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Crisis de pareja con hijos: cómo saber si es una crisis o una ruptura

Pareja distanciada Pareja en crisis

Una crisis de pareja con hijos no empieza de golpe. 

Puede que últimamente te estés sintiendo mal en tu relación.

Puede que no sepas si lo que estás viviendo es una crisis de pareja o el inicio de una ruptura.

Y cuando hay hijos de por medio, la duda angustia más.

Porque lo que está pasando no siempre es evidente.

No es solo que discutáis más.

Es algo más silencioso.

Te sientes solo/a, incluso estando acompañado.

Desconectado.

Como si ya no fueras tú mismo dentro de la pareja.

Y entonces aparece la pregunta que asusta:¿Esto es una crisis… o es que ya no quiero seguir en la relación?

Y junto a esa pregunta llega otra todavía más incómoda: ¿Y si me estoy equivocando?

Puede que incluso sientas culpa.

Culpa por pensar en separarte.

Culpa porque la otra persona no “se lo merece”.

Culpa porque ahora está más amable, más presente, más entregada.

Culpa por el cambio que supondría para tus hijos.

Culpa por las familias.

Culpa por ser tú quien decide la ruptura.

Y mientras tanto, tus hijos están ahí.

Y eso lo complica todo.

Porque ya no se trata solo de cómo estás tú.

Se trata de cómo cualquier decisión puede afectar a su estabilidad.

Si estás en este punto, este artículo es para ayudarte a pensar con calma.

Sin precipitarte.

Sin huir.

Pero tampoco quedarte por miedo.

Vamos a diferenciar juntos cuando estamos ante una crisis que necesita reajuste…y cuándo lo que sientes puede estar señalando que la relación ya no tiene recorrido como pareja.

Y lo haremos poniendo a tus hijos en el centro, pero sin olvidarte a ti.

 ¿Qué es realmente una crisis de pareja?

Una crisis de pareja no empieza el día que comenzáis a discutís.

Empieza el día que te das cuenta de que ya no te sientes igual cuando estáis juntos.

Que hablas… pero no compartes.

Que convivís …pero no conectáis.

Que todo parece funcionar en el día a día, pero por dentro sientes que algo se ha apagado entre vosotros.

Como si estuvierais en el mismo sofá…pero cada uno en un mundo distinto.

A veces no hay grandes peleas.

Solo silencio.

Cansancio.

Desgaste.

Una crisis no significa que la relación esté rota.

Significa que la manera en la que estáis viviendo como pareja ya no os está dando lo que necesitáis al menos a uno de vosotros.

Quizás os habéis centrado tanto en el trabajo y en los hijos que sin daros cuenta fuisteis dejando en segundo plano vuestra relación de pareja.

Quizás uno se adaptó más que el otro.

Quizás empezasteis a hablar menos… para evitar discutir.

Y poco a poco, sin daros cuenta, la conexión se fue debilitando entre vosotros.

Y eso no significa que la relación esté destinada a terminar.

Es una señal que es momento de parar, y mirar lo que está ocurriendo… y decidir con calma, no desde el miedo.

Pero antes de tomar cualquier decisión, hay algo importante.

Necesitas distinguir si lo que estas viviendo es una crisis que puede trabajarse… o si en tu interior ya se ha producido una desconexión más profunda.

Se descubre cuando te haces las preguntas adecuadas.

 Preguntas que pueden ayudarte a entender qué está pasando dentro de ti

Antes de seguir leyendo, haz algo sencillo.

No pienses en lo que “deberías” sentir.

Ni en lo que sería más correcto.

Ni en lo que menos daño haría.

Piensa en lo que realmente sientes.

Respóndete con honestidad:

• Cuando imaginas que tu pareja ya no está en tu vida…

– ¿Sientes tristeza por perderla… o alivio?

-¿Te duele la idea de reconstruir vuestra relación… o te agota?

-¿Te gustaría volver a conectar… o lo que quieres es dejar de intentarlo?

• Cuando tu pareja se acerca y pone de su parte…

– ¿Te nace la ternura?

– ¿Te despierta ganas de intentarlo?

– ¿O sientes incomodidad, presión o culpa?

• Si el conflicto desapareciera mañana…

– ¿Te ilusiona volver a empezar?
– ¿O sientes que, incluso sin conflicto, algo ya no está?

Y ahora algo importante.

No busques la respuesta “correcta”.

Busca la respuesta sincera.

Porque si dentro de ti hay deseo real de reconectar con el otro, probablemente estés atravesando una crisis.

Pero si lo que aparece es alivio al imaginar distancia, puede que estés ante una desconexión más profunda.

Y eso no se resuelve solo con buena voluntad.

Y si después de hacerte estas preguntas sigues sintiendo confusión, no tomes decisiones en soledad.

Este no es un momento para precipitarse.

Es un momento para comprender bien lo que está ocurriendo dentro de ti.

Porque cuando la decisión afecta a una familia entera, merece la pena actuar desde la tranquilidad, no desde el impulso.

A veces, simplemente hablarlo con alguien que no juzga y que sabe distinguir entre crisis y ruptura puede ayudarte a ordenar lo que ahora mismo sientes mezclado.

Cómo distinguir entre crisis de pareja y una ruptura

A veces te preguntas:

¿Estoy atravesando una crisis… o en el fondo ya sé que esto se ha terminado?

La respuesta no siempre está en las discusiones.

Muchas veces está en cómo te sientes cuando imaginas seguir… y en cómo te sientes cuando te imaginas soltar la relación.

La respuesta no siempre está en las discusiones ni en quién tiene razón.

Mira si te reconoces en alguna de estas situaciones.

Cuando lo que estás viviendo es una crisis…

• Aún hay deseo de comprender lo que está pasando.

• Te duele lo que está pasando, pero no has dejado de querer a la persona.

• Te gustaría volver a sentir conexión.

• Pensar en intentarlo de nuevo no te da rechazo…te da miedo

• Hay cansancio… pero también intención.

Cuando lo que estás sintiendo es un final…

• Lo que sientes es distancia más que enfado.

• No hay deseo de volver a intentar.

• Imaginar continuar te produce alivio al pensar en separación.

• El esfuerzo se vive como obligación, no como elección.

• Ya no hay ilusión por reconstruir… solo ganas de que esto termine.

Si te reconoces más en el primer bloque, quizá lo que necesitáis es ayuda para atravesar la crisis sin dañar la relación.

Si te reconoces más en el segundo, puede que haya llegado el momento de mirar la separación con calma y serenidad.

En cualquier caso, decidir desde la tranquilidad siempre protege más que decidir desde el miedo.

Porque no se trata de encajar en una lista. Se trata de observar qué pesa más en tu interior.

Una crisis necesita trabajo.

Una ruptura necesita honestidad.

Y confundirse en este punto puede alargar el sufrimiento innecesariamente.

 ¿y si me siento culpable por querer irme?

Sentirse culpable no significa que estes equivocado.

Muchas veces la culpa aparece porque:

• No quieres hacer daño.

• No quieres romper lo que construiste.

• No quieres decepcionar.

• No quieres que tus hijos sufran.

Pero también puede aparecer porque sabes que lo que estás sintiendo por el otro ya no es lo mismo.

Y te cuesta aceptarlo.

La culpa no siempre es una señal de que debas quedarte.

A veces es una señal de que la decisión es importante para ti.

Y cuando una decisión afecta a una familia, es normal que pese.

Lo importante no es eliminar la culpa.

Es entender de dónde viene.

Porque decidir desde la culpa paraliza.

Pero decidir desde la tranquilidad protege.

Qué pasa cuando uno de los dos ya ha tomado la decisión de la separación

A veces, uno de los dos ya ha decidido que quiere separarse… y el otro todavía está intentando entender qué está pasando.

Eso crea una distancia muy grande entre los dos.

Quien ha tomado la decisión suele llevar mucho tiempo pensándolo.

Ha dudado.

Ha sentido culpa.

Ha tenido miedo.

Quizá incluso ha intentado convencerse de que podía seguir.

Cuando lo dice en voz alta, muchas veces ya se ha producido la desconexión emocional del otro.

En cambio, la otra persona sigue aferrándose a sus sentimientos.

Por eso, intentar convencer al otro rara vez funciona.

No porque la relación no haya sido importante.

Sino porque una ya está soltando la relación, y el otro todavía se está agarrando.

En ese momento, la pregunta deja de ser: “¿Cómo salvo la pareja?”

Y empieza a ser:

• ¿Cómo hacemos esto sin hacernos daño?

• ¿Cómo protegemos a nuestros hijos?

• ¿Cómo evitamos que nuestras diferencias se conviertan en una guerra?
Separarse no es dejar de ser familia.

Es reorganizarla…

Y la forma en que lo hagáis influirá en si vuestros hijos lo viven como una guerra… o como un cambio.

Los niños no sufren solo por la separación.

Sufren cuando sienten que pierden su seguridad, estabilidad y la tranquilidad de saber que mamá y papa siguen en su vida.

Y esa seguridad no depende de que sus padres sigan juntos.

Dependen de cómo se traten mientras se separan.

Qué puedes hacer ahora mismo si estas en ese punto

Si has llegado hasta aquí, probablemente no estás buscando teoría.

Estás buscando claridad.

Aquí tienes tres pasos sencillos para empezar a ordenar lo que sientes:

1. Escúchate sin discutir

Pregúntate:

• ¿Cómo me siento cuando imagino seguir con mi pareja?

• ¿Cómo me siento cuando imagino salir de la relación?

No lo que piensas.

Lo que sientes.

Ahí suele estar la respuesta.

2. No tomes decisiones desde el miedo

Una crisis necesita trabajo.

Una ruptura necesita honestidad.

Pero ninguna de las dos necesita prisa.

Date espacio real para pensar sin discutir.

Las decisiones importantes no se toman medio del ruido.

3.  Si tenéis hijos en común, cambia la pregunta

La pregunta ya no es: “¿Me quedo o me voy?”

La pregunta es: “Si esto cambia… ¿cómo quiero que lo vivan mis hijos?”

Separarse no es dejar de ser familia.

Es decidir cómo quieres reorganizarla.Y eso empieza por la forma en que os tratáis.

No necesitas tener todas las respuestas hoy.

Necesitas parar.

Ordenar lo que sientes.

Y empezar a pensar con claridad.

He preparado una guía gratuita para acompañarte en este momento.

Para que puedas prepararte emocionalmente antes de tomar decisiones importantes.

Descárgala aquí.

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