QUÉ PUEDO HACER SI MI HIJO ADOLESCENTE NO QUIERE DISFRUTAR DEL RÉGIMEN DE VISITAS CON SU PADRE/MADRE.

MI HIJO ADOLESCENTE NO QUIERE DISFRUTAR DEL RÉGIMEN DE VISITAS CON SU PADRE/MADRE.

Hablando de: ruptura relacional y visitas con los hijos

«QUÉ PUEDO HACER SI MI HIJO ADOLESCENTE NO QUIERE DISFRUTAR DEL RÉGIMEN DE VISITAS CON SU PADRE/MADRE»

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En este artículo se intenta ofrecer algunas recomendaciones relacionadas con fomentar la buena relación entre los hijos adolescentes y sus padres/madres durante el régimen de visitas, pero, sin poner el énfasis en el punto de vista jurídico. Eso quiere decir que vamos a tratar aquellos aspectos que no se pueden debatir en la sala de un juzgado, aquellos aspectos relacionados con la forma en la que un hijo adolescente comprenda y acepta la ruptura de pareja entre sus progenitores.

Pues bien, es necesario hacer un análisis de las circunstancias de cada una de las personas que participan, de forma directa o indirecta en lo que conocemos como “el régimen de visitas”. En primer plano y de una forma directa se encuentra el/la hijo/a adolescente y los progenitores divorciados; por otro lado, está la familia extensa (los abuelos/as, tíos/as) y el entorno del hijo/a adolescente (amigos e iguales). 

Antes de seguir, recordar que estamos ante aquellos casos en los que, tanto en el proceso del divorcio, así como en el “reparto de los niños” los acuerdos han sido facilitados por un juez y no entre los padres divorciados.  

Como decía, es necesario conocer los factores influyentes en la percepción de un hijo/a adolescente sobre la relación con cada uno de los progenitores tras el divorcio.

En primer lugar, comprender que la etapa vital de la adolescencia es reconocida desde el punto de vista científico como la etapa de desarrollo de las personas en la que se experimentan la mayoría de cambios tanto a nivel físico, hormonal, emocional y psíquico. Por lo que, cualquier acontecimiento que suceda en la vida de un/a adolescente y que implique cambios tan radicales en su entorno (como el divorcio de sus padres), puede provocar un gran impacto en su desarrollo, incluso se puede convertir en la peor experiencia de su vida. 

De por sí, en la adolescencia no comprendemos muchas de las cosas que nos suceden (“porque me ha tocado a mí que mis padres se divorcien”) y, a la vez, nos sentimos incomprendidos por el mundo que nos rodea, por nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros maestros y, en ocasiones, pensamos que ni los amigo/as más cercano/as nos comprenden. Eso hace que, a veces nos sintamos distintos del resto y en muchas ocasiones, culpables de las cosas negativas que ocurren a nuestro alrededor. 

A estos aspectos generales sobre la adolescencia se unen las características únicas de cada joven adolescente y la manera en la que afronta la separación de sus padres. La reacción a estos factores puede provocar distintas emociones tales como: enfado, tristeza, miedo, aislamiento, falta de empatía, ausencia de objetivos de futuro, baja autoestima, confusión, etc. Emociones que desencadenan en comportamientos no deseados y que pueden provocar más sufrimiento.

Por otro lado, otros de los actores influyentes en la posición que toman los hijos adolescentes ante el régimen de visitas son los padres recién divorciados. Es de suma importancia la relación que han mantenido estos últimos en el proceso de separación y divorcio, la forma en la que se han comunicado entre ellos y con sus hijos. 

En la mayoría de los casos ambos progenitores crean momentos tensos cuando no conflictos y mantienen rencor e ira de uno hacía el otro olvidándose de las necesidades de los menores. En este caso no estoy haciendo referencia a las necesidades básicas de los hijos sino de las necesidades de comprender que está sucediendo. Y de esto depende mucho la forma en la que los padres deciden exponer a sus hijos la ruptura; han de tener en cuenta la edad, pues, no comprenderá de la misma forma el hijo de 12 que el de 17 años. 

Lo ideal sería que existiera un manual de instrucciones para tratar estos temas con los hijos, pero, puesto que es un asunto complejo y las mejores opciones dependen de cada caso, lo más indicado es acudir a una ayuda profesional. Antes de tomar decisiones precipitadas, es conveniente obtener la información más precisa y coherente sobre los pasos a seguir en el divorcio desde todos los puntos de vista (jurídico, emocional, social, etc.). De esta forma, los padres sepan acordar la atención suficiente y acorde con la edad a cada uno de sus hijos y evitar así que estos se sientan apartados del proceso; seguramente es la vivencia que marcan un antes y un después en sus vidas y debido a eso más la complicada etapa de vida por la que está pasando requiere armarse de paciencia y buena orientación para actuar. 

 La tensión y los conflictos en caso de divorcio, muchas veces no se dan sólo entre los padres divorciados, también se refleja en la familia extensa (paterna y materna) de los hijos adolescentes. Los/las abuelos/as son las siguientes personas más importantes en la vida de cada niño; son, en muchas ocasiones, la figura de referencia y, por tanto, su perspectiva es tenida en cuenta por sus nietos. 

Esto es importante a considerarlo para controlar hasta dónde los conflictos entre los adultos son favorecedores para que un hijo adolescente rechace mantener contacto con el otro progenitor que es visto como “el malo”. Es mejor evitar “contaminar” las decisiones de los hijos con opiniones y comentarios en contra del otro progenitor ya que de esta manera van a sentirse más confundidos aún. 

La relación con los iguales es clave para el desarrollo adecuado de cualquier persona ya sea niño, adolescente o adulto. El divorcio de los padres en la adolescencia puede acentuar distintos comportamientos que afecte la vida social del adolescente y el modo de relacionarse con su entorno (comportamientos disyuntivos, baja autoestima, aislamiento, etc.)  

En muchas ocasiones los hijos adolescentes encuentran consuelo en su mejor amiga/o siendo estos sus confidentes con los que se expresan libremente, sin sentirse juzgados. Se transforman en las personas que mas les entiende y qué más les puede ayudar en llevar la ruptura de sus padres. De allí que, uno de los motivos que puede provocar que el hijo adolescente no quiera pasar tiempo con el otro progenitor, puede ser el distanciamiento de sus amigos que se produce con los cambios que requiere el régimen de visitas establecido.

Como se ha visto, no se puede concretar una respuesta sencilla a la situación planteada al inicio del artículo. Para poder fomentar la relación del hijo adolescente con el otro progenitor, se debe tener en cuenta los aspectos mencionados y el papel de los actores que influye en la vida del adolescente. Asegurarse que dispone de la información adecuada para funcionar con las nuevas circunstancias familiares tras el divorcio y ser consciente que los hijos son la prioridad ya que están en medio de un acontecimiento que les ha tocado vivir. 

Por Mihaela Raducea/Trabajadora Social

 

CUSTODIA COMPARTIDA Y PENSIÓN DE ALIMENTOS

CUANDO LA CUSTODIA COMPARTIDA ES PARA AHORRAR LA PENSIÓN DE ALIMENTOS

Hablando de: divorcio legal 

Mi expareja pidió la custodia compartida y la consiguió; he descubierto que lo hizo para ahorrarse la pensión, porque ahora no recoge a los niños.

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La custodia compartida es algo relativamente “novedoso”. En términos de evolución legislativa, diez años son apenas un suspiro, aunque tiempo suficiente para que la cuestión haya podido ser analizada por el Tribunal Supremo en un numeroso elenco de sentencias que han venido a establecer la siguiente doctrina jurisprudencial:

 «[La custodia compartida] Debe estar fundada en el interés de los menores que van a quedar afectados por la medida que se deba tomar, que se acordará cuando concurran criterios tales como la práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el menor y sus aptitudes personales; los deseos manifestados por los menores competentes; el número de hijos; el cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos y el respeto mutuo en sus relaciones personales; el resultado de los informes exigidos legalmente, y, en definitiva, cualquier otro que permita a los menores una vida adecuada, aunque en la práctica pueda ser más compleja que la que se lleva a cabo cuando los progenitores conviven» (SSTS 04/10/2009 y 29/04/2013, entre otras).

El Alto Tribunal señala que no es una medida excepcional, sino que al contrario, «habrá de considerarse normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis”.

Partiendo de posibilidad y desoyendo lo que el Tribunal Supremo pone por encima de todo (el interés del menor), muchos justiciables se han lanzado a pedirla con la idea de ahorrarse tener que pagar la pensión, con un enfoque miope, por no decir egoísta, de la cuestión, pues han pensado más en sí mismos que sus hijos.

Esto que yo considero un error tiene su castigo y es que cuando se la conceden entonces empiezan a surgir los problemas, porque se dan cuenta de que lo que se han ahorrado por un lado lo están gastando por otro (los frigoríficos hay que llenarlos, los armarios también), amén de que tienen que dedicarles el cien por cien de su tiempo y ahora ya sin contar con la ayuda del otro progenitor.

Aunque no es lo habitual –afortunadamente- se ha dado el caso de progenitores que, teniendo la compartida, de facto al final no han recogido a los menores, dejando el cuerpo muerto y excusándose en que “ellos no quieren venir a casa conmigo”.

En esos casos, después de agotar, como siempre, un intento de mediación o conciliación, si persiste la actitud pasiva, lo que procede es instar una modificación de medidas, para que la custodia sea exclusiva y, entonces sí, en función de las posibilidades económicas y de las necesidades de los menores, estableciendo, como no puede ser de otra forma, una prestación económica a favor del progenitor que sí está cumpliendo para afrontar los alimentos y contribuir a las cargas del matrimonio.

Esa modificación no sería un “castigo” para el progenitor que no cumple, sino que vendría a ajustarse al interés de los menores, los deseos manifestados por ellos y el cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos y el respeto mutuo. Es decir, que lo mismo que se utiliza para instaurar la compartida sirve para dejarla sin efecto.

Por José Ramón Sáez/abogado

EL DUELO EN EL DIVORCIO

He decidido divorciarme, ¿Qué es un proceso de duelo?

Hablando de: pérdida en la ruptura relacional 

        ¿Quienes los sufrirán? ¿En qué consiste?

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Cuando una pareja toma la decisión de separarse o divorciarse, inician una etapa nueva en sus vidas en la que tendrán que atravesar por un periodo de duelo o readaptación. La compañía, lo que se comparte, la convivencia, los hijos si los hay, las costumbres, lo cotidiano, los bienes materiales, la casa, etc… suponen tener que desprenderse de un estilo de vida y empezar a acomodarse a nuevas vivencias y personas. El duelo en el divorcio es el proceso por el que cada parte tiene que rehacer, aceptar y reacomodar su vida sin la presencia del otro miembro de la pareja. De hecho este proceso se complica cuando además los hijos pasan a convivir de forma exclusiva con uno de los progenitores, quedando el otro o la otra separado de sus hijos. Los cambios que hay que enfrentar son un duro golpe ya que siempre hay pérdidas y ganancias que generan un desequilibrio emocional, un vacío, una merma en bienes materiales que genera dificultades en las 4 dimensiones básicas de la vida: dimensión física, psicológica, social y espiritual.

Es un momento que genera sentimientos encontrados ya que el ser humano ha codificado el término divorcio como conflicto y no es común tener herramientas personales para poder combatirlo de forma óptima en breve espacio de tiempo. A esta situación personal, en la que se somatizan los problemas se une el mantenerse activo de cara al trabajo y a las responsabilidades y ello a veces resulta del todo imposible. Podemos afirmar que los hijos, la familia y los amigos son los tres ejes más vulnerables de la separación ya que con respecto a los 3 hay pérdidas. Por lo general cada parte de la pareja suele verse apoyada por su familia de origen y suelen distanciarse de forma radical de la otra parte, lo cual el divorcio no se hace solo de la pareja sino también de los miembros de la familia política. Por otra parte, los hijos pasan de ver a diario a los padres a adaptarse a un nuevo régimen de visitas que lejos de ser flexible y adaptarse a las necesidades de estos está pactado judicialmente de forma estricta. En la misma situación se encuentran las amistades, las cuales parece que socialmente las han instruido para posicionarse de un lado u otro.

Por tanto en el proceso de duelo en un divorcio se encuentran inmersos: las pareja, los hijos, las familias de origen, los amigos y a veces compañeros de trabajo e incluso vecinos.

Duelo procede del término dolo, dolor, y efectivamente el dolor suele adentrarse en las personas que están afectadas influenciando durante un tiempo más o menos largo sus vidas.

Se puede afirmar que este proceso está marcado por el modo en el que emergen sentimientos y emociones con más intensidad que nunca y que suelen ser: rabia, tensión, miedo, soledad, pérdida, dolor, opresión, afección de la alimentación y el sueño, sensaciones incapacitantes, emocionabilidad etc… Si la pareja es capaz de mantener una relación pausada y coherente esto puede sostenerse de una forma bien distinta a cuando la pareja está “en guerra”. Mentalmente cada parte suele preguntarse como es posible no conocer a la otra parte si han estado conviviendo años.

Este proceso de dolor es un camino que puede ser liviano cuando se busca ayuda profesional ya que por un lado nos pueden ayudar a recolocar esas emociones que nos asaltan, a escucharnos y comprendernos, a decidir por qué camino transitar (el de la infelicidad y las lágrimas o el de la recuperación y la felicidad) ya que los consejos del entorno (amigos y familia) no siempre es lo que necesitamos.

Hay procesos como la mediación, la intervención individual o grupal que ayudan a vivir este momento de forma consciente, controlada y eficazmente. Un divorcio significa que cada parte ha tomado la decisión de seguir el camino sin la compañía del otro/a pero cada parte está viva, de ahí la gran diferencia con los procesos de duelo por fallecimiento. 

El modo de abordar este proceso es crucial en aras a que se minimice el dolor y el bienestar de todas las personas implicadas. Desde Contigo familias libres, se ayuda a afrontar este proceso, se acompaña y se trabajan las emociones y experiencias que se van produciendo para evitar llegar a desarrollar traumas que afecten a nuestro futuro.

Eugenia varea/Trabajadora Social

PENSAMIENTOS NEGATIVOS EN LA RUPTURA DE PAREJA

QUITANDO BARRERAS EN LA RUPTURA

Hablando de: como influye el pensamiento en un proceso de crisis 

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Hoy participa en nuestro blog la psicóloga murciana María Guerrero con su artículo PENSAMIENTOS NEGATIVOS QUE HACEN DAÑO 

Comenzamos con una poesía de su libro «El canto de una sirena»

«Le fallaban las fuerzas, se fue dejando arrastar cuando ya no podía más, Cansada de tanta lucha por mantener su mentira, Sin más ganas de luchar.

Abrazó solo el momento que la vida le brindaba, Se le presento delante, un instante luminoso, que le enseñó la visión, de su realidad sin trababas.»

Como bien refiere ella» la mente es una barrera que nos aleja de quienes somos al tiempo que nos atrapa y pone serias dificultades para vivir el presente..»

Cómo hemos escrito en post anteriores la ruptura de pareja es uno de los momentos más dificiles al que se enfrenta el ser humano, no solo por el dolor, la decepción, tristeza, desazón, incertidumbre que nos causa sino también por las personas afectadas y porque impade todos los ámbitos de nuestra vida.

¿Cómo nos afectan los pensamientos negativos en la ruptura?, ¿De dónde parten? ¿Qué podemos hacer para  impedir que invadan nuestro presente?

María nos va ayudar a dar respuesta a todas estas preguntas.

«A menudo, nos preocupamos inútilmente por determinadas ideas que llegan a nuestra cabeza y no nos permiten ver con claridad la realidad que nos rodea.

Tenemos pensamientos negativos sobre como son las cosas que suceden en nuestro entorno, por lo que pensamos que sucederá y que anticipamos catastrófico. Esta forma de pensar influye en nuestro estado de ánimo, envolviéndonos en un círculo vicioso de negatividad y sufrimiento innecesario y gratuito… https://mariaguerrero.es/2018/04/los-pensamientos-que-hacen-dano/»

Por María Guerrero/psicóloga

TESTAMENTOS Y DIVORCIO

TESTAMENTO DESPUÉS DE UN DIVORCIO

Hablando de: aspectos legales post divorcio

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Hay temas que dan “mal rollo” hablar de ellos, como si al hacerlo se tentara a la mala suerte, pero, la vida nos puede cambiar en cuestión de segundos, de manera inesperada y sin preaviso. Y nosotros, que vivimos en la inmediatez y en la falsa creencia que seremos inmunes a cualquier desgracia, nos olvidamos de anticipar situaciones que nos podrían haber ahorrado más de un disgusto.

Entiendo que el divorcio puede ser una de esas cosas que nos lleguen por sorpresa, sin avisar y de golpe. Si es duro afrontar esta situación, no lo es menos cuando uno de los ex cónyuges fallece de manera inesperada. También entiendo que es difícil, tras un divorcio, ponerse en la situación imaginaria de qué podría suceder si fallecemos. Pensamos que ese momento tardará en llegar y que, en cualquier caso, “ya habrá tiempo de arreglar las cosas”, pero la vida, que es muy imprevisible, nos la juega y, en ocasiones, se adelanta a nuestros deseos.

En derecho hay una realidad y es que, se pueden prever ciertas situaciones y evitar males mayores.

Me gustaría plantear la importancia que tiene hacer testamento después de un divorcio, sobre todo cuando hay hijos menores para los que queremos lo mejor. Pues bien, divorcio y testamento está más relacionado de lo que se piensa. Sí, hablar de testamento da cierto reparo, como dije al principio, un poco de “mal rollo”, sin embargo, es un trámite sencillo, rápido y mucho más económico de lo que mucha gente cree.

Si después de un divorcio no se hace testamento entonces nuestro ex cónyuge será quien gestione el patrimonio de los hijos menores hasta que estos lleguen a la mayoría de edad. Y esto lo dice el artículo 164.1 del Código Civil que establece que “Los padres administrarán los bienes de los hijos con la misma diligencia que los suyos propios, cumpliendo las obligaciones generales de todo administrador y las especiales establecidas en la Ley Hipotecaria”. Por tanto, si no decimos lo contrario en un testamento, esto es lo que va a suceder. Ello puede provocar situaciones tan desagradables como que nuestro ex agote el patrimonio de nuestros hijos o que ante un patrimonio difícil de gestionar (imaginemos que existen varias empresas, acciones, cuentas…) no se sepa cómo hacerlo y sea peor el remedio que la enfermedad.

Para evitar que un ex pueda gestionar el patrimonio de nuestros hijos, bien por desconfianza o bien porque hacerlo supondría un verdadero rompecabezas que alargará un proceso de por sí duro, el Código Civil establece en su artículo 227 que “El que disponga de bienes a título gratuito en favor de un menor o incapacitado, podrá establecer las reglas de administración de los mismos y designar la persona o personas que hayan de ejercitarla. Las funciones no conferidas al administrador corresponden al tutor. Incluyendo en el testamento una cláusula especial designando a la persona elegida para ser el administrador”. Es decir, otorgando testamento podemos incluir una cláusula por la que se nombre un administrador específico de los bienes que los hijos vayan a recibir por herencia. Esta designación podrá recaer en la persona que queramos, persona a la que deberemos informar de dicho nombramiento (aunque no es obligatorio lo considero conveniente).

Hay que tener en cuenta que nuestro ex seguirá siendo el representante legal de nuestros hijos, pero ya no podrá, con esta cláusula, administrar los bienes que reciban por herencia. También hay que recordar que será necesaria la intervención del Juez para los actos de enajenación (venta) gravamen (hipoteca) de dichos bienes ya que en estos casos habrá que pedir permiso al Juez para llevarlos a cabo. Y por último, y como consejo, sería conveniente que desde la Notaría se comunique al Registro Civil el nombramiento de dichos administradores lo que facilitará, llegado el caso, el trabajo del Juez quien podrá así, tener en cuenta la voluntad del testador.

De modo que, teniendo a nuestro alcance un medio tan sencillo como es el testamento y que además, nos  va a ahorrar un sinfín de problemas ¿no merece la pena hacerlo?

Por MªLuz Villarroya/abogada