DIVORCIO Y MASCOTAS

QUÉ HACEMOS CON NUESTRA MASCOTA SI NOS DIVORCIAMOS

Hablando de: divorcio y mascotas

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Una mascota es un ser vivo y sin embargo ante un divorcio no existe legislación aún en España que facilite su “custodia”.

No obstante las mascotas tienen sentimientos y suelen estar vinculadas afectivamente a sus dueños, por lo que un cambio drástico en las condiciones de vida, le afectan. 

Incluso se puede decir que no es igual el cambio para un perro, gato, ave, etc de hábitat. Por ejemplo un gato suele estar más adaptado a un espacio físico que un perro.  

 Cuando no hay acuerdo, se puede recurrir al Juzgado ya que en el Código civil, art 333  las mascotas tienen naturaleza de bienes inmuebles. Por ello pueden ser reclamadas como un bien. 

Por otro lado, a pesar de que los dos miembros de la pareja deseen quedarse con ella, es necesario tener algunas condiciones claras: 

– Si la mascota fue adoptada/comprada por una de las partes antes de su unión, esta tendría un único dueño/a.

– Si una de las partes no está interesada en tenerla consigo, cede su derecho a la otra parte. 

– Hacer un acuerdo notarial en el que cada parte disfrute a la mascota por temporadas. Esto a pesar de que es una fórmula que existe, suele tener resultados negativos ya que las partes no llegan a desvincularse del todo en pro de la mascota y requiere dejar claro cómo abordar los gastos derivados de su cuidado: Clínica veterinaria, vacunas, seguro, medicación, higiene etc Así mismo esto supone una fuente de conflictos ya que no suele haber beneplácito en la forma en que cada parte la cuida. 

– También las cosas son diferentes cuando la pareja tiene hijos y son estos los que se ven perjudicados por la ausencia de la mascota. 

– Si el matrimonio se produjo en sociedad de separación de bienes, la custodia del animal recaerá en la persona que adquirió el animal, incluso si lo hizo durante el matrimonio. 

– A veces en situaciones conflictivas una de las partes puede tratar mal al animal, como forma de  venganza para lo cual tendría que denunciarse a través de la Ley 1/1990, de 1 de febrero, de Protección de los Animales Domésticos.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que una mascota, cómo ser vivo puede sufrir estrés y tristeza y es una responsabilidad de las partes tomar las mejores medidas para que estén bien cuidados y atendidos. 

La ley tendrá que adaptarse a los nuevos derechos de los seres vivos y protegerlos en situaciones como esta para que su bienestar no se vea mermado. 

Por Eugenia Varea/trabajadora social

¿CÓMO AFRONTAR MI PRIMERA NAVIDAD DIVORCIADO?

6 RECOMENDACIONES PARA AFRONTAR LA 1ª NAVIDAD DIVORCIADO

Hablando de:Navidad en procesos de separación/divorcio

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Que cerca tenemos de nuevo Navidad. Época por excelencia de unión y reunión familiar en la que tratamos de disimular y ocultar cualquier conflicto o situación de crisis en las familias. Tiempo en que la familia adquiere mayor significado y dónde los valores familiares son reforzados por el constante bombardeo del cine televisivo, spots publicitarios y mensajes de amor en las actividades escolares de nuestro pequeños. 

 En 2017 comenzamos nuestra andadura navideña dedicando el post a las personitas especiales de nuestras casas ¿Cómo lograr una NAVIDAD feliz para nuestros hijos? cuando los padres están en pleno proceso de ruptura/divorcio,el cual podemos recordar en “Navidad en tiempos de ruptura” http://www.contigoeducapadi.com/la-navidad-tiempos-ruptura/

La Navidad no siempre es una época de alegría, felicidad o celebración, sobre todo para aquellos padres que acaban de divorciarse o romper su relación como pareja y tienen que adaptarse a la ausencia de su pareja y la lejanía de sus hijos en días tan señalados. Si estas viviendo esta circunstancia es normal que no te sientas capaz de celebrar la Navidad con la alegría con la que siempre lo has hecho y sientas que tu mundo se acaba. Este año tendrás que cambiar tus hábitos porque ya no podrás realizar las mismas actividades que las navidades anteriores.

El cambio y la adaptación familiar (hagamos hincapié en que la ruptura relacional no rompe la FAMILIA solo la TRANSFORMA en otra estructura la cual necesitará un proceso de adaptación en la vida cotidiana de padres e hijos) que supone el divorcio en nuestra vida sumado a nuestros recuerdos navideños de nuestra familia unida que brotan en nuestra cabeza de forma insistente nos puede llevar a afrontar la Navidad como una pesadilla y gran desasosiego, pero esta es una actitud que puedes cambiar aunque no resulte fácil y que depende exclusivamente de ti. 

Aunque este es un desafío muy duro, la actitud que tomamos ante la situación es fundamental para lograr de nuevo nuestro equilibrio y felicidad. Lo importante no es lo que te haya ocurrido sino cómo lo vas a afrontar. 

6 recomendaciones para hacer frente a tu 1ª Navidad divorciado/a

 

1.DISFRUTA TU TIEMPO LIBRE

Divorciarnos no implica que tengas que recluirte en casa y descuidarte, todo lo contrario. Ahora dispones de tiempo para ti, y es algo que tienes que aprovechar. Sal de compras, renueva tu armario, hazte ese cambio de look, date caprichos, apúntate al gimnasio, clases de salsa, actividades al aire libre, correr, nadar, yoga… Nuestro aspecto físico es el reflejo de cómo nos sentimos y verte bien a ti mismo/a supondrá un aumento en tu autoestima. Además yendo al gimnasio, haciendo actividades en grupo o yendo a la peluquería socializarás con otras personas.

2. CUIDADO CON LO QUE PIENSAS 

  Aunque es importante cuidar tu aspecto, lo es mucho más cuidar tu mente. Piensa en todo lo bueno que tienes en la vida, si tienes un trabajo, casa, familia y amigos ya tienes más suerte que mucha gente que no cuenta con todas esas cosas que tu pasas por alto. Hazte una promesa a ti mismo/a  y cuando aparezcan los recuerdo decir “de nuevo no me dejáis” permítete que invadan tu mente unos segundos pero a continuación cámbialos poniendo música que te guste o haciendo cualquier cosa que te anime, verás cómo te cambia el estado de ánimo en cuestión de segundos.   

También pregúntate “cómo me siento” si te sientes mal es que tienes pensamientos negativos. Es imposible sentirse mal y tener pensamientos positivos. 

  3. REFUGIATE EN TUS SERES QUERIDOS 

Vive el momento, no puedes quedarte toda la Navidad encerrado/a en casa incomunicada/o del mundo. Visita a tus padres, a tus hermanos y queda con tus amigos. No hay nada mejor que rodearte de las personas que más quieres para olvidar un mal capítulo de tu vida. Si no quieres que se toque el tema del divorcio en ningún momento  de Navidad díselo a tu familia, seguro que lo comprenderán y respetarán tu decisión. De esta forma, te asegurarás de que esos momentos de felicidad en familia no se estropee por el recuerdo.

4. ANÍMATE A VIAJAR SOLO 

¿Y si te apetece estar solo/a? En ese caso, informárselo a tus familiares y amigos para que no se preocupen por ti y queden tranquilos transmitiéndoles que estas bien pero que necesitas un cambio en tu rutina. Haz las maletas, coge un vuelo , un tren al sitio que más te guste y olvídate de todo. Viajar solo es una de las mejores formas de curarte y de conocerse a uno mismo. Además, vivir una experiencia nueva y diferente te hará sentirte renovado/a y te ayudará a no pensar en las Navidades que pasabas cuando estabas con tu pareja. Si no quieres perderte las comidas familiares y las quedadas con amigos, puedes tener ambas cosas con un poco de organización. 

5. DIVIÉRTETE CON SUS HIJOS

En tu tiempo con tus hijos la Navidad no tiene porque ser aburrida ni mucho menos un desastre ahora que te has divorciado/separado. Los más afectados en estos casos son los niños, por la escasez de recursos internos que tienen, por lo que tu objetivo principal deberá ser su felicidad. Apóyales, pasa todo el tiempo que puedas con él / ella y hazle reír en todo momento. Los regalos no son lo más importante para un niño cuyos padres acaban de separarse/divorciarse sino el tiempo de calidad que paséis juntos. Lo peor que puedes hacer es mostrarle al niño que estás triste y lloroso, porque entonces él se contagiará de esas malas vibraciones. Intenta que todo se desarrolle con fluidez y evita conflictos relacionados con el divorcio. Haced actividades juntos (cocinar, ir a patinar, jugar, bailar, ir al cine, al parque, hacer comprar, pasear, visitar a tus padres o amigosSi en estas fechas tienes vacaciones planifica bien el ocio con ellos. 

Si tu pequeño ha de pasar la Nochebuena o Nochevieja con su padre/madre, explícale con alegría todo lo que va a hacer y lo bien que se lo va a pasar con los abuelos, primos…  transmitiendo las ganas que tienen todos de disfrutar de su compañía también. Deberás mostrarte en todo momento fuerte aunque no sea así como te sientas (cuando salgan por la puerta arranca a llorar si no necesitas, permítete expresar tus emociones). Lo esencial será siempre hacerle ver a tu hijo que la ruptura es algo normal que puede pasar en la vida de una familia y que sus padres están bien.

6. AYUDA A LOS DEMÁS 

Si te sientes incapaz de hacer nada que te ayude a salir de tu tristeza (recuerda que estas viviendo tu pérdida relacional de pareja, social, económica, ruptura de lazos con familia extensa, etc… y es absolutamente normal sentirse muy triste, desganado, apático, importando poco el calendario y sus fiestas). Te animo a la posibilidad de que te apuntes a trabajos voluntarios para ayudar a los más necesitados o personas vulnerables (cuando ayudamos a los demás también nos ayudamos a nosotros mismo, no lo olvides). Puedes servir la comida de Navidad en un albergue de personas que no tienen hogar, visitar una residencia de ancianos para hacerles compañía, visitar a enfermos… sentirás una felicidad indescriptible y verás como tu sufrimiento te parece pequeño. 

El divorcio/ruptura es una etapa de cambio que debes afrontar siempre con pensamientos positivos, valorando lo que tienes en la vida y las pequeñas cosas que antes pasabas por alto. Si sientes que no puedes hacerlo solo/a en CONTIGO te acompañamos en tu camino; nosotros también hemos vivido TU experiencia. 

Por MªDolores Manzanera/ trabajadora social

¿PUEDO COMPENSAR EL PAGO DE LA PENSIÓN DE ALIMENTOS CON OTROS GASTOS?

¿PUEDO COMPENSAR EL PAGO DE LA PENSIÓN DE ALIMENTOS CON OTROS GASTOS?

Hablando de: compensar la pensión de alimentos en la ruptura

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Es una pregunta frecuente en los despachos de abogados. Muchos clientes se preguntan que si, por ejemplo, pagan una Comunión a un hijo que era un gasto no previsto y de coste elevado, pero luego no pueden llegar al pago de la pensión de alimentos, por qué se encuentran con una demanda de ejecución de alimentos. ¿Me pueden compensar el pago de la pensión por haberme hecho cargo de un gasto que no estaba previsto y que además era elevado?

La respuesta es NO. No se puede compensar el pago de una pensión de alimentos con gastos por otros conceptos. Ya en el colegio nos decían aquello de que “no se pueden sumar peras con manzanas”. Pues en estos casos ocurre lo mismo. Aunque esos gastos se hayan hecho en beneficio de los hijos.

Para poder compensar deudas debería cumplirse el requisito que exige el artículo 1.196 del Código Civilque es que “cada uno de los obligados lo esté principalmente, y sea a la vez acreedor principal del otro”.

Cuando hablamos de la posibilidad de compensar la pensión de alimentos no se cumple este requisito, es decir, no existe identidad entre los deudores recíprocos, porque el que tiene que pagar la pensión de alimentos es el progenitor no custodio, mientras que el que tiene derecho a percibir la pensión son los hijos menores y no el progenitor custodio, con lo cual los sujetos beneficiarios de cada una de las obligaciones son distintos.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la demanda de ejecución que se pone está fundamentada en la petición del cumplimiento de lo recogido en una resolución judicial, por lo que conforme a lo establecido en el artículo 556 de la Ley de Enjuiciamiento civil, únicamente podremos oponernos a esa ejecución por los motivos que se recogen en este artículo y la COMPENSACION NO ES UNO DE ELLOS.

De hecho el artículo 151 del Código Civil, también deja  claro que no pueden compensarse los alimentos con lo que el alimentista deba al que ha de prestarlos. Es por eso que no podemos intentar compensar el pago de prestación alimenticia con otras deudas que tengan los progenitores entre sí. Se trata de la misma prohibición que contempla el artículo 1.814 del Código Civil cuando establece que no se puede transigir “sobre los alimentos futuros”.

Básicamente sólo cabría oponernos a esa demanda de ejecución si alegamos:

1.-El pago de la cantidad íntegra reclamada.

2.-Acreditamos que hemos llegado a un acuerdo con la otra parte que consta en documento público, por la que no cabe reclamar esas cantidades.

Para alegar esto en un proceso de ejecución tenemos que tener un documento público, por ejemplo, un acta notarial, en el que se recoja que se ha compensado el pago de las pensiones alimenticias atrasadas e impagadas por la cantidad que le adeuda su expareja por los gastos, en este caso, de la Comunión. Esto se permite en el artículo151 del Código Civil en su apartado 2, cuando dice que “podrán compensarse y renunciarse las pensiones alimenticias atrasadas y transmitirse a título oneroso o gratuito el derecho a demandarlas”.

Es decir, solo podremos oponernos por este segundo motivo si antes de la demanda de ejecución los ex cónyuges fueron a un Notario y dejaron constancia de que esas cantidades impagadas por la pensión de alimentos que su ex mujer le reclama quedaron compensadas por lo que ella le debía. No vale por lo tanto acuerdos que se recojan en documentos privados firmados entre las partes.

Así que, si usted no quiere pagar la pensión de alimentos o quiere reducir su importe, porque ha habido circunstancias que han cambiado (que deberán probarse y, por supuesto, ser reales) y que no le permiten realizar su pago, deberá acudir al abogado para interponer una demanda de modificación de medidas que dará lugar a una nueva sentencia. Y será entonces, cuando esa sentencia diga que la pensión de alimentos debe extinguirse o reducirse, podrá dejar de pagarla o pagar una cantidad menor.

Por MªLuz Villarroya/ abogada

MEDIACIÓN Y LIQUIDACIÓN DE SOCIEDAD DE GANANCIALES.

MEDIACIÓN Y LIQUIDACIÓN DE SOCIEDAD DE GANANCIALES

Hablando de: mediación en la ruptura familiar

liquidación sociedad de gananciales” y “propiedades emocionales”

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Hemos afirmado en muchas ocasiones que las controversias derivadas de una ruptura de pareja solo en muy pocos casos acaban tras el fin del proceso judicial. Y ello principalmente porque, tras un proceso de este tipo, la ex pareja se ve obligada a mantener el contacto y la relación debido a la existencia de hijos e hijas en común. Pero, ¿es la organización de la vida de sus hijos e hijas en común el único elemento de controversia? ¿qué ocurre con los bienes en común? ¿qué pasa con el patrimonio? Y, sobre todo, ¿qué pasa con mi casa”?

La conocida como liquidación de la sociedad de gananciales se podría definir como un proceso en el que los cónyuges reparten y adjudican aquellos bienes comunes adquiridos durante el matrimonio. Aunque sabemos que no hay obligación de llevarla a cabo simultáneamente al proceso divorcio, sí se recomienda hacerlo al mismo tiempo para así poder disponer de los bienes comunes sin necesidad de permiso del otro cónyuge ni tampoco rendirle cuentas.

En apariencia, la liquidación de gananciales no sugiere ser un proceso complejo. Es más, la primera idea es pensar que usando sencillas operaciones matemáticas, como sumas, restas y divisiones, podríamos zanjarlo todo. Sin embargo, la realidad no es esta. Cuando liquidamos gananciales nos encontramos con bienes que podríamos considerar, sin miedo a equivocarnos, auténticas propiedades emocionales. Es decir, tenemos delante de nosotros un inventario de bienes en el que nada se ajusta a su valor real, ni tan siquiera a un valor objetivo o puramente económico. Una vez más las emociones hacen su aparición, condicionando e impregnando el valor objetivo de los bienes. Y condicionando, por lo tanto, el reparto de los mismos. Pensábamos sentarnos a dividir o repartir. Pero en la realidad nos encontramos con un baile de números dirigido por las emociones de uno y otro cónyuge; y en algunos casos de sus respectivas familias. No nos serán extrañas frases como: “en esa casa he trabajado yo más que los albañiles que la hicieron” o “en ese terreno invertí toda mi herencia y ahora la tengo que compartir con él”.

En este contexto, poner en marcha un proceso de mediación nos ayuda en el abordaje de las situaciones siguientes:

  • Bloqueo emocional: los procesos de ruptura comportan una fuerte carga emocional que es necesario gestionar. La carga emocional no gestionada puede convertirse, fácilmente, en un obstáculo que nos impide pensar y ver con claridad cuáles son nuestros verdaderos intereses. Por eso hemos de tener en cuenta que quienes tienen que liquidar su patrimonio se encuentran ante una barrera creada por ellos mismos, cuya dificultad está, a veces, más en la gestión emocional que en la distribución patrimonial. En ocasiones nos encontramos con negaciones de la nueva realidad familiar, que no se puede cambiar, y que se intenta mantener en el tema patrimonial, transformando los bienes a liquidar en propiedades emocionales que no son más que falsas herederas de un matrimonio que ya no existe.
  • Falta de superación del duelo: el duelo existe, y es un proceso. Repartir el patrimonio negando la nueva situación o lleno de irá impide visualizar el futuro. Las decisiones tomadas desde la idea de que lo que ha pasado no puede ser verdad o desde la venganza y el reproche puede perjudicar la adjudicación de los bienes. En definitiva se están valorando los bienes con parámetros que no son reales.Y la consecuencia más inmediata y lógica es la sensación de que no “cuadran las cuentas”.
  • Dependencia emocional: partimos de la idea de que las relaciones de afecto generan dependencia emocional, incluso podríamos decir que esto es lo natural. Por ello, finalizada una relación lo deseable es cada uno funcione de forma libre e independiente. Sostener una dependencia emocional sin gestionarla nos lleva a mantener latente la sociedad de gananciales, e implícitamente, a alargar el final de la relación. Aquí podemos citar a Frederick Dodson cuando dice que: “Una emoción no causa dolor. La resistencia o supresión de una emoción es lo que verdaderamente causa dolor y sufrimiento”.
  • Titularidad real y titularidad moral de los bienes: la titularidad real y la titularidad moral nos pone en contacto directo con uno de los tema estrella del proceso de mediación, el reconocimiento. El espacio de mediación es idóneo para el reconocimiento. Así tenemos cuestiones como quién o quiénes han trabajado durante el matrimonio, si existía o no empresa familiar en la que se colaboraba con o sin remuneración, quién se dedicó a la casa y al cuidado de los hijos, etc… También nos encontramos aquí con la necesidad de contar la historia que hay detrás de esa casa, de ese coche, de ese terreno, de esa pulsera y un largo etcétera. Y cuando hablamos de contar la historia, estamos diciendo que uno de ellos cuenta y que el otro escucha, y es este proceso de comunicación el que les ayuda en ese proceso de liquidación de bienes.

Interesante hacer una precisión ligústica, como casi siempre en mediación, para llevar a cabo el reparto de bienes que tiene como objetivo actuar como agente de realidad para aquellos que acuden al proceso. Se trata de establecer como ideas generales que se reparte lo ya se tiene, que se compensa cuando se debe y que se cede cuando es de uno y se da a otro.

Aunque pudiera parecer más fácil el reparto en el caso de que los cónyuges hubieran optado por el régimen económico de separación de bienes durante el matrimonio, la realidad no es así. Es muy frecuente que tras un régimen de separación de bienes nos encontremos con un entramado de negocios jurídicos que, lejos de separar el patrimonio de cada uno de los cónyuges, lo ha unido más. Aquí también es útil la mediación, operando igual que en la disolución de la sociedad de gananciales.Y presentándose además como el proceso idóneo mediante el que los negocios o empresas quedan menos dañados tras la ruptura del matrimonio.

Por último, una referencia sobre cómo afecta la división o adjudicación de los bienes gananciales a terceros que no forman parte del entorno familia como son las entidades bancarias. Partimos de la idea general de que la liquidación de la sociedad de gananciales no afecta a los derechos de terceros. Esto es, no puede perjudicar a terceros.Y por ello no están obligados a aceptar lo que los cónyuges hayan pactado. Con un ejemplo quizá se vea más claro: si pactamos que uno de los cónyuges se quede con la casa y pague el préstamo íntegramente (lo que en términos jurídicos sería que se adjudica la vivienda y el préstamo hipotecario que la grava liberando al otro del préstamo) dicho pacto no afectará a la entidad bancaria que concedió el crédito a ambos, salvo que ésta consienta. Esto nos lleva a que, producido un incumplimiento, la entidad, en su calidad de acreedora, podrá dirigirse frente a cualquiera de los ex cónyuges; sin perjuicio de la acción de reclamación de la que dispone el no obligado por el convenio regulador y la de daños y perjuicios por el incumplimiento del convenio regulador firmado.

Está claro que la mediación no va a cambiar la situación jurídica. Pero ante cualquier incumplimiento de obligaciones con un tercero, como es la entidad bancaria, el hecho de que ambos cónyuges o excónyuges elaboren una estrategia común sólo les dará ventajas, reduciendo por supuesto los efectos negativos. En este ejemplo concreto el proceso de mediación se presenta como una herramienta de apoyo en la gestión de un conflicto post divorcio, cuya mala gestión puede llevar a perjuicios mayores.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Avilés/mediador