NUEVAS NUPCIAS TRAS EL DIVORCIO

SI ME DIVORCIO ¿QUÉ PASA CON LA PENSIÓN DE VIUDEDAD? ¿Y SI ME CASO CON OTRA ?

Hablando de: post divorcio 

 ¿QUÉ PASA CON LA PENSIÓN DE VIUDEDAD TRAS EL DIVORCIO?

Si pudiera hacerse un ranking de las preguntas-tipo que más suelen hacernos en nuestros despachos, esta que encabeza el post estaría entre las cinco primeras, sin duda.

Y es que es perfectamente entendible que, al tiempo de producirse la ruptura, a la sensación de zozobra en lo personal también se añada un punto de incertidumbre en la parcela puramente económica: –“¿Qué va ser de mí ahora? ¿Cómo me quedo yo?”

Pues bien, para resolver esta duda conviene acudir a la Ley: no se pierde el derecho a percibir la pensión de viudedad por el fallecimiento de su ex cónyuge, ya que así lo establece la Ley General de la Seguridad Social, en su artículo 220:

“En los casos de separación o divorcio, el derecho a la pensión de viudedad corresponderá a quien, concurriendo los requisitos en cada caso exigidos en el artículo 219, sea o haya sido cónyuge legítimo, en este último caso siempre que no hubiera contraído nuevas nupcias o hubiera constituido una pareja de hecho…”.

Los requisitos del artículo 219 se refieren a los periodos de cotización a la Seguridad Social, esto es, que la persona que fallezca se encontrase en alta o en situación asimilada a la de alta en la fecha de su fallecimiento y hubiera completado un período de cotización de quinientos días dentro de los cinco años inmediatamente anteriores a la fecha del hecho causante de la pensión.

Si el fallecimiento se produce por accidente, sea de trabajo o no, no se exige periodo de cotización alguno.
También tendrá derecho a la pensión de viudedad el cónyuge superviviente aunque el causante, a la fecha de fallecimiento, no se encontrase en alta o en situación asimilada a la de alta, siempre que el mismo hubiera completado un período mínimo de cotización de quince años.

Y ahora viene la segunda derivada: ¿qué pasa si hay segundas nupcias?

Aquí hay que distinguir si la persona que hace la pregunta es la que se casa y la respuesta es que, al contraer nuevo matrimonio (o, incluso, constituirse como pareja de hecho, ojo al dato), pierde el derecho a recibir la misma en caso de fallecimiento de su ex cónyuge. En su caso, tendría el derecho a percibirla si fallece su nueva pareja, siempre y cuando esta, a su vez, cumpla los requisitos que hemos expuesto.

Y si el que se casa es el ex cónyuge, la solución es “salomónica”: habrá una distribución proporcional entre los dos viudos en función de los años de convivencia que puedan acreditar.

Por terminar con un consejo práctico, lo mejor es no confiarse únicamente en el sistema público de pensiones y asesorarse con un experto en finanzas que pueda planificar, de alguna manera, el futuro llegado estos casos. Eso sí, cuando la situación está “a buenas” y cuando aún no hubiera ningún tipo de conflicto. Quizá sea algo violento, como pasa cuando se plantea la posibilidad de otorgar capitulaciones matrimoniales, pero con tacto y, sobre todo, en esa primera época en la que la pareja está en una “nube”, es cuando mejor se puede planificar el futuro.

Por José Ramón Sáez/abogado

 

ESTRATÉGIAS PARA LLEVAR BIEN TU DIVORCIO

¿Estás harto de cocinar siempre las mismas estratégias para llevar bien tu divorcio?

30 NOVIEMBRE 2017

TEMPURA y CONTIGO te ofrecen por primera vez en España un taller para adquirir estrategias para llevar bien tu divorcio o situación de crisis de pareja.No sólo mejoran las relaciones de pareja sino también la relación con tus hijos.

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¡TE ATREVES A DAR EL PASO!

EL DIVORCIO DESDE DOS PERPECTIVAS PSICOLÓGICAS

PSICOLOGÍA Y LAS CARAS DEL DIVORCIO

Hablando de: Efectos psicológicos del divorcio en la pareja 

¿CÓMO TE PUEDE AFECTAR EL DIVORCIO ? DOS CASOS REALES CON DOS PERSPECTIVAS DISTINTAS. 

Laura le planteó el divorcio a Francisco, ya hace más de dos años. Él solo se dedicaba a su trabajo y a sus amigos; ella siempre estaba sola, con los niños, y nunca hacían cosas juntos. Así que Laura tomó la firme decisión de poner un punto y final a su matrimonio. Dice que fue la peor época de su vida, y que lo sigue siendo todavía. Me explicó que su marido no aceptó la ruptura, y que, desde hace dos años, continúa pasando por la puerta del domicilio familiar, todos los días, varias veces, a ver si se cruza con ella, intentando cazar una mirada, o cualquier detalle que le haga pensar que van a volver a vivir juntos, y buscando a sus hijos. Laura está exhausta, no puede más, y se está planteando denunciarle por acoso. Necesita empezar una nueva vida, en la que Francisco no esté presente.
Francisco está perdido, se siente fracasado. Está roto. Y hundido. A veces se sorprende a sí mismo tarareando esa canción que dice “Sin ti no soy nada”. Ha perdido al amor de su vida, y a sus hijos, porque su mujer, como la sigue llamando, no le permite verlos. Se queja de que no ha tenido una segunda oportunidad. Ha perdido su trabajo, su familia y sus amigos, parece que se han cansado de él, de sus continuas quejas y lamentos. Solo le anima coger el coche y acercarse por su casa, como la sigue llamando, para ver si coincide con su mujer o con sus hijos. No duerme mucho y come mal. No sabe explicar qué ha ocurrido para llegar a este pozo sin fondo. Está atrapado y solo siente dolor.

Ana y Lucas decidieron que ya no hacían nada juntos, que la chispa entre ellos se había acabado y que sería bueno seguir caminos diferentes. Ana reconoce que, le costó mucho tomar la decisión, pero que cuando lo hizo, no fue tan difícil como esperaba. Lo peor fueron los cambios, el cambio de casa, la mudanza, los papeleos, pero también la nueva organización familiar, los nuevos horarios con los niños y cómo organizar las estancias de ellos con cada uno de los progenitores. Recuerda que pensaba continuamente si, alguna vez, en el futuro, encontraría a una nueva pareja con la que volver a compartir su vida. Pero destaca, sobre todo, que comenzó un proyecto de vida nuevo, con mucha ilusión, y que se sentía liberada, por dejar atrás un estilo de vida y una pareja con la que no era feliz. A Ana no le gustaba que la gente del pueblo le diera “el pésame” y prefería que le dieran la enhorabuena.
Recuerdo que fueron juntos a ratificar el Convenio Regulador, al Juzgado de Familia. Todavía en las dependencias judiciales se dieron un beso, a modo de despedida, cosa que sorprendió a los funcionarios. Llevaban muchos años juntos, y habían tenido dos hijos. Se despidieron con un “encantado/a de haber compartido mi vida contigo”. Es un caso real.

El divorcio es una de las crisis personales de mayor impacto en la vida de una persona. Es una pérdida, sobre todo, emocional, aunque también económica y social.
La duración y los efectos de esta crisis dependen de cada pareja y de cada uno de los miembros de la pareja. Unos deciden romper la relación, superar la situación, y volver a construir, mientras que otros se quedan atrapados en la culpa y en el fracaso, mirando la herida abierta.
Dependiendo del motivo de ruptura, de la responsabilidad que asuma cada uno, y sobre todo, de los recursos psicológicos que posea cada uno de los miembros de la pareja, la crisis tendrá más o menos repercusión en nuestra vida.
Necesitamos tiempo para asumir los cambios, para aceptar la nueva situación y una buena capacidad para tomar nuevas decisiones. Si no es posible, debemos acudir a un profesional.

Por Begoña García/psicóloga forense

PRIMER TALLER DE COCINA DIDÁCTICA EN ESPAÑA PARA PADRES EN SITUACIÓN DE SEPARACIÓN/DIVORCIO

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MI PAREJA HA CONOCIDO A OTRA PERSONA Y SE VA A IR DE CASA.

MI PAREJA HA CONOCIDO A OTRA PERSONA Y SE VA A IR DE CASA.

 Hablando de: ruptura familiar 

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA QUE EN ESTÁ SITUACIÓN NO NOS HAGAMOS DAÑO E INVOLUCREMOS A NUESTROS HIJOS?

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Antes de nada permitir que os recordemos que la pareja es un subsistema y los hijos son otro. Es frecuente encontrar a familias que tras una crisis y/o ruptura se vinculan a los hijos fomentando que estos se pongan del lado de ellos y a veces, en contra del otro.
Además esto se suele agravar cuando un progenitor solicita la lealtad de los hijos.

Este acto tan común, porque cada padre o madre piensa que los hijos son “suyos” como si de una posesión se tratara lo único que favorece es la distorsión de los menores. Los hijos quieren, aman, idolatran a sus padres, a ambos, saben perfectamente para qué cosas está papá y para qué otras está mamá, puesto que cada persona desempeña unos roles en la familia. Y para ellos es tremendamente doloroso “jugar” a satisfacer a cada parte.

El sentido común, ese que no es necesario aprender en los colegios ni universidades, es muchas veces el que puede salvar estas situaciones. Para la pareja, ya de por sí en plena crisis por la ruptura, por los sentimientos encontrados, por la falta de respuestas y las reacciones que se suscitan de rabia, dolor, impotencia…. es muy complicado dirimir soluciones prácticas. Por ello, el sentido común tiene cabida en estas circunstancias.
El sentido común nos lleva a pensar en aspectos prácticos y necesarios para mantener el equilibrio. Algunos serían:

  1. Los hijos tienen derecho de ver y disfrutar a sus padres por igual. Si uno de ellos no puede ofrecer a los hijos la atención que necesitan, es mejor que de común acuerdo el otro/a refuerce estos momentos.
  2. La pareja necesita un espacio de comunicación para tomar decisiones y para ejecutarlas, la casa no suele ser el espacio adecuado para las discusiones y tensiones.
  3. Hay profesionales que podemos apoyar este proceso para clarificar, ayudar, equilibrar posiciones y decisiones, no lo olvides.
  4. Los hijos no tienen porqué posicionarse en ningún bando, los bandos no existen porque necesitan a cada uno.

Fíjate, cuando hay un papá o mamá que habla mal a sus hijos de la otra parte, le está mandando varios mensajes:

1º) No he sabido elegir a tu padre o madre y ahora tengo que destruir su imagen.

2º) En tu proceso educativo soy tan negligente que voy a enseñarte a detestar a tu padre o madre, así que tú también puede que repitas está experiencia en tu propia vida.

) No te estoy sabiendo enseñar que las crisis son superables sin que nadie pierda, que hay una forma “civilizada” de actuar.

4º) Cuando un padre o madre destruye la imagen del otro progenitor crea un dolor tan intenso en los hijos que estos desarrollarán problemas futuros: escolares, de salud, psicológicos, sociales etc…

Por encima de todo, es un deber además de una necesidad, el proteger a nuestros hijos de nuestra rabia y dolor, de este modo estarás fomentando hombres y mujeres sanos del mañana.

Aunque la situación sea insostenible, no estás solo/a, en Contigo Familias Libres, tienes a tu alcance a un grupo de variados profesionales que vamos a ayudaros a que ese cambio vital se haga del mejor modo posible, con nuestro asesoramiento, apoyo, acompañamiento, gestión!

Por Eugenia Varea/psicóloga forense

¿ES POSIBLE SALIR DE UNA CRISIS DE PAREJA?

¿ES POSIBLE SALIR DE UNA CRISIS DE PAREJA?

Hablando de: crisis relacional

¿SI ESTOY VIVIENDO UNA SITUACIÓN DE CRISIS DESDE LARGO TIEMPO, ESTOY A TIEMPO DE SALVAR MI RELACIÓN DE PAREJA?

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LA REALIDAD DE LAS CRISIS DE PAREJA 

 

Si esta viviendo una situación de pareja en la que se siente abatido, intranquilo con sensación de que su relación no está en su mejor momento con continuos altibajos, incomunicación, reproches, incomprensión,soledad, etc. desde largo tiempo, es hora de reflexionar e intentar averiguar si quiere salvarla. En estos momentos es posible que no sepa cuales son sus sentimientos ni que camino tomar y que se plantee una y otra vez ¿Como he llegado hasta aquí? ¿Qué nos ha sucedido? Es el padre/madre de mis hijos pero no soporto más está situación. En otras ocasiones también pensamos y nos preguntamos ¿Qué podría hacer para salir de esta situación? ¿Estoy a tiempo de salvar mi relación?.

 

La crisis no surge de un día para otro, sino que se va gestando tras pequeños problemas sin resolver. Aplazamos conversaciones e incluso las dejamos pasar a ver si por arte de magia desaparecen e incluso si después de meses le planteamos a nuestra pareja que necesitamos hablar de lo sucedido nos dice “aún sigues con eso, otra vez el mismo tema, ahora me sacas algo que sucedió hace tanto tiempo, ¿eso no estaba olvidado?” en otras ocasiones nos prometemos acciones que nunca realizamos porque volvemos a nuestra vida rutinaria o las consideramos inútiles. No solucionar los conflictos nos conducen a una crisis y cuando nos damos cuenta nos sentimos incapaces de solucionar tomando decisiones que en realidad no deseamos.

¿ESTOY A TIEMPO DE SALVAR MI RELACIÓN?

No le vamos a decir un “si” rotundo porque no sería realista, lo que si podemos decirle es que muchas veces perdemos la esperanza de salvar la relación por nuestra angustia, falta de control y por querer tener una pronta respuesta sin ser conscientes que el éxito es el resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo y esfuerzo. Los conflictos de pareja como cualquier conflicto entre humanos tienen solución. La solución requiere de compromiso y de voluntad, requiere de querer y de hacer, de ceder y de comprender. Además de dosis de paciencia.

A veces en momentos de crisis es bueno tomar distancia para tomar un poco de oxigeno y poder tomar conciencia de la situación y hacer autocrítica por mucho que nos pese, porque a pesar de haber intentado hacer las cosas bien, posiblemente nosotros sin ser conscientes también hemos influido en el conflicto de forma directa o indirecta.

Las parejas estables pasan necesariamente por crisis, las afrontan y aprenden de ellas. Cuando una pareja decide huir de la crisis rompiendo la relación, tarde o temprano –probablemente en la siguiente relación de pareja- van a tener que afrontar el mismo reto y se encontrarán en el mismo punto en el que se emprendió la huida. La separación, hoy en día, se ha convertido en algo incluso excesivamente banal.

 

Las facilidades que otorga la sociedad actual para deshacer una pareja, junto a un sentido cada vez más hedonista e individualista de la vida, hace que se rompan muchas relaciones ante frustraciones y conflictos mínimos y hasta necesarios para la evolución y el crecimiento madurativo, tanto de la pareja-familia como de los individuos que la componen.

 

¿QUÉ PODEMOS HACER ANTE UNA CRISIS DE PAREJA?

Hay muchas herramientas que se pueden dar para que estas situaciones no lleguen a una situación de no retorno. No existe una receta mágica, la solución está dentro de usted y su habilidad para emplearlas, aquí les dejo algunas que me acompañan en mi vida y en mi práctica profesional.

  1. No imponer sino dialogar desde su corazón, intentando llegar a un acuerdo. Dejar de luchar por ver quién tiene la razón, sino por explicar nuestros motivos, como nos sentimos y como nos hacen sentir las acciones de nuestra pareja. Centrarse en el presente y no rememorar conflictos ya pasados, evitando ¿es que tú me hiciste…? Los “esque” son excusas que su mente le dice para no asumir su propia responsabilidad y sentirse a salvo.
  2. Entender que los desacuerdos son normales. Son dos personas distintas las cuales llegaron a la relación con vivencias diferentes, creencias, y valores adquiridos en sus familias de origen. Por tanto a pesar de vivir lo mismo lo viven de forma distinta.
  3. Reforzar la pareja. Cuidar los detalles es importante y no hace falta nada material, un beso, un abrazo, una caricia, una sonrisa, un cómo te ha ido el día, o un simple momento de atención puede obrar milagros.
  4. No  criticar conductas. Recuerde, las personas hacemos nunca somos. Si hemos de criticar algo que no nos guste, mejor dirigirnos a los hechos utilizando la comunicación asertiva. No usen los reproches o calificativos despectivos personales.
  5. Tomarnos un momento antes de reaccionar. Estudien sus tiempos pues unas personas necesitamos espacio para pensar y reflexionar antes de enfrentarnos a una conversación o conflicto y otras lo necesitan aclarar en el momento. Salga a la calle a dar un paseo, hacer deporte, quedar con una amiga, etc. pero eso si, si decide esta opción dígale a su pareja que necesita salir o dejar la conversación al día siguiente cuando se sienta más tranquila/o.
  6. Escuchar activamente. Mire a los ojos a su pareja para intentar comprender su mundo y poder ponerse en su zapatos.
  7. No intente cambiar a su pareja sino aceptarla y amarla tal como es, potenciando lo positivo.
  8. Buscar actividades en común donde puedan compartir y que para ambos sea agradable y disfruten.
  9. Confiar y dar también un tiempo propio a la pareja, no ahogarla con llamadas o mensajes, y respetar su espacio propio. El verdadero amor es libre no cierra puertas sino que las abre.
  10. Dedíquese tiempo a si mismo, tiempo para usted, en donde no esté su pareja, donde recuerde quién es y por qué un día esa persona se enamoró de usted.

Las crisis son una oportunidad para descubrirnos, conocernos, crecer, estar en contacto con lo que nos pasa y aprender de ello.

Si no encuentra el camino, si nos da permiso. Le podemos ayudar.

Por MªDolores Manzanera 

 

TALLER DE COCINA DIDÁCTICA

Buenas tardes, aquí les dejamos una propuesta innovadora y realmente interesante.

¡EL IBUPROFENO DE LOS CONFLICTOS!

¡EL IBUPROFENO DE LOS CONFLICTOS!

Hablando de: mediación 

¿EN QUÉ SITUACIONES DE CRISIS PUEDO ACUDIR A MEDIACIÓN?

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¡Hemos descubierto la mediación! Esto va a ser el Ibuprofeno de los conflictos, lo aplicaremos a todos los problemas que surjan, ¡qué digo a todos, a todo lo que nos ocurra!

Cuando acudimos o derivamos a mediación nos encontramos, con más frecuencia de lo deseado, con la opción o decisión de acudir a algún tipo de intervención con familias en proceso de ruptura diferente a la que se está llevando a cabo porque ésta no está funcionando o no está dando los resultados esperados. Por ello cabe preguntarse si podemos aplicar la mediación a todos los conflictos y en cualquier momento o fase en que se encuentre. La respuesta, lejos de lo que pudiéramos esperar, es que “NO”, no es un sistema infalible, pero si es un sistema de resolución de conflictos a considerar cuando debemos abordar situaciones de crisis, sobre todo si hemos decidido, o creemos por el tema del que se trata, que un sistema alternativo de resolución de conflictos sería lo más válido.

Nos encontramos ante un sistema de resolución voluntario para las partes y para el mediador, que de manera imparcial, neutral y confidencial, va a ayudar a ésta a encontrar su solución. Si bien es cierto que hay materias, como la ruptura de pareja, donde la mediación aparece como un sistema viable, he de decir que considero que para que funcione la mediación no sólo debemos fijarnos en la situación de crisis que se nos presenta sino también en el tipo de persona que acude en mediación. Con ello quiero decir que hay situaciones de crisis que, o bien no son susceptibles de mediación o que no lo son en ese momento, y necesitan de un intervención previa para entran en un proceso de mediación. Y que hay personas que no reúnen o que necesitan un apoyo previo para entrar en mediación.

Como sistema de resolución de controversias que devuelve a las partes su poder sobre el conflicto, y entrando a dar una respuesta clara a la pregunta formulada, se puede acudir a mediación en todos aquellos conflictos que se nos plantean en nuestra vida diaria.

  • Situaciones de crisis familiares, en el más amplio sentido, ruptura de pareja, divorcio, separación, disolución de parejas de hecho, discrepancias con los hijos por conflictos intergeneracionales, diferencias de criterio respecto del cuidado de familiares mayores, situaciones de dependencia, herencias…
  • Situaciones de crisis de carácter civil como son los temas entre particulares, comunidad de vecinos y propietarios, accidentes de tráfico, responsabilidad civil de profesionales, médicos, abogados, y otros profesionales y conflictos con entidades bancarias, tanto por productos financieros como por ejecuciones hipotecarias.
  • Situaciones de crisis empresariales como pueden ser conflictos entre socios, reestructuración de los órganos de gobierno, liquidaciones de empresas, situaciones de concurso de acreedores; y como no interrelacionada con las situaciones de crisis familiares las que se dan en la empresa familiar, como pueden ser la sucesión y liquidación.

No quiero finalizar sin decir es posible recurrir a mediación en cualquier momento o etapa de una controversia o situación de crisis. Así, se puede optar por ella, tanto al principio como cuando nos damos cuenta que la situación va empeorando, y es más, no habría inconveniente en acudir cuando las negociaciones no han concluido satisfactoriamente. Podemos pues acceder a un mediador en aquellos casos de estancamiento en los que un profesional neutral e imparcial nos puede ayudar a abrir el abanico de posibilidades a través de sus técnicas. Es posible también, iniciado un proceso judicial o arbitral, y en cualquiera de sus fases; eso si, siempre adoptando aquellas medidas necesarias para poder trabajar en mediación, como podrían ser la paralización o suspensión del proceso iniciado.

Decir también que lo que planteamos desde CONTIGO es la mediación en situaciones de crisis en general, no creemos que sea necesario que el conflicto esté judicializado para que se acuda a mediación. Creemos firmemente en una mediación preventiva que ayuda a la gestión de las situaciones difíciles, y porque no complicadas, que se nos pueden presentar en la vida diaria, y que queremos solucionar, y a veces simplemente aclarar para poder seguir funcionando de forma libre.

Respondiendo a la cuestión planteada ¿en qué situaciones de crisis puedo acudir a mediación? Puedo acudir a mediación en todas, ahora me quedaré en mediación cuando mi tema reúna los requisitos y cuando yo me encuentre preparado para ello. Y eso lo descubriremos, preferentemente en la fase inicial, entre el mediador y yo, de esta forma no quemaré el barco de la mediación, lo dejaré para cogerlo en otro momento o en otro puerto, y la tendré siempre como una opción más en mi cartera de opciones.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Avilés