AUNQUE NO HA NACIDO SÍ TIENE DERECHOS

DERECHOS DEL NO NACIDO EN EL DIVORCIO

Hablando de: no nacido y cuestiones prácticas en la ruptura 

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Vivimos en la sociedad de la inmediatez, las relaciones efímeras y los cambios constantes. Nuestras relaciones poco tienen que ver con las de nuestros padres, y mucho menos, con las de nuestros abuelos. Y si hay una cuestión que plantea más dudas, ésta es la relativa a las rupturas que se producen durante el embarazo de la madre. 

Si de por sí es complicado gestionar un divorcio o una separación con hijos nacidos, cuando éstos aún no han llegado a este mundo se plantean diversas dudas que vamos a intentar resolver.

Estamos hablando del NASCITURUS. Es decir, del hijo que está concebido en el momento de la ruptura, pero aún no ha nacido. 

Pues bien, el Derecho Español establece que la personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno, según establece el artículo 30 del Código Civil. Es en el momento del nacimiento cuando se determina la personalidad, es decir, se “es persona”. Esta cuestión es fundamental a efectos jurídicos y prácticos.  Antes, para considerar civilmente nacida a la persona, era necesario que ésta sobreviviera 24 horas separada del cuerpo de la madre. Hasta que no transcurría dicho plazo el nacido no adquiría personalidad jurídica, que es la capacidad para ser titular de derechos y obligaciones. Evidentemente, pocos deberes se van a exigir a un recién nacido y lo que nos importa es lo relativo a los derechos, especialmente en la posibilidad de que pudiera beneficiarse de una herencia, por ejemplo.

Ahora, por el contrario, no tienen que pasar 24 horas para que la persona adquiera la personalidad y la capacidad jurídica; basta simplemente con nacer. Este cambio ha supuesto, en definitiva, una alteración importante de las situaciones que pueden darse con un nacimiento. Pero el concebido se tiene por nacido para todos los efectos que le sean favorables, siempre que nazca con las condiciones que hemos dicho, es decir nacer con vida y estar totalmente desprendido del seno materno, según establece el artículo 29 del Código Civil.

Una de las cuestiones prácticas que se plantean es que, si ha habido una ruptura durante el embarazo de la madre, cómo debería inscribirse el nuevo hijo en el Registro Civil. 

Pues bien, la nueva ley de Registro Civil aprobada en 2011 y cuya entrada en vigor ha sido prorrogada en varias ocasiones supone otra importante modificación, ya que preveía la desaparición del libro de familia, como así ha sucedido, desde el 30 de junio de 2017. Así que, a partir de ahora, los datos registrales de la familia dejarán de existir como tales en el Libro de Familia.  O lo que es lo mismo, ya no será necesario actualizar el Libro de Familia que dispongan los progenitores o no se les expedirá si no disponen del mismo. Sin embargo, aunque ya no es necesario actualizar el contenido del Libro de Familia, nada impide que, si algún titular del Libro quiere que se refleje en el mismo el nacimiento de su hijo, por ejemplo, se persone en la oficina registral para actualizarlo. A cambio, tendremos un certificado registral individual donde se recogerá la vida civil de cada persona. Cada persona, tendrá un nuevo Código Personal de Ciudadanía, un conjunto de letras y números que será su identificación de por vida para todos los trámites que tenga que hacer en el Registro Civil en cualquier momento de su existencia (algo así como el DNI).La persona al nacer recibirá un código alfanumérico en el que se irán inscribiendo todos su datos de filiación, matrimonio, defunción, tutela o representación legal. Lo cierto es que el nuevo método es mucho más práctico, rápido y adaptado a los nuevos tiempos.

El trámite para la inscripción en el Registro Civil, en cualquier caso, es muy sencillo:

Cuando nace el bebé, el personal sanitario le identifica, certifica su filiación materna y toma sus huellas dactilares y las de la madre.

Los padres tienen un plazo de 72 horas para tramitar la inscripción desde el hospital. Si no lo hacen en este plazo, deben acudir al Registro Civil.

Para ello, deben entregar al personal encargado de gestionar el trámite el certificado médico de nacimiento del bebé (que proporcionan en el propio hospital) y los DNI, NIE o pasaportes con fotografía de ambos padres.

Si los padres tienen Libro de Familia o certificado de matrimonio, basta con que firme la solicitud uno de los padres. Si no lo tienen, tendrán que firmar los dos la Declaración de Matrimonio en el formulario oficial, si la filiación es matrimonial, o la Declaración de paternidad del formulario oficial, si no están casados.

En el formulario de inscripción debe figurar la hora de nacimiento, el nombre elegido para el recién nacido, el orden de sus apellidos (ahora se puede elegir poner antes el de la madre) y su filiación paterna.

Desde el centro sanitario se envían al Registro Civil los documentos necesarios para realizar la inscripción.

Después, el Registro Civil enviará a los padres un Certificado Literal de Nacimiento por correo ordinario o electrónico (recomendable, pues tarda menos). Es importante guardar (y fotocopiar) este documento, ya que lo pedirán para diferentes gestiones.

Otra opción es hacer la inscripción directamente en el Registro Civil.

Como en la inscripción desde el hospital, los documentos que hay que entregar varían en función de si se trata de un hijo matrimonial o de uno no matrimonial.

Si los padres están casados: ha de acudir quien tuviera conocimiento cierto del nacimiento, estando obligados a emitir la declaración el padre, la madre, los abuelos, los tíos, primos o cuñados del nacido. Deben llevar el certificado médico de nacimiento, DNI de los padres y libro de familia o certificado de matrimonio. En caso de rupturas durante el matrimonio y estando vigente éste, como vemos, la madre podrá acudir directamente a inscribir al hijo.

Si los padres no están casados 

Tienen que acudir los dos en persona al Registro Civil con sus DNI y el certificado médico de nacimiento del bebé.

Si la madre se ha divorciado del padre, tendrá que entregar el certificado de matrimonio y la sentencia firme de separación o divorcio. Si se trata de una separación de hecho, tendrá que acudir al registro con dos testigos.

Además de cómo inscribir al hijo nacido durante la ruptura también es importante ver qué pasa cuando el divorcio se produce durante el embarazo de la madre. Sobre todo, es importante saber qué sucede con aspectos como: patria potestad, custodia o pensión de alimentos. 

Nuestra jurisprudencia ha asentado varios precedentes en lo relativo a la protección del nasciturus en el proceso de divorcio. Así, si bien los derechos y deberes derivados de la filiación y patria potestad no surgen sino después del nacimiento, no hay nada que impida que los cónyuges puedan proyectar lo que consideren conveniente en torno a la atribución de la guarda, régimen de visitas y alimentos del concebido y no nacido siempre que las medidas proyectadas resulten claramente favorables al mismo. Existen casos en los que se permite aprobar un convenio regulador donde se establezca la pensión de alimentos del recién nacido y un régimen de visitas, los cuales se hallarán en suspenso hasta el nacimiento (que la madre deberá de probar con su posterioridad para poder recibir los mismos y administrarlos).

En cuanto a los gastos que pueda tener la esposa embarazada creemos que es posible que se fije una cantidad para atender a los gastos de embarazo y parto en cuanto no estén cubiertos por la seguridad social u otro seguro médico familiar.

En conclusión, el concebido pero no nacido tiene todos los derechos que le sean favorables, por lo que si los padres se separasen o divorciasen se fijarán todas las medidas con respecto a él como si ya hubiese nacido, pero siempre supeditadas a que finalmente nazca vivo. Por lo que mientras que el bebé no nazca, esas medidas no se llevarán a cabo y no habrá obligación de pago de cantidad alguna como pensión de alimentos ni como gastos extraordinarios.

Sólo en el caso de los gastos médicos que sean necesarios para conservar la salud del concebido se producirá la obligación de la contribución del padre a los gastos en los que pueda incurrir la madre. No se incluyen aquí evidentemente gastos tales como ciertas medicaciones que la madre deba tomar de forma habitual para conservar su propia salud, aun cuando el no tomarlas influya en el concebido, pues se trata de gastos médicos correspondientes a la madre y será ella misma la que los tendrá que asumir.

Por MªLuz Villarroya/abogada

LAS 3 CREENCIAS LIMITANTES DEL DIVORCIO

¿CONOCES LAS 3 CREENCIAS QUE LIMITAN TU DIVORCIO?

Hablando de: creencias y transformación familiar en la ruptura 

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Cada vez que recibo a un cliente, me gusta hacerle la pregunta que marca la ayuda social o psicosocial que puedo ofrecer. No solo me ayuda a saber que necesitan o el tipo de apoyo sino también a divisar sus expectativas y creencias con respecto al significado atribuido al divorcio/matrimonio/crianza de sus hijos para seguir cumpliendo con las funciones principales de su familia desde dos hogares. 

La familia es una realidad esencialmente cultural que incluye a las personas, sus creencias, sus metas, las actividades que realizan y su interacción con otros entornos. En este contexto la importancia de las redes de apoyo tanto informal ( abuelos, hermanos, amigos, compañeros de trabajo) como el apoyo formal (profesionales, instituciones) es primordial ya que permite  a las personas en proceso de ruptura mantener o mejorar sus condiciones materiales y reorganizar su vida  cotidiana reduciendo los niveles de estrés asociados a la ruptura matrimonial ya que constituyen un soporte emocional para mujeres/hombres divorciados o separados.

En un post anterior os hable de los beneficios del apoyo y acompañamiento social profesional. Si lo revisamos apreciaremos el nexo con la mirada que hoy quiero transmitir. 

http://www.contigoeducapadi.com/beneficios-del-apoyo-acompanamiento-social-divorcio/

En dicho post subrayo el despertar de la conciencia para el buen divorcio “Es importante concienciar que el divorcio, la ruptura de pareja, es un proceso, es decir, implica cambios en la persona como hemos mencionado en post anteriores y conlleva tiempo. Existen unas etapas concretas por las que se ha de pasar, “si o si ,aunque no siempre serán en el mismo orden y no tienen porque darse todas”, hasta lograr un estilo de vida renovado y gratificante…” 

Veamos juntos CÓMO puedo ayudarte hoy

Cuando llega la ruptura a una relación el dolor invade nuestra cotidianidad impidiendo el ritmo habitual, las subidas y bajadas se asemejan a una  “montaña rusa” la cual describe muy bien como utilizamos nuestro tiempo.  Un día puedes hacer una gran cantidad de tareas, ser productiva/o, tener buena concentración, disfrutar de tus hijos, ver una oportunidad a tu dolor o enfrentarte con valentía a los cambios y, en cambio, otro día te quedarías en la cama, la vida carece de sentido donde un hastío profundo invade todo tu ser y sin ser consciente las lágrimas comienzan a resbalan por tus mejillas. ¿ te suena de algo?

Amiga/ amigo, tranquilos, no tenéis ningún problema emocional ni psicológico. Es el proceso normal que vivimos las personas cuando salimos de lo conocido hacía un mundo que no conocemos el cual nos produce sensación de vértigo e incertidumbre. 

He comenzado hablando de creencias y expectativas, las cuales pregunto a mis clientes. Si, estas leyendo bien. Esas creencias limitantes son las que van a marcar tu proceso de ruptura y la transformación de tu cambio personal. 

¿Qué son las creencias? son básicamente juicios y evaluaciones sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo que nos rodea. Y las expectativas, ¿qué son? un anhelo o deseo de la persona. 

En la ruptura hay 3 creencias limitantes que impiden muchas veces cerrar un capitulo de nuestra vida para dar paso a lo nuevo. 

Desesperanza: creencia de que el objetivo que anhelamos no es posible, sean cuales sean nuestras capacidades. “cómo voy a seguir adelante sin…” “cómo me voy a organizar la vida” “ mi marido/mujer se ocupaba de..” “ Ahora ya no cuento con la ayuda de mi suegra para compatibilizar mi trabajo y los niños” “ cómo voy a llegar a fin de mes con mi sueldo solo”, etc.

Impotencia:esta creencia se da, aun creyendo que el objetivo existe y es alcanzable, la persona no se siente capaz de lograrlo. “ bueno mi amiga se divorcio y mira que bien está ahora.. claro ella cuenta con el apoyo de sus padres” “ mi marido pronto se recuperará … la carga de los niños la sigo llevando yo.. así cualquiera lo logra” “ cómo voy a salir de esta si … me ha dejado en la ruina”, “ cómo vamos a seguir siendo una familia.. si sólo me habla para ofenderme, atacarme, o decir mentiras” etc. 

Ausencia de méritos: esta creencia está presente cuando, aunque la persona crea que el objetivo deseado es alcanzable y que dispone de la capacidad para lograrlo, renuncia a él por que cree que no merece conseguir aquello que tanto desea una vida nueva y felizel sentimiento será de que “ soy poca/o mujer/hombre para él/ella, normal que se haya fijado en otra/o” “no merezco ser feliz no he sabido mantener mi relación” “ merezco todo lo que me venga, perdí los nervios en tantas ocasiones, normal que me odie. ¿ quién me va a querer como soy” . En definitiva, la persona siente que merece el dolor  y el sufrimiento que experimenta. 

Estas creencias amigos operan a veces como “virus mentales” interfiriendo con nuestro esfuerzo para superar la ruptura. ¿a quién afecta? a todos por igual, tanto si dejas la relación como si tu pareja te abandona. 

Cuando hablamos de ruptura siempre hablamos de CAMBIO.Transformar las CREENCIAS limitantes y las expectativas que impiden la transformación familiar es fundamentalMuchas creencias limitadoras surgen como consecuencia de preguntas sin responder sobre el “cómo”. Y en eso los terapeutas familiares de CONTIGO familias libres te acompañamos y te enseñamos el “ CÓMO”. 

Trazamos tu camino para que puedas hacerlo sola/o acompañando tus primeros pasos.

Partiremos de  A  y llegaras a B a través de nuestro método de trabajo.

Por  MªDolores Manzanera/Trabajadora Social familiar    

                                    

LA RECONCILIACIÓN

MEDIACIÓN Y RECONCILIACIÓN ¿ES POSIBLE?

Hablando de: lineas tenues en mediación

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Hace un tiempo hablaba de mediación y terapia http://www.contigoeducapadi.com/mediacion-terapia-divorcio/. En aquel momento marcaba unas diferencias claras y planteaba una compatibilidad entre ambas, que en algunos casos, consideraba hasta necesaria. Pero ¿qué pasa con la reconciliación?. Hemos venido a mediación, y “nos ha ido tan bien que vamos a volver juntos”. Nada más escuchar esta frase los mediadores deben plantearse, como una de sus tareas, la identificación con las partes del recurso que realmente buscan y del que realmente necesitan. Clarificar este punto, en este momento, puede ser fundamental para el éxito o fracaso de la mediación.

Encontrarnos ante una metodología que facilita la comunicación entre las partes junto con el desconocimiento real existente sobre qué es mediación, lleva en múltiples ocasiones a elegir ésta cuando en realidad se quiere acudir a terapia de pareja o a orientación familiar.

Es muy común que quien acude a mediación sólo nos diga que viene a “resolver sus problemas”, clarificar esta expresión tan frecuente en las primeras sesiones de mediación debe ser, para el mediador, un objetivo prioritario. También es muy común acudir a mediación solicitando “ayuda para resolver los conflictos”, volvemos a lo ya expuesto, tenemos que clarificar que es “ayuda”. Si “resolver sus problemas” como petición abstracta era suficiente para alertar al mediador, la petición de “ayuda”, le obliga a plantear preguntas del estilo ¿qué os trae a mediación? o ¿qué esperáis obtener de este proceso?, preguntas que no sólo clarifican si estamos en el recurso correcto, sino que denotan el interés del mediador por ofrecer un servicio de calidad y ajustado a la necesidad de esa familia. Además, con esta actuación inicial, comenzamos a generar empatía y confianza tan necesarias en mediación.

Cabe ahora preguntarnos ¿qué es y en qué consiste cada una de ellas? Una definición, aunque sea breve, puede ayudarnos a delimitar la frontera entre terapia de pareja, orientación familiar y mediación.

Podemos decir que, la “terapia de pareja”, es una especialidad de las ciencias de la familia que interviene a nivel preventivo, evaluativo y de orientación o asesoramiento. Encontramos en la terapia de pareja un objetivo común, la mejora de la comunicación en la relación, pero dicho objetivo no caracteriza a la terapia ni la diferencia de otras intervenciones familiares. El objetivo de la terapia de pareja es que la pareja continúe unida, a diferencia de lo que ocurre en mediación que es la gestión de la ruptura. Es cierto que tanto en mediación como en terapia las partes aprenderán a controlar sus emociones para afrontar la resolución de los conflictos que se les platean, intentando que se vean los problemas desde otra perspectiva.

Cuando hablamos de “orientación familiar” nos referimos a un apoyo, o “ayuda”, orientada a potenciar los recursos de las familias, así como sus habilidades, para, entre otras cosas, prevenir posibles dificultades familiares. La orientación, al igual que la terapia y la mediación, también utiliza un conjunto de técnicas, pero siempre con el objetivo de fortalecer las capacidades.

Como venimos diciendo, el tema mediación y reconciliación nos pone en contacto directo con cual es el objetivo de la mediación familiar y con su definición misma. Así, se define la mediación familiar, como:

  • método de resolución de conflictos.
  • al que se acude en los procesos de ruptura de pareja.
  • con el objeto de encontrar acuerdos que les permitan reorganizar su relación como padres.
  • identificando y clarificando los intereses en común.
  • con la ayuda de un tercero imparcial y neutral, el mediador, que actúa de facilitador.
  • tomando ellos sus propias decisiones.

Ante lo expuesto, entiendo partiendo de un criterio técnico, que el objetivo de la mediación en ningún caso debe ser evitar la ruptura o reconciliación de la pareja. Y esta reflexión, aparentemente tan categórica, la hago así porque entiendo que es el mediador, y no las partes, el que tener muy claros los objetivos del proceso que está poniendo en marcha.

Comoquiera que estamos en la realidad familiar, tampoco sería real obviar que en un proceso de mediación y como consecuencia del restablecimiento de una comunicación sana, se produzca la reconciliación de las partes. Entiendo que ante esta nueva situación procedería derivar a las partes, tras la clarificación de conceptos oportuna, al recurso correspondiente. Ese proceso de reconciliación iniciado necesitará limpiar el pasado, sino es así, será una proyección ilusoria que tendrá un final no muy lejano, con más consecuencias para la familia que la ruptura inicial.

Un apunte final para cerrar la actuación del mediador. En mediación familiar no va a ser extraño encontramos en algún momento con lo que podríamos denominar “deseos idílicos” de la relación de paraje que siempre se imaginó. Ponerlos sobre la mesa para ver si es o no una realidad es parte de la mediación misma. Estos “deseos” van a tener un alto componente emocional cuando venga provocados por los deseos de los hijos a los cuales “ninguno quiere volver a fallar”.

Y como conclusiones:

  • Aunque nos encontremos con un trabajo común en los tres profesionales “apoyo o ayuda en la comunicación”, el objetivo de cada uno de ellos es diferente.
  • A veces acudimos a mediación porque nos parece más atractiva. Y porque no, también porque terapia y mediación nos rechina la mente:

A mí no me pasa nada, no necesito ningún tratamiento, pero eso de hablar para ponernos de acuerdo no me desagrada.

  • Desde un punto de vista técnico, no podemos olvidar que hay autores que hablan de la denominada “mediación terapéutica”, haciendo más tenue la línea entre mediación y terapia.
  • Encontrarnos con “deseos idílicos” no debe ser un problema para el mediador, sino una tarea más del proceso a gestionar con las herramientas y técnicas que utiliza habitualmente en su proceso.

Cada vez son más necesarios los  proyectos como “CONTIGO familia libres” donde se ofrece un trabajo multidisciplinar y donde tienen cabida los recursos que van a permitir a la familia elegir el recurso que quiere o necesita en ese momento. Tener la facilidad desde el principio de que, una vez contada la “historia”, un equipo va a comenzar a trabajar en tu caso, da a la familia una tranquilidad que les permite afrontar el proceso que están viviendo.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Avilés/mediador

LA CUSTODIA COMPARTIDA ¿FAVORECE SIEMPRE EL DESARROLLO DE LOS MENORES?

LA CUSTODIA COMPARTIDA ¿FAVORECE SIEMPRE EL DESARROLLO DE LOS MENORES?

Hablando de: hijos, divorcio y bienestar familiar tras la ruptura

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El padre y la madre son importantes figuras de apego que juegan un papel decisivo en el desarrollo emocional y social del niño; la calidad de sus interacciones condiciona la calidad de las relaciones sociales del niño.

Por lo tanto, cuando las familias se separan por el divorcio, el mayor interés con respecto a los niños, por lo general, se relaciona con la posibilidad de Custodia Compartida, más o menos, sin restricciones a ambos padres con el fin de que el niño pueda desarrollar una relación equilibrada y armoniosa con los dos progenitores.

En situaciones de divorcio, debe prevalecer el interés de los menores, es decir, intentar ofrecerles durante el mayor tiempo posible un ambiente familiar normal y equilibrado, en el que reciba cuidados por parte de ambos padres. La ruptura de la relación de pareja, el “ir y venir de un lado al otro” puede causar un desequilibrio emocional importante en los hijos. 

Por lo tanto, después de la separación de los padres, mantener y fomentar la relación del niño con el padre con quien no convive habitualmente, se convierte en una tarea vital para el desarrollo moral del niño.

Las relaciones personales con ambos progenitores deben ser sin restricciones, siendo la restricción necesaria solo bajo circunstancias particulares para proteger al niño.

¿CUÁLES SON SUS DESVENTAJAS?

  1. La vida de los niños puede parecerse a la de un agente de ventas que nunca se establece en un lugar fijo. 

Se suele dar casos en los que no se existe un horario fijo y el niño se tiene que cambiar de casa en función de la disponibilidad de los padres. Este hecho ocurre cuando no se respetan las necesidades del niño relacionadas con la educación, el desarrollo personal y relacional. Los niños con dificultades de aprendizaje, por ejemplo, difícilmente organizarán su tiempo de estudio cuando se muevan entre dos casas. Por otro lado, cuando dos padres se ocupan de supervisar los deberes en diferentes lugares, pueden surgir malentendidos “pensé que te encargabas tu del tema de mates”, es una frase muy conocida. 

  1. El impacto psicológico, puede reflejarse mediante la falta de autocontrol y desorganización en la vida del niño.

La previsibilidad y la estabilidad ayudan a los niños a desarrollar la confianza en sí mismos y la capacidad de asumir algunos riesgos razonables. Distintos estudios han revelado la preocupación de que los cambios frecuentes en la custodia compartida pueden aumentar el temor del niño a ser abandonado por sus padres.  Esto se debe a que el niño no se siente seguro en ninguna parte. El conflicto tiene un efecto negativo en los niños, y si se ponen en el medio es aún peor.

  1. El gasto es mayor cuando dos casas están “en juego”. Se dobla la cantidad de muebles, ropa y otras cosas que se requieren para cubrir las necesidades del niño. 
  2. Los padres a veces no están preparados para las responsabilidades reales que impone la custodia compartida.

A pesar de la influencia de los movimientos feministas, la realidad es que la mujer es la que dedica más tiempo al cuidado de los hijos, incluso cuando trabajan a tiempo completo. Algunos padres asumen fácilmente responsabilidades más extensas, pero otros lo hacen más difícil.

  1. Cuando los padres recién separados/divorciados tienen problemas sin resolver, la custodia compartida puede aumentar el conflicto.

La custodia compartida requiere de un contacto frecuente entre los ex cónyuges, y este contacto puede profundizar el conflicto que ya está presente. Cuando un padre se vuelve a casar y hay hijastros, hay nuevos problemas de “lealtad”. Por otro lado, algunas personas que disfrutan de la custodia única, que no requiere la presencia constante del ex marido, dicen que esto les da la libertad de reconstruir sus vidas más fácilmente.

Ahora, ¿QUÉ PUEDEN HACER LOS PADRES PARA QUE SEA UN ÉXITO?

En primer lugar, conviene que los padres piensen en cómo lograron solucionar sus problemas de crianza de los hijos que tuvieron durante el matrimonio. Otros factores importantes a considerar son el grado de motivación de los padres, las personalidades y necesidades de los niños, la situación financiera y dinámica de la familia.

Por otro lado, el comportamiento de los padres antes del divorcio puede predecir con precisión cómo se comportará cada uno después de la separación. Irónicamente, parece que a los niños cuyos padres no están en conflicto les irá mejor en ambos tipos de custodia. 

La Custodia Compartida funciona mejor y ayudará en el desarrollo de los menores cuando:

  • Los padres pueden mantener una relación civilizada y cordial.
  • Las decisiones tomadas tienen en su centro las necesidades del niño y las necesidades para su desarrollo.
  • El horario de cambio de casa es predecible y estable, pero lo suficientemente flexible como para cambiarlo cuando las circunstancias así lo requiera.
  • Los padres viven cerca uno del otro.
  • Los padres tienen cuidado de no atacarse entre sí, independientemente de los sentimientos que tienen.
  • Los recursos financieros son suficientes para el mantenimiento de dos casas separadas

¿CUÁLES SON SUS VENTAJAS?

  1. El acceso a dos viviendas permite a los niños mantener relaciones sólidas con ambos padres. 

Cuando ambos padres están disponibles, los niños disfrutan de los consejos, de la disciplina y el amor de cada uno de ellos.

  1. Los niños se benefician cuando sus padres cooperan y no hay altercados legales.

Cuando los padres están satisfechos con el acuerdo de custodia, existe una mayor probabilidad de que cooperen en otros aspectos.

Los niños estarán menos inclinados hacia la manipulación y aprenderán que los malentendidos se pueden resolver de manera amistosa.

La experta en mediación familiar Isolina Riccci escribe en su libro Mom’s House, Dad’s House: “Cuando los niños son libres para amar a ambos padres sin sentir que traiciona a uno de ellos, cuando tienen acceso a ellos sin tener miedo de perder a ninguno, llegarán a hacer su camino hacia madurez, como se pretendía “.

Barbara Hauser, trabajadora social con 20 años de experiencia, en la evaluación de los padres en el pleito, escribió: “Los padres no tienen idea de cuánto daño provocan a sus hijos cuando les implican en criticar al otro padre.”

  1. Los niños con Custodia Compartida pasan un tiempo suficiente con ambos padres.

Cuando uno de los progenitores tiene la custodia, generalmente “el padre/madre del domingo” abruman a sus hijos con actividades y regalos que intentan compensar el tiempo que no estuvieron con ellos. Esto genera resentimiento por parte de las madres/padres que sienten que se han quedado con las tareas menos agradables de imponer límites y penalizar. Además, las madres/padres con menos dinero se sentirán frustradas/os cuando no puedan ser tan generosas/os.

  1. La Custodia Compartida disminuye la sensación de rechazo y pérdida que el niño siente a menudo cuando uno de los padres se va de casa.

La investigadora Judith Wallerstein en un estudio sobre el impacto del divorcio en los niños, se encontró que tras 10 años después del divorcio, los niños que tenían custodia compartida, al parecer, sufrieron menos sentimientos de pérdida, rechazo o baja confianza en sí mismos. En cambio, los trabajadores sociales que atendían niños cuya custodia no era compartida, encontraron que estaban expresando su enfado directa e indirectamente. Eran más reticentes, deprimidos y no comunicativos, y tenían más síntomas somáticos.

  1. Los niños en custodia compartida también pueden tener beneficios materiales, ya que los gastos de cuidados se reparten entre ambos progenitores (en función de la capacidad económica de cada uno), a diferencia de la custodia individual.

Ya se ha visto que la custodia compartida tiene sus pro y contras en cuanto a ser la mejor opción en el desarrollo del niño. No obstante, tras medir y analizar las incontables situaciones y casuística que se pueden dar en un proceso de divorcio y custodia,  un equipo multiprofesional (trabajador social, abogado, mediador, psicólogo) puede proporcionar a los padres divorciados la ayuda necesaria para centrar la atención sobre los intereses del niño y decidir si la custodia compartida es una decisión acertada o un plan problemático para sus familias.

Por Mihaela Raducea/Trabajadora Social