SOCORRO ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA REHACER UNA NUEVA FAMILIA TRAS UN DIVORCIO?

SOCORRO ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA REHACER UNA NUEVA FAMILIA TRAS UN DIVORCIO?

Hablando de: Familia Reconstituida

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REHICE MI VIDA CON UNA NUEVA PAREJA  Y AMBOS HEMOS APORTADO HIJOS A ESTA NUEVA FAMILIA RECONSTITUIDA. TENEMOS PROBLEMAS DE RELACIÓN YA QUE MIS HIJOS NO LO ACEPTAN Y SUS  HIJOS NO ME ACEPTAN A MI.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Una familia reconstituida es aquella que forman una pareja en la que uno de ellos o los dos están divorciados y aportan a la nueva unión a los hijos de una parte o de las dos partes. Además la familia a veces se amplía cuando entre ambos nacen hijos de esta nueva unión.

Esta tipología de familias ya no suele ser extraña en nuestra sociedad pues supone la evolución de las actuales relaciones familiares. Primero vivían los abuelos, padres y nietos, posteriormente se pasó a la convivencia de la familia nuclear formada por padres e hijos y actualmente asistimos a la convivencia de personas que han decidido darse una segunda e incluso tercera oportunidad uniendo sus vidas a personas separadas que tienen hijos de otro matrimonio.

Aunque sea algo aceptado socialmente, no obstante conlleva unas dificultades asociadas ya que la vida en pareja tiene que conjugarse con la convivencia de los hijos que se aportan. Es aquí donde realmente existen graves problemas intergeneracionales pues los hijos no suelen aceptar con facilidad a la nueva pareja elegida por el “padre o madre” y además suele existir una presión añadida por parte de los ex cónyuges.

Es frecuente encontrar casos de nuevos padrastros, que creen que el nuevo matrimonio es una forma de autorización para el ejercicio de la paternidad, se imaginan que poseen un afecto y una autoridad que en verdad tienen que ganarse. De hecho podríamos afirmar que la cuentología popular nos ha hecho flaco favor con esos cuentos tradicionales en los que desde niños y a través de generaciones “Cenicienta” exponía a una madrastra mala que aceptaba a sus hijas pero no a la de su marido, “Blancanieves” mostraba a esa madrastra que quería matara la hijastra para que no le usurpara el protagonismo ante su marido, y un largo etcétera.

No existe de forma generalizada una literatura, experiencias compartidas e imagen social de que la familia reconstituida es tan válida como la nuclear y sí es cierto que cuando personas que proceden de historias, normas y vivencias anteriores necesitan un proceso de consolidación.

No se trata de ser complacientes en todo lo que los hijos de nuestra pareja quieren para comprar el cariño y la aceptación así como tampoco podemos pensar que somos un referente de autoridad para ellos. Tal vez el secreto reside en que desde los inicios de la constitución de la nueva familia se mantengan niveles de comunicación francos y fluidos. Es importante que no se piense que las cosas son de un modo concreto sino que hay que compartir espacios y vivencias.

Hay familias de este tipo que creen que solo por el hecho de iniciar la convivencia, todo llega solo y no es así. Contar con profesionales cualificados en el tema resulta de gran valía para poder unir intereses y sobre dotar a los adultos de estrategias para trabajar las relaciones en función de la edad de los hijos.

Afirmo rotundamente que estas familias pueden tener un nivel de éxito muy alto ya que la diversidad más que un factor inconveniente puede ser un refuerzo y un factor de enriquecimiento mutuo. No podemos deciros desde Contigo Educapadi que va a ser fácil porque requiere el desarrollo de destrezas y habilidades nuevas por parte sobre todo de os adultos. Pero aquí estáis implicados todos y para triunfar es necesario trabajar la unión y la relación y contáis con nuestro equipo profesional.

Algunos aspectos importantes que destacamos serían:

1) No tires la toalla cuando los hijos de tu pareja te digan “que no eres nadie”.
2) No intentes mostrarte diferente, “sé tú mismo/a” y hazles saber que tu pareja es importante en tu vida. Intégralos en vuestras actividades para que haya convivencia real.
3) Es necesario mantener una comunicación abierta bidireccional.
4) Nunca critiques ni minusvalores a los ex cónyuges, ya que son su otro progenitor. Al revés, integrálos porque forman parte de su “otra vida”.
5) Pensar que los hijos de cada parte nunca deben ser la responsabilidad de “la nueva pareja”, no delegar vuestras propias responsabilidades.
6) Si la relación entre padrastros e hijastros funciona, el nuevo matrimonio tiene garantías de éxito.
7) No tengáis prisa por conseguir objetivos, se trata de un proceso lento.
8) Ser empáticos con los hijos propios y de la nueva pareja poniéndoos en su lugar: es una reacción normal que los hijos sientan recelos porque alguien desconocido va a ocupar el lugar que antes tenía su padre o madre biológico. Ellos también tienen miedo.
9) Es necesario una combinación de paciencia, experiencia y sensibilidad para crear buenas relaciones familiares.

Por Eugenia Varea 

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