¿SABES ORGANIZAR LA VIDA DE TUS HIJOS, TRAS LA RUPTURA?

¿SABES ORGANIZAR LA VIDA DE TUS HIJOS, TRAS LA RUPTURA?

Hablando de: organización doméstica tras la ruptura

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Cuando se vive una ruptura, podemos hablar de la organización doméstica de diferentes maneras: una sería cómo cada cónyuge se organiza su propia casa, otra cómo se organizan los hijos para vivir entre dos casas y otra la organización de los hijos y con los hijos.

Obviamente el cambio de hábitat o la reorganización de una vivienda cuando la pareja se va supone cambios que van a afectar a los miembros de la familia. Estos cambios, de orden material, generan modificaciones, pero en definitiva estos son de índole física. El ser humano posee una capacidad de adaptación asombrosa a los diferentes espacios que a lo largo de la vida ocupa. Sin embargo, el tipo de organización al que nos referimos en este artículo está relacionado con los aspectos ligados a la educación emocional, al reparto de tareas, a los límites y normas, al modo de afrontar las relaciones y los vínculos, a la comunicación.

Cuando una pareja se separa, tras meditaciones, discusiones, confrontamientos y dolor queda una estela de sentimientos encontrados, no siempre negativos ya que en muchos casos tanto una parte o ambas lo viven como una liberación. Y es que tras muchos años de rutina, llevamos un piloto encendido a través del cual funcionamos, hacemos las cosas de una manera, pensamos de una manera, transmitimos de una manera, etc… y de repente esa manera que era nuestro modus operandi, deja de tener sentido. Ya no sirve.

Para escenificarlo es como si les dijera que ustedes un día subieron a un vagón del tren por el que han transitado unos años determinados y ahora les han cambiado de vagón. Algo así ocurre con las separaciones, nos sentimos diferentes y en un vagón desconocido.

Cuando la organización familiar respecto a los hijos, estaba dando su fruto, se produce un cambio en el que los hijos se ven y sienten sometidos a dos fuentes de información, que normalmente suelen tener muchos caracteres opuestos. Es por ello que una norma que papá dice de un modo, mamá la dice de otro; un horario o incluso el reparto de tareas suele ser diferente en cada casa, los horarios, las prioridades, los proyectos etc…

Es por este motivo que los hijos suelen desestabilizarse porque se encuentran sometidos repentinamente a criterios dispares, diferentes etc…y no hay consenso. Cuando la psico-educación funciona y a pesar de las diferencias los progenitores tienen claro que ya no son pareja pero sí siguen siendo padres, es cuando las rupturas minimizan sus consecuencias negativas. Cuando somos capaces de tener una mente abierta, estamos inconscientemente educando hijos libres, sin cargas emocionales negativas.

Tal vez podríamos reflexionar si el resultado tan nefasto y negativo sobre la actitud social ante el divorcio, conlleve como factor decisivo la actuación individual que las parejas hacen al convertir un proceso natural (unión-desunión) en un lastre que se termina acarreando el resto del ciclo vital de cada persona.

Una de las herramientas que proponemos ante estas situaciones es la psicoeducación, proceso elegido por los padres, aceptado por los miembros de la familia para sobrellevar la ruptura en pro del equilibrio de los hijos. Es complicado, no lo dudes, por ello hace falta saber distinguir la parentalidad de la historia de pareja y que ambos de común acuerdo decidan sobre normas básicas para el futuro:

1. Nunca hables mal del otro cónyuge.

2. Compartir aquellos eventos importantes para los hijos de tipo social, educativo etc… Así podrán disfrutar de ambos.

3. Respeta las normas y organización de la casa de tu expareja, no contamines a tus hijos comparando.

4. Céntrate en tu espacio vital y en el tiempo que compartes con tus hijos, lo que tú aportas es insustituible y está creando raíces.

5. Nunca utilices a los hijos para hacer daño o vengarte de tu ex, el daño se lo haces a ellos directamente y es irreparable.

6. Busca ayuda profesional cuando creas que no puedes con tu situación, te podrán orientar para cambiar formas de actuar y pensar, eso mejorará notablemente tu vida.

7. Cuida tu actitud y palabras, ser feliz no es algo casual, tú eres la pieza clave para desarrollar tu propia felicidad.

Hay que decir que esto es posible, que los hijos pueden tener dos casas y que en ambas sientan amor y apoyo pero el factor indispensable, es la actitud que los progenitores decidan mantener en pro de ellos mismos y de los hijos en común.

Por Eugenia Varea/trabajadora social

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