Divorcio en Navidad: consejos para afrontar tus primeras navidades tras la separación si tienes hijos

Tu primera navidad tras el divorcio

Tus primeras navidades separada pueden ser tan felices y especiales para tus hijos como antes si cambias tu forma de enfocar la situación. 

Para empezar, quiero hacerte una pregunta: ¿qué significa la Navidad para ti? Quizás lo relacionas con familia, alegría, reencuentro, tiempo para compartir o momentos de tradición. Para tus hijos, en cambio, estas fechas son sinónimo de magia, ilusión y excitación; a menudo están deseando que lleguen, porque eso implica actividades como estas:

  • Preparar la obra navideña del cole, adornar su clase y cantar villancicos.
  • Decorar el árbol y poner el nacimiento y demás adornos en casa.
  • Esperar  la llegada de Papá Noel y los Reyes Magos.

 

Para nuestros hijos, la Navidad es toda una experiencia de alegría e ilusión. Ya han pasado algunos años desde que mis hijas eran pequeñas, pero retengo en la memoria recuerdos entrañables de aquella época.

Si esta es tu primera Navidad desde que se produjo la ruptura de tu pareja, la celebración de este año supondrá un cambio importante para toda tu familia y es preciso hacer un enfoque nuevo, más teniendo en cuenta que los medios de comunicación envían constantes mensajes de felicidad relacionados con la unión familiar en los anuncios, las películas… A pesar de esto, te aseguro que vas a poder pasar una Navidad entrañable junto a tus hijos y disfrutar durante estas fechas de tu familia, tus amigos y de tiempo para cuidarte y mimarte a ti misma.

Sin embargo, antes de darte algunas claves que te ayuden a pasar unas muy felices fiestas pese al divorcio, permíteme hacerte otra pregunta: ¿habías pensado que este año las navidades, tanto para tus hijos como para ti, serían tristes?

Es cierto que este año el periodo navideño será diferente a los anteriores, pero recuerda que tu ruptura no ha roto el vínculo familiar, sino la relación de pareja. Esto significa que, si mantenéis una relación de padres respetuosa, colaborativa y unida, podéis hacer actividades todos juntos, con los niños, como la familia que sois. Para ello, la clave está en organizar esos días tan especiales con tu expareja para evitar que vuestros hijos tengan un sentimiento de pérdida.

A continuación, te dejo algunas estrategias que puedes utilizar para que todos en casa disfrutéis de unas navidades distintas pero felices y llenas de alegría y amor, unas fiestas que tus hijos podrán vivir con la misma ilusión que antes, ahora entre dos familias.

 

Qué vas a encontrar en este post:

1. Navidad después de una separación: 6 recomendaciones para afrontarla con serenidad

2. Cómo preparar emocionalmente a tus hijos para las fiestas navideñas tras la separación

3. Primera Navidad de tus hijos tras la separación: ¿qué conviene evitar?

4. Cómo lograr que los niños tengan una Navidad feliz, aunque sus padres estén separados

 

Permíteme contarte algo personal que me hizo ver que ser madre separada no me impedía disfrutar de los días navideños como antes ni estos tenían por qué ser tristes (algo que las personas de mi alrededor daban por hecho).

Mi ruptura se produjo después del verano, así que te puedes imaginar las caras y palabras de lástima que nos dirigían a mí y a mis hijas cuando se acercó la Navidad… ¿Sabes qué hice? Escribí a cada miembro de la familia para informarles a todos de que quería que la Navidad fuese igual a la de años anteriores para mis hijas, y que lo único que cambiaría sería que mi ex no iba a estar en mis reuniones familiares ni yo en las suyas. Ambos queríamos que las niñas tuviesen una Navidad feliz y entendíamos que éramos familia, aunque ya no fuésemos pareja y no conviviésemos.

¿Y cuál fue el resultado? Que mis hijas entendieron que lo único que había cambiado con respecto al año anterior era que en algunas comidas y cenas sus padres no estarían juntos. 

Nos venden la ruptura de pareja con hijos como una tragedia, cuando en realidad es un cambio en la forma de interacción con nuestros hijos y una nueva versión de ser padres y de celebrar estas fiestas.

Finaliza la relación de pareja y el modelo tradicional de familia se transforma en unión de padres. Entonces, ¿por qué renunciar a una Navidad alegre, divertida y feliz por el mero hecho de que cada progenitor tenga su propio hogar?

Te enfrentas a un nuevo reto desconocido como madre y entiendo que en estas circunstancias no te veas capaz de celebrar la Navidad con la alegría con la que siempre lo has hecho, o que tengas sentimientos encontrados, te sientas triste y pienses que ya nunca va a ser igual para tus hijos. Quizás lo que más vayas a echar de menos es pasar Nochebuena, Nochevieja y el día de Reyes con tus hijos.

Te entiendo, porque mi primer año tras la ruptura yo tampoco sabía cómo se hacía y, aunque compartimos momentos juntos, me sentí muy sola y perdida. Hoy sé que lo viví así por mis creencias y el arraigo social que rodea a esta época del año. De hecho, me sentí culpable de que mis hijas no pudiesen disfrutar de unas fiestas en familia.

Este año va a ser distinto para ti, para tu ex, para tus hijos y para vuestras respectivas familias, pero siempre tienes la opción de no dejarte arrastrar por lo que hacen los demás. Piensa sobre todo en la enseñanza que vas a transmitirles a tus hijos haciendo el esfuerzo por preservar la tradición y los valores de las familias de ambos entornos.

Tu actitud será fundamental para lograr que tú y tus hijos disfrutéis de la Navidad. Porque, aunque vayan a cambiar vuestras costumbres, la esencia de este periodo —compartir tiempo en familia, con amigos y vivir la ilusión con los niños— persiste y puedes hacer de ello una experiencia inolvidable para ti y  tus peques. Lo importante no es lo que te ha ocurrido, sino cómo lo vas a afrontar.

 

Navidad después de una separación: 6 recomendaciones para afrontarla con serenidad

Si tú estás bien, tus hijos también lo estarán, por ello es fundamental que primero te ocupes de ti misma.

1.Disfruta de tu tiempo libre

Divorciarte no implica que tengas que recluirte en casa y descuidarte, todo lo contrario. Ahora dispones de tiempo para ti y eso es algo que tienes que aprovechar.

Los días que no tienes a tus hijos contigo podrás dedicarlos a actividades como estas:

  • Quedar con tus amigos para comer, cenar, tomar café… Ya no tienes hora de recogida ni tanta responsabilidad, así que disfruta y sonríe.
  • Salir de compras.
  • Darte ese capricho que tanto te apetece y siempre has dejado para más tarde.
  • Tomar la iniciativa y apuntarte al gimnasio, ir a clases de salsa, realizar actividades al aire libre, salir a pasear o a correr, ir a nadar, hacer yoga…

Piensa en algo que te motive y te haga sentir bien. Recuerda que tu aspecto físico refleja cómo te sientes, y el hecho de verte bien aumentará tu autoestima. Además, las actividades en grupo te permitirán socializar con otras personas y ampliar tu círculo de amistades.

 

2. Cuida lo que piensas

Aunque es importante cuidar tu aspecto, lo es mucho más cuidar tu mente durante estos días.

Recuerda que tus pensamientos son los que crean tus emociones, y tus emociones son las que te llevarán a actuar de una determinada manera.

Piensa en todo lo bueno que tienes a tu alrededor: si cuentas con un trabajo, una casa, familia y amigos, tienes mucha suerte, porque hay gente que no puede decir lo mismo, así que valóralo.

Prométete a ti misma que, cuando aparezcan recuerdos relacionados con cómo eran tus navidades antes, vas a cambiar la frecuencia negativa de tu pensamiento. Para ello, puedes escuchar música que te guste, llamar a una amiga o hacer cualquier cosa que te anime; verás cómo te cambia el humor en cuestión de segundos. Esto sucede porque, cuando cambias lo que piensas, cambian tus emociones.

Si tienes uno de esos días en los que no sabes ni cómo te sientes, pregúntatelo directamente: «A ver, ¿cómo me siento?». Si tu respuesta es «Mal», significará que tienes pensamientos negativos; en este caso, actúa como te he indicado anteriormente. 

Sim embargo, si tras mucho intentarlo ves que nada te funciona, quizás es el momento de solicitar la ayuda de un terapeuta, ya que, si tú no estás bien, contagiarás a tus hijos esa energía negativa. Esto, a su vez, puede provocar que ellos vivan las fiestas con sentimiento de pérdida, y la ruptura como una tragedia familiar.

 

3. Refúgiate en tus seres queridos

Vive el momento, no puedes quedarte toda la Navidad encerrada en casa e incomunicada del mundo, aunque sea lo que más te apetezca en este momento.

No hay nada mejor que rodearse de los seres queridos y pasar buenos ratos a su lado para sentirse a gusto.

Si no quieres que se toque el tema del divorcio en las reuniones familiares, díselo a tu familia, seguro que lo comprenderán y respetarán tu decisión (como te contaba antes, en mi caso funcionó estupendamente). De esta forma, te asegurarás de que esos momentos de felicidad en familia no se estropean.

 

4. Anímate a viajar sola

¿Te apetece estar sola? En ese caso, díselo a tus familiares y amigos para que no se preocupen por ti. Comunícales que estás bien, pero que necesitas un cambio en tu rutina y te vas a marchar unos días. Haz las maletas, coge un vuelo, un autobús o un tren al sitio que más te guste y olvídate de todo.

Viajar sola es una de las mejores formas de curarte y de conocerse a una misma. Además, vivir una experiencia nueva y diferente te hará sentirte renovada y te ayudará a no pensar en las navidades que pasabas cuando estabas con tu pareja.

Y si no quieres perderte las comidas familiares y las quedadas con amigos, puedes tener ambas cosas si lo organizas con un poco de antelación.

 

5. Diviértete con tus hijos

Durante el tiempo que pases con tus hijos, la Navidad no tiene por qué ser aburrida ni mucho menos un desastre ahora que te has divorciado o separado.

Los más afectados en estos casos son los niños, por la escasez de recursos internos que tienen, así que tu objetivo principal deberá ser velar por su felicidad.

Apóyalos, pasa todo el tiempo que puedas con ellos y hazles reír. Piensa que los regalos no son lo más importante para un niño cuyos padres se acaban de separar o divorciar; ellos prefieren pasar tiempo de calidad contigo y tu expareja.

Lo peor que puedes hacer es mostrarles que estás triste y llorosa, porque entonces ellos se contagiarán de esas malas vibraciones y pensarán que la ruptura de sus padres es una tragedia. Por ello, intenta que todo se desarrolle con fluidez y naturalidad.

Si en estas fechas tienes vacaciones, planifica bien el tiempo de ocio que vas a disfrutar con ellos y organiza actividades que podáis hacer juntos: cocinar, salir a patinar, jugar, bailar, ir al cine, al parque, hacer compras, pasear, ver películas, visitar a tus padres o amigos…

Si tus hijos han de pasar la Nochebuena o la Nochevieja con su padre, explícales con alegría todo lo que van a hacer y lo bien que se lo van a pasar con los abuelos, los primos… Háblales también de las ganas que tienen todos los demás de disfrutar de su compañía.

Recuerda que tus hijos van a vivir la ruptura a través de ti, así que, si tú estas bien, ellos también lo estarán. Muéstrate fuerte, aunque no sea así como te sientas, y cuando salgan por la puerta arranca a llorar si lo necesitas, permítete expresar tus emociones, pero no lo hagas delante de ellos. Lo esencial será siempre hacerles ver a tus hijos que la ruptura de pareja forma parte de las relaciones y es algo que puede suceder en cualquier familia.

 

6. Ayuda a los demás

Si te sientes incapaz de hacer nada que te ayude a salir de tu tristeza, recuerda que estás viviendo una pérdida relacional de pareja y un cambio social, económico y de hábitos en la forma de relacionarte con tus hijos, así que es normal que te sientas desganada, apática… Incluso que te importe muy poco el calendario y sus fiestas.

Si te ocurre esto, te animo a que valores la posibilidad de ayudar a otras personas que lo necesiten: esto te procurará una felicidad indescriptible y verás que tu sufrimiento se hace mucho más pequeño.

 

Cómo preparar emocionalmente a tus hijos para las fiestas navideñas tras la separación

Tus hijos van a vivir cada etapa de la ruptura de sus padres de forma distinta a ti, así que tienes que acompañarlos para que lo comprendan, lo acepten y se adapten a ello de forma sencilla y con la mayor naturalidad posible.

Las palabras que emplees para explicarles cómo va a ser esta primera Navidad serán fundamentales, ya que a ellos posiblemente les produce incertidumbre, tristeza y miedo.

Esto se debe a que desconocen lo que va a suceder durante estos días y asocian las navidades con estar en familia y juntos. El hecho de que este año tengan que pasar las fiestas por un lado con papá y por otro con mamá (y las respectivas familias de cada uno) puede hacerles sentir miedo y enfado. Para comprenderlos, ponte en su lugar.

¿Cómo puedes acompañarlos para que les resulte más sencilla la adaptación en esta primera Navidad?

1. Anticípate y organiza

Es muy importantes prepararlos, así que planifica con tu expareja cómo os vais a repartir los tiempos de estancia con los niños durante estas fechas. Tened en cuenta situaciones como las siguientes:

  •  ¿Con quién cenarán los hijos en Nochebuena?
  • ¿Cómo se harán los intercambios?
  • ¿Tendrán oportunidad los niños de estar tanto con papá como con mamá el día de Reyes?
  •  ¿Cuándo recogerán los regalos en casa de los abuelos?

 

No existe un modelo único ni una forma correcta o incorrecta de distribuir los tiempos de estancia con cada uno de vosotros. Tampoco es necesario seguir el convenio regulador si los dos estáis de acuerdo en organizar las vacaciones de Navidad de forma diferente a lo establecido (recuerda que el convenio está para cuando la situación se pone tensa y no lográis poneros de acuerdo o existe una relación parental de alta conflictividad).

Si tenéis una buena relación como padres, es positivo para los niños que realicéis actividades juntos como familia, siempre y cuando hayáis hablado con claridad con los niños para no confundirlos y que no alimenten esperanzas de reconciliación entre vosotros.

Asegúrate de que las decisiones que tomas en estas fiestas tienen que ver con el amor y el bienestar de tus hijos.

 

2. Ofréceles libertad para que expresen sus sentimientos

Habla con ellos y explícales con palabras sencillas y de forma clara lo que va a suceder durante las navidades. Pregúntales si hay algo que no entienden, y de ser así, explícaselo de nuevo.

Si tus hijos son menores de 7 años, recuerda que no tienen noción del tiempo y si les hablas de semanas igual no saben a qué te refieres. En este caso, la estrategia de poner un calendario en la nevera y señalar los días que van a estar con cada uno de vosotros la entienden bastante bien. Para facilitar la comprensión del día, haz referencia a ello cada mañana, cuando se levanten.

Permite que puedan expresar libremente cómo se sienten y las emociones que les produce la nueva situación. Reconoce sus emociones y no les quites importancia, piensa que ellos le darán un significado diferente al que tú puedas darle.

Si no quieren hablar de ello en ese momento, no insistas, pero diles que cuando quieran hacerlo estarás disponible para escucharlos.

 

3. Aprovecha la ruptura para educarlos en el optimismo

Al hacer esto, ofrecerás a tus hijos herramientas con las que afrontar retos difíciles durante su crecimiento y le darás una gran lección de vida, ya que eso les permitirá ver lo bueno de las situaciones y de las personas, sin dejar de asumir sus errores y de aceptar los contratiempos con calma y aceptación.

Además, les ayudará a encontrar oportunidades y aprendizajes en cada adversidad, pero no solo eso, también sirve para lo siguiente:

  • Genera un clima familiar positivo.
  • Mejora su autoestima, ya que les ofrece una visión positiva de la vida y favorece los aciertos, pero también permite los fallos y dirige la atención a las fortalezas y los puntos fuertes.
  • Favorece la superación y el crecimiento personal
  • Facilita la adaptación a los cambios y la adversidad.
  • Es un antídoto para emociones como la tristeza, el enfado o la desilusión.
  • Incita a perseguir sus sueños y objetivos.
  • Mejora su salud.

 

4. Explícales por qué vais a pasar las navidades separados

Sé honesta y sincera. Huye del engaño y la elaboración de «cuentos» pseudotranquilizadores, cuestiona esa creencia de que «no lo van a entender» y a partir de ahí construye.

Nunca subestimes a tus hijos, pues hasta los más pequeños perciben lo que sucede a su alrededor. Los niños entienden y saben afrontar más cosas de las que pensamos los padres.

Acepta y acompáñalos en sus emociones, y recuerda que un buen abrazo en silencio es una gran estrategia en cualquier momento y circunstancia, con independencia de la edad que tengan.

 

5. Genera un ambiente festivo en el hogar

Aunque tu estado de ánimo esté bajo, intenta que tus hijos vivan la Navidad como siempre.

Genera un ambiente festivo en tu hogar: cocinad juntos, montad el nacimiento, el árbol, colocad adornos, llévalos a pasear, a ver las luces de tu ciudad o a elegir los juguetes que quieran pedirles a Papá Noel o los Reyes Magos. En definitiva, haz que tus hijos puedan vivir la Navidad intensamente, con independencia de vuestra separación o divorcio. Los días que te toquen disfrutar con los niños, aprovecha y genera bonitos recuerdos que siempre retendrán en su memoria.

El mejor regalo que puedes darles a tus hijos es la armonía familiar y la sensación de que tienen una familia pese a que sus padres estén divorciados. Y recuerda que con ello también aprenderán a relacionarse de forma positiva con los demás. 

 

6. Mantén una relación cordial y colaborativa con tu ex como padre

Respetarse mutuamente es una forma de respetar a los hijos. Sé un modelo para ellos, muéstrales que os lleváis bien, aunque ya no seáis pareja.

El vuestro será un ejemplo que imitarán y un valor añadido a su educación relacional, ya que en el futuro, cuando tengan un desacuerdo con alguien o terminen una relación sentimental, sabrán que deben seguir respetando a esa persona y tener una comunicación positiva.

Ante todo, respetar a tu ex es garantía del éxito de la relación con él como padre y de la forma de considerar a tus hijos. Aunque ya esté fuera de tu vida sentimental, siempre va a ser el padre de tus hijos y parte de tu familia. Además, vais a tener que relacionaros, colaborar y participar de forma unida, porque vuestros hijos os necesitan juntos como padres.

 

Primera Navidad de tus hijos tras la separación: ¿qué conviene evitar?

Si la separación se produce muy próxima a las fechas navideñas es normal que sientas dolor, y este no va a desaparecer porque lleguen las fiestas.

Sin embargo, a pesar de los sentimientos encontrados que sientes hacia tu ex, procura poner los intereses de tus hijos por encima de los tuyos y ten cuidado con lo siguiente:

  • No transmitas tu resentimiento a tus hijos, pues ello sería hacerles partícipes de algo en lo que ellos no tienen responsabilidad.
  • No pongas a los niños contra la pared: no les preguntes con quién quieren pasar las fietas. Si lo haces, crearás en ellos un sentimiento de culpabilidad y de deslealtad hacia la persona con la que no estén.
  • No compitas con tu ex por hacer el mejor regalo. En este caso, lo ideal es pactar el número de obsequios que les vais a hacer a los niños.
  • No aproveches las fiestas navideñas para ganarte el favor de los niños haciendo grandes regalos o viajes extraordinarios que, a lo mejor, su padre no puede permitirse.

 

Cómo lograr que los niños tengan una Navidad feliz, aunque sus padres estén separados

A continuación, te ofrezco 3 claves para que tus hijos pasen unas felices fiestas:

1. Separa los roles

El rol de esposo o pareja es distinto del rol de padre.

Esto, que en teoría parece muy sencillo, en la práctica no lo es. Sin embargo, te ayudará pensar que el rol que desempeñas como pareja se puede romper, pero el de padre o madre nunca lo hará, y es tu responsabilidad respetar y aceptar eso.

Para ti, quizás tu ex es un pésimo compañero, pero a tus hijos les aporta amor y complementa lo que tú les ofreces, así que es muy importante para ellos.

 

2. Mantén el contacto

Si ya no vivís juntos, aunque todavía la parte legal no esté resuelta, sé flexible, tolerante y facilita los encuentros de los niños con ambas familias.

Todos los miembros (abuelos, primos, tíos, etc.) quieren estar, disfrutar y compartir tiempo con tus hijos. Si por circunstancias esto no es posible, facilita que hagan una llamada de teléfono, envía un WhatsApp, un vídeo o fotos al padre en los días más señalados (Nochebuena, Nochevieja, Navidad, Reyes). Para que te sea más sencillo, ponte en el lugar de tus niños: ¿que te gustaría que hiciese papá y mamá por ti?  ¿Te gustaría recibir una felicitación de su parte?

Si la situación legal ya está regulada, facilita igualmente la comunicación entre los niños, su padre y la familia paterna, verás de qué manera un gesto tan simple facilita la cooperación entre vosotros.

Recuerda que, cuando nosotros estamos bien, los niños se sienten tranquilos y contentos. De esta forma percibirán que, aunque no podáis estar todos juntos, ellos son importantes para vosotros.

Piensa que tu ex también extraña a sus hijos ese día tan señalado: recuerda cómo te sientes y cuánto extrañas tú a los niños cuando no los tienes y toda la familia está reunida.

 

3. Participa junto a tu ex en las actividades navideñas escolares

Tengáis o no la situación legal resuelta, para tus hijos es muy importante que papá y mamá estén presentes en su función o lo que organice el colegio.

 

«¿Y si mi ex no quiere colaborar?».

En este caso, siempre hay una parte que depende de nosotros. Hazlo lo mejor posible por tu parte, hasta ahí llega tu responsabilidad. No puedes controlar lo que hace tu ex, pero sí lo que haces tú.

 

En resumen, tanto si estáis juntos como padres como si lleváis a cabo las actividades por separado, recuerda que siempre puedes darle la vuelta a la situación y sentirte afortunada por todo lo que tienes. Además, tus hijos merecen que celebres la Navidad por todo lo alto y disfrutar de estas entrañables fiestas, ¿coincides conmigo?

Cuéntame en comentarios: ¿cómo ha sido tu primera Navidad como madre divorciada? Me encantará conocer tu experiencia personal.

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