organizaros.

Cómo vais a comunicaros.

Cómo vais a seguir siendo padres sin ser pareja.

Y este es el punto que muchas veces no se explica: en una separación con hijos, no estás solo viviendo una ruptura.

Estás intentando reconstruirte mientras reorganizas la vida de tus hijos.

El error más común al afrontar una separación con hijos en común

Cuando una pareja se separa, lo más habitual es intentar reaccionar rápido.

Tomar decisiones que afectan a tu presente y a tu futuro.

Organizar la vida de los hijos.

Buscar soluciones rápidas: hablar con un abogado, pedir opiniones, intentar resolverlo todo cuanto antes.

Y esto, en apariencia, tiene sentido.

Pero aquí es donde aparece el error más común: intentar resolver una situación compleja desde el desbordamiento emocional.

Porque estás dolido.

Confundido.

Con miedo.

Y desde ahí, es muy fácil:

Intentar tomar decisiones importantes sin tener claro lo que necesitas tú y tus hijos, sobre todo,

• mezclar emociones con decisiones prácticas,

• dejarte influir por el entorno (familia, amigos, abogados…)

Y sin darte cuenta, empiezas a construir acuerdos desde ese estado emocional de confusión.

No desde la calma.

No desde la reflexión.

No desde lo que realmente necesitan tus hijos.

El problema no es que tomes decisiones.

El problema es desde dónde las estás tomando.

Desde el dolor.

Desde el miedo.

Desde la urgencia por salir de la situación.

Y desde ahí, es muy difícil ver con claridad qué es lo mejor para ti y para tus hijos.

Una separación con hijos no se resuelve solo con decisiones rápidas.

Se construye con claridad, tranquilidad y con planificación y entendiendo que ya no sois pareja, pero seguís siendo una familia.

Y aquí es donde empieza el verdadero cambio.

Porque no se trata solo de aceptar la separación, sino de aprender a relacionaros de una forma diferente como padres.

Qué necesitas para afrontar una separación con hijos

Afrontar una separación con hijos no consiste solo en construir un acuerdo o en resolver el divorcio legal.

Consiste en aprender a construir una nueva forma de relación.

Una relación de padres.

Una forma diferente de seguir siendo familia para vuestros hijos.

Y eso implica cambios importantes.

Cambiar cómo veis esa familia.

Pasar de pensar como pareja a empezar a pensar como equipo de padres.

Cambiar cómo os habláis.

Porque la forma en la que os comunicáis no solo afecta a vuestra relación, también afecta directamente a vuestros hijos.

Cambiar cómo gestionáis vuestras diferencias.

No se trata de estar de acuerdo en todo, sino de aprender a manejar los desacuerdos sin dañar la relación como padres.

Y cambiar cómo tomáis decisiones.

No desde la reacción o el impulso, sino desde la claridad y teniendo en cuenta lo que realmente necesitan vuestros hijos.

Porque una separación con hijos no va solo de terminar una relación.

Va de aprender a construir una nueva forma de ser familia.

Si necesitas ponerle nombre a esta forma de hacer las cosas y entender cómo se construye, aquí te lo explico con más detalle: Divorcio positivo: qué es y en qué se basa

Cómo empezar a hacerlo bien desde el principio

Cuando estás en medio de una separación con hijos, es fácil pensar que lo primero que necesitas es ponerte de acuerdo con tu expareja e ir al abogado para que tramite vuestro acuerdo y obtener el divorcio legal.

Pero en realidad, este no es el primer paso.

El primer paso es comprender qué estás viviendo y por qué ahora mismo te resulta tan difícil tomar decisiones.

Entender que estás en una situación de crisis doble: una crisis persona (por la ruptura) y una crisis familiar (por el cambio en la estructura de vuestra familia).

Que tu equilibrio emocional está afectado.

Y que, desde ahí, es normal no tener claridad ni es sencillo poneros de acuerdo en cuestiones que van a afectar a vuestra vida y a la de vuestros hijos durante muchos años.

Porque si no entiendes esto, es muy probable que todo lo que construyas después acabe generando conflicto.

Y eso, con el tiempo, pasa factura.

A ti.

Y también a tus hijos.

Por eso, antes de empezar a organizar tu vida y a construir acuerdo es importante.

Parar.

Tomar distancia.

Ser honesta contigo misma.

Y preguntarte si estás preparada y si tienes las herramientas necesarias para afrontar esta transformación personal y familiar.

No puedes construir una nueva forma de familia si utilizas las mismas herramientas con las que has gestionado tu relación.

Seguir haciendo lo mismo y esperar resultados distintos no funciona.

Y aquí es donde empieza el verdadero trabajo.

No el de tomar decisiones rápidas, sino el de aprender a gestionar lo que sientes, entender lo que está pasando y prepararte para tomar decisiones que de verdad funcionen a largo plazo.

Por qué intentar hacerlo solo suele complicar más la situación

Te explico por qué pasa esto.

Cuando decides separarte, lo normal es pensar que podrás gestionarlo por tu cuenta.

Que hablando con calma o poniendo de tu parte, las cosas se irán resolviendo.

Aunque en la práctica, no suele ocurrir así.

Y no porque no quieras hacerlo bien sino porque estás intentando resolver una situación compleja sin tener la distancia emocional, la claridad ni las herramientas necesarias.

Porque cuando hay dolor, cuando hay miedo o cuando hay reproches acumulados…

Es muy difícil comunicarse bien, ponerse de acuerdo con el otro y muy fácil entrar en dinámicas como: “tú me atacas, yo me defiendo”.

Y sin darte cuenta, lo que empezó como una intención de hacerlo bien acaba convirtiéndose en discusiones, malentendidos y decisiones que no reflejan lo que realmente querías.

Además, hay algo importante que muchas veces no se ve: no solo estás gestionando una ruptura de pareja, estás intentando construir una nueva forma de ser familia de vuestros hijos y una nueva vida personal.

Y eso no se improvisa.

Porque nadie nos enseña a empezar de cero tras una separación, y menos cuando hay hijos en común.

No nos enseñan a hablar como padres cuando ya no somos pareja.

No nos enseñan a gestionar nuestras emociones en medio de una ruptura.

No nos enseñan a tomar decisiones pensando a largo plazo.

Por eso, intentar hacerlo solo no suele ser suficiente.

No porque no puedas.

Sino porque estás atravesando una situación que requiere algo más que buena intención.

Requiere acompañamiento, revisar las herramientas que tienes y entender cómo estás afrontando esta situación para poder tomar decisiones con más claridad.

Sin olvidar algo importante: para poder convertiros en los padres que vuestros hijos necesitan, tendréis que empezar a hacer las cosas de forma diferente a cómo lo habéis hecho hasta ahora.

Qué necesitas de verdad en este momento

Puede que ahora mismo estés pensando que lo que necesitas es tomar decisiones.

Decidir qué hacer con la casa.

Cómo organizar a los niños.

O cómo vais a gestionar vuestro día a día.

Pero no es eso lo que más necesitas ahora.

Lo que necesitas en este momento es parar.

Parar para poder tomar distancia emocional.

Parar para entender qué está pasando realmente.

Parar para no tomar decisiones desde el miedo, la rabia o la confusión.

Porque cuando decides desde ahí, lo más probable es que esas decisiones no funcionen a largo plazo.

También necesitas algo que muchas veces se pasa por alto: aprender a gestionar lo que sientes.

Porque si no sabes qué hacer con lo que estás viviendo por dentro, eso va a acabar apareciendo en la forma en la que te comunicas y en las decisiones que tomas.

Y, además, necesitas algo más: aprender a relacionarte de una forma diferente con el otro.

No como pareja, sino como padre o madre de tus hijos.

Porque la relación cambia.

Pero la responsabilidad como padres sigue.

Y para todo eso, no basta con querer hacerlo bien.

Necesitas herramientas.

Necesitas claridad.

Y, en muchos casos, necesitas acompañamiento.

Porque no se trata de hacerlo sin cometer errores.

Se trata de hacerlo de una forma que, con el tiempo, os permita seguir siendo familia para vuestros hijos.

Si has llegado hasta aquí, me gustaría que te quedaras con esto

Separarte no significa que tu familia se rompa.

Significa que cambia la forma en la que vais a relacionaros y a cuidar y a criar a vuestros hijos.

Y aunque ahora todo parezca confuso, aunque sientas que no sabes por dónde empezar… hay una forma de hacerlo mejor.

No desde la prisa.

No desde el miedo.

No desde el “a ver cómo salimos de esto”.

Sino desde la calma.

Desde la claridad.

Y desde una forma diferente de entender lo que está pasando.

Porque tus hijos no necesitan que estéis de acuerdo en todo, ni que no cometáis errores, ni siquiera que seáis los mejores amigos del mundo.
Necesitan que, incluso después de la separación:

• Os respetéis,

• estéis ambos presentes en su vida,

• y seáis capaces de poneros de acuerdo en las cuestiones importantes que tienen que ver con ellos.

En definitiva, que puedan seguir sintiendo que tienen una familia, aunque sus padres tengan una vida independiente como personas.

Y eso no depende de cómo termine vuestra relación de pareja.

Depende de cómo decidáis empezar a construir esta nueva etapa.

Si sientes que necesitas ayuda para dar ese paso sin perderte en el intento, puedes ver aquí cómo trabajo contigo de forma individual: Descubrir el programa Transformación Familiar Positiva

Es un acompañamiento pensado para ayudarte a reorganizar tu vida familiar, comunicarte sin conflicto con tu expareja y proteger el bienestar emocional de tus hijos desde el principio.

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