EL VERANO ¿TIEMPO DE ILUSIÓN O DE TENSIÓN?

Hablando de: Conflictos familiares en verano y mediación 

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¡Estamos de vacaciones!, por fin estamos viviendo esas ansiadas vacaciones, las de verano. Las que parecía que nunca iban a llegar.

Cierto, estamos en el período vacacional de verano, con sus playas y sus chiringuitos, sus viajes, fiestas, reuniones y reencuentros familiares, y como no, comidas y cenas. También con la expectativa de hacer aquello que llevamos esperando todo el año y, sobre todo, con la convivencia diaria. Pero, la otra convivencia diaria, a la que no estamos acostumbrados. Se trata de una convivencia libre de horarios, por lo menos aparentemente, en la que se flexibilizan todas las obligaciones, por lo menos aparentemente, y que carece de orden lógico, por lo menos aparentemente. El verano se nos presenta como si de una etapa idílica de nuestra vida se tratara, quizá con un exceso de expectativas que están destinadas a no cumplirse.

Y toda esta situación desencadena un “cocktailde emociones, que nos lleva a un aumento de lo que llamamos “conflictos”. De repente nos encontramos con situaciones habituales de nuestra vida diaria, en las que todo marcha de una manera que podríamos definir como armónica; y sin embargo en verano son objeto de conflicto, precisamente en verano que se previa que todo iba a ser estupendo.

Cuando se leen definiciones de conflicto, lo primero que encontramos generalmente es que éste se da ante situaciones excluyentes. Pero, si seguimos ahondando en otras definiciones, nos encontramos con la palabra intereses; si bien es cierto que se suele hablar de intereses contrapuestos. En este punto lanzo una pregunta decisiva en lo que a la definición de conflicto se refiere ¿intereses contrapuestos es lo mismo que intereses incompatibles?, dicho de otra manera ¿podrían ser compatibles los intereses contrapuestos?, la respuesta a estas preguntas nos abre la puerta a encontrar soluciones que compatibilicen intereses contrapuestos; en definitiva nos abre la puerta a la mediación.

El conflicto surge de la interrelación con otras personas, eso es una realidad, por ello a mayor interrelación entre las personas mayor posibilidad de que surjan conflictos. A donde quiero llegar, no somos más conflictivos en verano, nos interrelacionamos más en verano, realizamos más actividades interpersonales, y consecuencia de ello se generan más situaciones y con más personas, y consecuencia de todo ello nos encontramos con aumento de los conflictos o situaciones de tensión. Considero que es conveniente minorar la idea de que conflicto siempre implica agresividad y violencia. También puede implicar sólo tensión, malestar o nerviosismo.

Los conflictos veraniegos serían conflictos personales o socioemocionales. Realmente hablamos de alteraciones en la relación personal o de comportamientos inesperados, porque como decíamos se generan situaciones aparentemente iguales pero distintas en la realidad, ya que nos encontramos en un entorno distinto y nuestros parámetros de actuación también son totalmente distintos.

Ampliar la idea de conflicto puede ser muy positivo, por ejemplo, ver como se representa la palabra crisis en la cultura oriental nos da una idea de esa ampliación de concepto. En la cultura oriental la palabra crisis se compone de dos caracteres, por un lado peligro y por otro cambio, también denominado oportunidad. La realidad es que ellos ven en la crisis un lado positivo, ya que sería ese momento, que podríamos denominar crucial, para cambiar o iniciar un cambio. También en nuestra cultura hay definiciones con connotaciones positivas; así si buscamos definiciones de conflicto desde una perspectiva sociológica, podemos encontrar entre otras la de Dahrendorf, que define el conflicto como “motor principal del cambio social”. 

Esta época del año se presenta como una oportunidad idónea para ejercitar la “mediación”, o si no la mediación propiamente dicha sus técnicas más naturales. Pensemos:

  • Como llevar a cabo una buena gestión emocional, aprovechando para conocernos y poder gestionar nuestro estados de ánimo.
  • Como generar empatía, ponernos en el lugar del otro desarrollando nuestra capacidad de compresión de las situaciones, que en nada tiene que ver con “dar la razón”.
  • Como practicar modales exquisitos aprovechemos para recuperar el “gracias” y el “por favor”, que tanto hincapié nos hicieron en las clases de infantil.
  • Como generar soluciones desde la base de la creatividad, lanzando ideas y propuestas que en ocasiones vayan más allá de las que consideramos como establecidas.
  • Como practicar la tolerancia, tan necesaria en los procesos de mediación, y cuando hablamos de tolerancia no me refiero a renuncia, sino a admitir la diversidad y el pluralismo, entendidos como respeto.

En definitiva como llevar a cabo una mejora en la comunicación que nos lleve al entendimiento mutuo.

Aceptar el hecho de que los conflictos pueden aumentar en verano y formular unas expectativas realistas puede ser un principio. Llevar a cabo un acercamiento con las personas que tenemos que compartir cosas, como ocurre en los casos de ruptura de pareja con hijos en común, e intentar compatibilizar los intereses que a priori parecían contrapuestos, puede ser el siguiente paso.

La idea es ampliar, como si del objetivo de una cámara de fotos se tratase, decidir utilizar un gran angular que nos ofrezca posibilidades que no éramos capaces de ver. Quizá no resulte fácil, eso seguro, y ahí es donde entra la mediación. Con un pequeño esfuerzo practicando las habilidades comentadas podemos conseguir cambios importantes y resultados inesperados. El verano puede ser una buena época para empezar, situaciones cotidianas y diferentes a la vez, donde encontrar una oportunidad de cambio.  

Espero que estéis disfrutando de las vacaciones.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Avilés/ mediador

LOS ABUELOS EN LOS PROCESOS DE RUPTURA POR SEPARACIÓN O DIVORCIO

LOS ABUELOS: AMOR Y APOYO INCONDICIONAL EN LA RUPTURA

Hablando de: los abuelos en la ruptura de pareja

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En el artículo del 05/12/2017 sobre qué factores influyen en la recuperación de un divorciohttp://www.contigoeducapadi.com/factores-influyen-la-recuperacion-divorcio/ menciono que, uno de los factores más importantes para la recuperación tras un divorcio es no aislarse del resto del mundo y buscar soporte en la red de apoyo del entorno (familia, amig@s, compañer@s de trabajo) así como crear nuevas amistades. El ser humano no sabe, ni puede vivir sin afecto por lo que es muy importante estar en continuo contacto con las personas que nos hace sentir bien y nos puede ayudar a recuperar la confianza en nosotros mismos. 

Los cónyuges que se encuentran en proceso de divorcio, o aquellos que han finalizado dicho trámite encuentran apoyo en las personas más allegadas, sobre todo en la familia. En la mayoría de las familias y sobre todo en los últimos años (situación acentuada por la crisis económica) se ha puesto en valor el papel de los abuelos, sobre todo en las tareas del cuidado de los nietos que han tenido que asumir. 

Este artículo se centra en la figura de los abuelos durante la separación o el divorcio.

Los abuelos es probable que se preocupen tanto por sus nietos como por la pareja que se está separando; ellos son las personas centrales que brinda ayuda a la familia de su nieto mientras se ajustan al cambio. 

Cuando ocurre un colapso familiar, lleva tiempo que toda la familia se adapte. Esto significa que puede ser un momento confuso, tanto emocional como prácticamente. De allí que, habitualmente, los que se separan tienden a considerar la separación no sólo a nivel de pareja. 

En muchos casos, tras un divorcio conflictivo y las malas relaciones entre progenitores y abuelos, la relación de los hijos con estos últimos se rompe de forma repentina sin tenerse en cuenta la importancia que tiene la relación abuelo-nieto en el desarrollo de los menores. 

Desde el punto de vista jurídico, el derecho de los abuelos a mantener contacto con sus nietos es un derecho legal reconocido en la legislación española (art. 160 del Código Civil – no podrán impedirse sin justa causa las relaciones personales del menor con sus hermanos, abuelos y otros parientes allegados). Por otro lado, tener una relación con sus abuelos es también derecho del niño ya que es algo fundamental y enriquecedor para su desarrollo. 

Cada vez son más los recursos a los que los abuelos pueden acceder para poder seguir viendo a sus nietos. Si existe conflicto con los progenitores, es recomendable que, antes de iniciar un procedimiento judicial, acudir a la mediación, una vía más rápida y más barata que trata de resolver los conflictos entre miembros de la misma familia. 

No obstante, existen casos en los que las relaciones entre las partes (padres/abuelos) están demasiado deterioradas y en los que o se han producido hechos que impiden llevar a cabo la mediación (por ejemplo la existencia de violencia o maltrato sobre los familiares en conflicto). En esos casos, se puede solicitar mediante la vía jurídica un régimen de visitas que les permita mantener la relación con los nietos. 

Tanto la mediación como el régimen de visitas son recursos en los que, por una parte, prima el interés del menor, que tratan de buscar el equilibrio en su proceso de desarrollo (emocional, social, etc.)  y, por otra parte, garantiza la relación de los abuelos con sus nietos. 

No obstante, la situación puede producir un importante desgaste emocional y psicológico tanto para los nietos como para los abuelos. Ante los impedimentos de ver a sus nietos, los abuelos pueden experimentar momentos de tristeza, soledad, abandono y depresión. La importancia de seguir en contacto con sus nietos radica en que se sienten más queridos, perciben que son participes en la crianza de los niños y en la vida familiar, incluso se pueden sentirse más jóvenes de lo que indica su edad. 

Para afrontar los difíciles momentos causados por esta situación, en ocasiones, los abuelos no disponen de redes de apoyo familiares con los que pueden contar ya que la única familia que tienen es la misma con la que “lucha”, siendo por ello recomendable pedir ayuda profesional. 

En mi opinión, en este proceso, en primer lugar, es imprescindible disponer de toda la información necesaria para conocer los pasos a seguir y los profesionales a los que hay que acudir para solicitar ayuda.  Se puede disponer de esa información mediante el acompañamiento por parte de un equipo multidisciplinar -mediador, abogado, psicólogo, trabajador social- como figuras fundamentales en labores de conciliación y favorecedores de relaciones armoniosas aun cuando la estructura familia se modifica a causa de separaciones y/o divorcios. 

 

Por Mihaela  Raducea/trabajadora social

 

MI HIJO CUMPLE 18 AÑOS, ¿PUEDO PAGARLE LA PENSIÓN DIRECTAMENTE A ÉL?

MI HIJO CUMPLE 18 AÑOS, ¿PUEDO PAGARLE LA PENSIÓN DIRECTAMENTE A ÉL?

Hablado de: pensión de alimentos

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En nuestro sistema legal el pago de los denominados “alimentos” es un derecho (para el beneficiario) y, a la vez, una obligación (para el que tiene que pagarlos) cuyo estricto cumplimiento está reforzado con la amenaza de severas consecuencias –incluso penales- y que se suele establecer, en la mayor parte de los casos, a partir de una separación o divorcio, aunque no tiene por qué ser siempre así, pues cabe decretarla en casos de filiación extramatrimonial. 

En cualquier caso, la pensión la fija un juez y no es una cuestión que su pago se deje al capricho o la conveniencia de los interesados.

Con los alimentos surge una relación jurídica que se va a desarrollar a lo largo de varios años y que va ser revisada, unas veces de forma automática, conforme a las fluctuaciones que experimente el coste de la vida (el famoso IPC) y, en otras ocasiones, según varíen las circunstancias que se tuvieron en cuenta a la hora de establecerla y cuantificarla. Las mismas serán analizadas por comparación con la situación que había cuando se produjo la ruptura de la convivencia y de ahí que haya empezado mi exposición refiriéndome a una resolución judicial que ordenó ese pago.

En lo que aquí interesa, una de esas situaciones por las que se suele preguntar es qué pasa cuando los niños alcanzan la mayoría de edad y ya se ha explicado en otras ocasiones que ello no supone la extinción de dicha obligación, puesto que para ello el beneficiario tendría que haber alcanzado una independencia y estabilidad económicas que, para desgracia de todos, hoy por hoy no es viable, dada la realidad socioeconómica que estamos viviendo.

Aun así, asumido ya que se tiene que seguir pagando, surge la duda de si cumplidos los 18 años puede ser abonada directamente en una cuenta del hijo, que ya no es menor de edad y puede administrarse por sí mismo.

Pues bien, aunque los tribunales han dado varias respuestas, hoy por hoy la solución común mayoritaria es la de que si el hijo sigue viviendo con el progenitor que la percibía y la administraba en su nombre, debe seguir abonándose en esa cuenta. Cuestión distinta es si el beneficiario último de la prestación, ya mayor de edad, se ha ido a vivir a otro lugar -por ejemplo- para completar su formación, y en ese caso sí que podría plantearse el pago directo, pero para ello debería instarse la modificación de la medida en el juzgado que fue quien la estableció.

Para ello lo lógico sería presentar un documento suscrito de mutuo acuerdo entre todos (los progenitores y el hijo, ya mayor de edad), indicando el cambio de número de cuenta y, caso de discordia, que sea el juez quien decida. Huelga decir que para decidir ese cambio lo que cuenta es la opinión del hijo y sus circunstancias concretas. Como siempre. Y si el hijo no quiere el cambio, mejor olvidarse del tema.

Por José Ramón Sáez/abogado

DIVORCIO DESTRUCTIVO: CUANDO UNO DE LOS PADRES ALEJA SUTILMENTE AL OTRO DE LA VIDA DE SUS HIJOS.

CUANDO UNO DE LOS PADRES ALEJA SUTILMENTE AL OTRO DE LA VIDA DE SUS HIJOS.

Hablando de: divorcio destructivo

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La decisión de separarse/divorciarse y llevarlo a cabo provoca un profundo impacto en la familia y en cada uno de sus miembros.El naufragio matrimonial causa angustia por la pérdida de seguridad que significa y por la vulnerabilidad que desencadena. Un divorcio separa a los adultos y modifica la estructura familiar hacia un modelo basado en la coparentalidad.  

Cuando una pareja se separa, puede hacerlo de muchas maneras como hemos apuntado en post anteriores; algunas de ellas preservan a los hijos de los conflictos conyugales y otros los involucran colocándolos en el centro de la batalla, desconociendo sus necesidades, desprotegiéndolos y generándoles serios problemas emocionales. 

Hoy vamos hablar de la modalidad de resolver la ruptura y los acuerdos de manera destructiva, despiadada y el intento que realiza uno de los padres por impedir el acceso de los hijos al otro progenitor, poniendo obstáculos a su encuentro y echando mucha imaginación creando estrategias creíbles para los operadores jurídicos.Nos podemos sorprender de la astucia que desarrollan algunos progenitores para ganar su batalla.  Y lamento confirmar que hay estrategias muy difíciles de desmontar y que sólo es posible con un seguimiento intensivo familiar e investigación muy exhausta de todo el entorno social familiar.

Por lo general estamos ante un reencuadre judicial sobre todo relacionado con el régimen convivencial,  visitas y aspectos económicos.

La trama destructiva la tenemos servida con acusaciones falsas por violencia de género, abusos sexuales a los menores (“balas de plata” como lo define el magistrado Francisco Serrano en su libro “un divorcio sin traumas”), incompetencia y abandono parental, síndrome de Munchaussen en la infancia. Todo ello favorece el distanciamiento entre el padre/madre acusado de tales barbaridades pues el tiempo es el mayor arma del que disponen estos progenitores. 

La realidad es que a los menores se les roba su infancia y adolescencia convirtiéndose su vida en un calvario que les causará graves y a veces irreversibles daños a nivel de salud, relacional, social, emocional y psicológico. Es una forma de maltrato infantil que no siempre es fácil diagnosticar y mucho menos poner solución e intervenir . El mundo de la psicología-psiquiatría ha acuñado dicha situación como Alineación parental o interferencia parental. Como profesional del campo social considero mas apropiado obstrucción o distanciamiento en la interacción parental post ruptura como arma de venganza. 

EN QUÉ CONSISTE 

Es un proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hijos mediante diferentes estrategias, con el objeto de impedir, obstaculizar, debilitar o destruir el lazo afectivo con el otro progenitor. Esto lleva al  niño a rechazar y hasta odiar a un padre/madre que lo quiere y al cual necesita. Diremos que hay obstrucción en la interacción parental cuando el progenitor que es objeto de hostilidad no ha mostrado ningún comportamiento que pueda justificar la campaña de difamación que lo victimiza siendo este un padre/madre normal, cariñoso, con mínimas digresiones de la capacidad parental. 

El progenitor que interfiere en la interacción tiende a proteger a sus hijos. Ve el mundo como peligroso y el otro progenitor representa una posible fuente de peligro, ya que no acepta la pérdida de poder que se produce en la ruptura e invoca al hecho de que el otro progenitor no sea capaz de ocuparse de los hijos y que éstos no se sienten bien cuando vuelven de la visita. El mensaje dirigido a los hijos es que el otro padre ya no es un miembro de la familia y que es una complicación ir a verlo y pasar tiempo con él haciendo sentir culpable al niño si decide ir con el otro. Cualquier pretexto de planes de las visitas es un pretexto para anularlas. 

El objetivo es excluir al otro progenitor de la vida de sus hijos. El progenitor que obstruye se pone erróneamente en el papel de protector, provocando a menudo daños irreparables en los lazos afectivos padre/madre-hijo.

En la escena es fácil encontrar actores con deseos de poder, dominio y control (no admitiendo que este se pierde en la ruptura), así como sentimientos de venganza. Estas personas se ven a sí mismos como impecables, víctimas de su ex pareja no sintiéndose responsables de los problemas familiares. Sobre su herida que no pueden superar, mantienen la relación a través del conflicto y instala el miedo a perder el papel de cuidador principal. Ponen a sus hijos/as como eje central de su existir y les dedican todo su tiempo. 

QUÉ ESTILO DE PAREJA ES PROCLIVE

Es importante identificar el tipo de interacción interparental mantenido durante la convivencia.

  • Interacciones complementarias del tipo de dominación, sumisión, ejerciendo la obstrucción la parte que asume el rol controlador. 
  • En la mayoría de los casos no ha existido comunicación entre la pareja. 
  • Carencias de habilidades de resolución de conflictos o de negociación en los desacuerdos.
  • Ausencia de habilidades de comunicación.

QUÉ FACILITA LA SITUACIÓN

La convivencia cotidiana suele dar poder para ejercer el poder de manipulación sobre los hijos. También se presentan casos de padres no convivientes con contactos frecuentes y fuertes lazos emocionales que inducen el hostigamiento permanente, con la consiguiente pérdida de la autoridad del progenitor con el que conviven. En algunos casos las abuelas desempeñan también un papel central.

CUÁLES SON LOS MOTIVOS QUE DESENCADENAN ESTA ACTITUD

Estos son variados y pueden aparecer desde el comienzo o en etapas más tardías del divorcio y además no tienen género.

  • Padres cegados por la rabia, porque no toleran la decisión de separarse que ha tomado el cónyuge, aunque las dificultades de la pareja sean manifiestas. 
  • Factores económicos al no aceptación del descenso de la calidad de vida, o el incumplimiento del pago de la pensión de alimentos.
  • Padres celosos y envidiosos porque el cónyuge haya rehecho de nuevo su vida sentimental y la/lo vea feliz y tienen miedo de ser sustituidos como madre/padre.
  • El nacimiento de un nuevo hijo cuando el cónyuge ha formado una nueva familia y teme que los propios resulten desplazados.
  • Exito profesional del excónyuge. 
  • Cuando esta situación la provoca el hombre estamos en presencia de un hombre herido en su machismo, autoritario y violento, que no ha podido retener a la mujer a su lado. 
  • Cuando es la mujer quien provoca la situación suele justificar dicha acción por el alcoholismo, consumo de drogas, malas compañías del padre, exceso de trabajo y delegación de las tareas y cuidados de los niños en terceras personas. Nos encontramos ante mujeres resentidas, deseosas de venganza frente a la traición y desprecio del marido que no duda en sacrificar a sus hijos para dañar al otro. 

QUÉ HACER

  • Mantener siempre el contacto con los hijos/as, por breve o poco frecuente que estos sean.
  • Ante los ataques de los hijos/as, intentar recordar la relación establecida antes de la ruptura y no entrar en réplica.
  • Proponer actividades con las que ambos disfrutaban antes de la ruptura o buscar puntos en común.
  • Cuidar los momentos de encuentros, compartir actividades nuevas, establecer compromisos y revestirse de credibilidad.
  • Intentar conocer los gustos, creencias, sentimientos de sus hijos e interesarse por su vida cotidiana.
  • Tener paciencia y persistir en las acciones de contacto, afrontándolas serenamente. No forzar ninguna situación.
  • Manejar los problemas de adultos entre adultos y no trasladarlos a los hijos.

QUÉ ORIENTACIÓN PROFESIONAL SERÍA ADECUADA

Fundamental realizar un diagnóstico de la situación teniendo en cuenta el contexto donde se desarrollan y a todos los involucrados que influyen directa o indirectamente. 

  • Ante estas situaciones la mediación y la terapia familiar solo es posible si la obstrucción o distanciamiento en la interacción parental es leve.
  • En casos severos aunque no se debe privar al progenitor que obstruye la relación con sus hijos si es necesario un seguimiento intensivo y controlado por profesionales cualificados en mediación,  psicología evolutiva, sistema legal familiar, gestión de conflictos e intervención socioeducativa.
  • Estamos ante una forma sutil de maltrato infantil y como tal se ha de proceder. 

Por MªDolores Manzanera/Trabajadora social