LA RECONCILIACIÓN

MEDIACIÓN Y RECONCILIACIÓN ¿ES POSIBLE?

Hablando de: lineas tenues en mediación

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Hace un tiempo hablaba de mediación y terapia http://www.contigoeducapadi.com/mediacion-terapia-divorcio/. En aquel momento marcaba unas diferencias claras y planteaba una compatibilidad entre ambas, que en algunos casos, consideraba hasta necesaria. Pero ¿qué pasa con la reconciliación?. Hemos venido a mediación, y “nos ha ido tan bien que vamos a volver juntos”. Nada más escuchar esta frase los mediadores deben plantearse, como una de sus tareas, la identificación con las partes del recurso que realmente buscan y del que realmente necesitan. Clarificar este punto, en este momento, puede ser fundamental para el éxito o fracaso de la mediación.

Encontrarnos ante una metodología que facilita la comunicación entre las partes junto con el desconocimiento real existente sobre qué es mediación, lleva en múltiples ocasiones a elegir ésta cuando en realidad se quiere acudir a terapia de pareja o a orientación familiar.

Es muy común que quien acude a mediación sólo nos diga que viene a “resolver sus problemas”, clarificar esta expresión tan frecuente en las primeras sesiones de mediación debe ser, para el mediador, un objetivo prioritario. También es muy común acudir a mediación solicitando “ayuda para resolver los conflictos”, volvemos a lo ya expuesto, tenemos que clarificar que es “ayuda”. Si “resolver sus problemas” como petición abstracta era suficiente para alertar al mediador, la petición de “ayuda”, le obliga a plantear preguntas del estilo ¿qué os trae a mediación? o ¿qué esperáis obtener de este proceso?, preguntas que no sólo clarifican si estamos en el recurso correcto, sino que denotan el interés del mediador por ofrecer un servicio de calidad y ajustado a la necesidad de esa familia. Además, con esta actuación inicial, comenzamos a generar empatía y confianza tan necesarias en mediación.

Cabe ahora preguntarnos ¿qué es y en qué consiste cada una de ellas? Una definición, aunque sea breve, puede ayudarnos a delimitar la frontera entre terapia de pareja, orientación familiar y mediación.

Podemos decir que, la “terapia de pareja”, es una especialidad de las ciencias de la familia que interviene a nivel preventivo, evaluativo y de orientación o asesoramiento. Encontramos en la terapia de pareja un objetivo común, la mejora de la comunicación en la relación, pero dicho objetivo no caracteriza a la terapia ni la diferencia de otras intervenciones familiares. El objetivo de la terapia de pareja es que la pareja continúe unida, a diferencia de lo que ocurre en mediación que es la gestión de la ruptura. Es cierto que tanto en mediación como en terapia las partes aprenderán a controlar sus emociones para afrontar la resolución de los conflictos que se les platean, intentando que se vean los problemas desde otra perspectiva.

Cuando hablamos de “orientación familiar” nos referimos a un apoyo, o “ayuda”, orientada a potenciar los recursos de las familias, así como sus habilidades, para, entre otras cosas, prevenir posibles dificultades familiares. La orientación, al igual que la terapia y la mediación, también utiliza un conjunto de técnicas, pero siempre con el objetivo de fortalecer las capacidades.

Como venimos diciendo, el tema mediación y reconciliación nos pone en contacto directo con cual es el objetivo de la mediación familiar y con su definición misma. Así, se define la mediación familiar, como:

  • método de resolución de conflictos.
  • al que se acude en los procesos de ruptura de pareja.
  • con el objeto de encontrar acuerdos que les permitan reorganizar su relación como padres.
  • identificando y clarificando los intereses en común.
  • con la ayuda de un tercero imparcial y neutral, el mediador, que actúa de facilitador.
  • tomando ellos sus propias decisiones.

Ante lo expuesto, entiendo partiendo de un criterio técnico, que el objetivo de la mediación en ningún caso debe ser evitar la ruptura o reconciliación de la pareja. Y esta reflexión, aparentemente tan categórica, la hago así porque entiendo que es el mediador, y no las partes, el que tener muy claros los objetivos del proceso que está poniendo en marcha.

Comoquiera que estamos en la realidad familiar, tampoco sería real obviar que en un proceso de mediación y como consecuencia del restablecimiento de una comunicación sana, se produzca la reconciliación de las partes. Entiendo que ante esta nueva situación procedería derivar a las partes, tras la clarificación de conceptos oportuna, al recurso correspondiente. Ese proceso de reconciliación iniciado necesitará limpiar el pasado, sino es así, será una proyección ilusoria que tendrá un final no muy lejano, con más consecuencias para la familia que la ruptura inicial.

Un apunte final para cerrar la actuación del mediador. En mediación familiar no va a ser extraño encontramos en algún momento con lo que podríamos denominar “deseos idílicos” de la relación de paraje que siempre se imaginó. Ponerlos sobre la mesa para ver si es o no una realidad es parte de la mediación misma. Estos “deseos” van a tener un alto componente emocional cuando venga provocados por los deseos de los hijos a los cuales “ninguno quiere volver a fallar”.

Y como conclusiones:

  • Aunque nos encontremos con un trabajo común en los tres profesionales “apoyo o ayuda en la comunicación”, el objetivo de cada uno de ellos es diferente.
  • A veces acudimos a mediación porque nos parece más atractiva. Y porque no, también porque terapia y mediación nos rechina la mente:

A mí no me pasa nada, no necesito ningún tratamiento, pero eso de hablar para ponernos de acuerdo no me desagrada.

  • Desde un punto de vista técnico, no podemos olvidar que hay autores que hablan de la denominada “mediación terapéutica”, haciendo más tenue la línea entre mediación y terapia.
  • Encontrarnos con “deseos idílicos” no debe ser un problema para el mediador, sino una tarea más del proceso a gestionar con las herramientas y técnicas que utiliza habitualmente en su proceso.

Cada vez son más necesarios los  proyectos como “CONTIGO familia libres” donde se ofrece un trabajo multidisciplinar y donde tienen cabida los recursos que van a permitir a la familia elegir el recurso que quiere o necesita en ese momento. Tener la facilidad desde el principio de que, una vez contada la “historia”, un equipo va a comenzar a trabajar en tu caso, da a la familia una tranquilidad que les permite afrontar el proceso que están viviendo.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Avilés/mediador

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