MEDIACIÓN VS TERAPIA

MEDIACIÓN Y TERAPIA EN EL DIVORCIO

Hablando de: mediación

 MEDIACIÓN VS TERAPIA FAMILIAR

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No cabe duda de que la mediación tiene un efecto terapéutico. Pero, ¿es la mediación una terapia? ¿Tiene la mediación el mismo objetivo que la terapia? ¿Da igual ir a terapia que a mediación? ¿Cuándo elijo una u otra?

Es conveniente reflexionar brevemente en torno a unas pocas ideas básicas que nos ayuden,como profesionales, a situar tanto a quienes acuden a nosotros buscando una u otra, como a nosotros mismos como profesionales respecto de las necesidades reales de quien viene a nosotros buscando una solución a su conflicto. Así:

  • Cuando hablamos de terapia, hablamos de tratamiento mientras que cuando hablamos de mediación, hablamos de proceso extrajudicial de resolución de conflictos.

 

  • El terapeuta es aquella persona que aplica un tratamiento para combatir una enfermedad o alteración física o mental mientras que el mediadores quien ayuda en la gestión de un conflicto a través de técnicas de comunicación.

 

  • Conscientes de que en algunos casos puede existir una línea demasiado fina entre ellas, otro aspecto importante para distinguir terapia de mediación es su duración. La terapia es de duración medio-larga y la mediación es de duración corta. Esto no impide que en mediación llevemos a cabo seguimiento de los acuerdos obtenidos.O incluso que se vuelva a mediación para retomar o perfilar un acuerdo anterior.

 

  • Otro aspecto importante que genera confusión es el relacionado con la mejora que sufre la relación familiar. En el caso de la terapia, esta mejora es un objetivo principal, central.Sin embargo, en mediación es secundario. Lógicamente la resolución de un conflicto podría implicar una mejora de la relación. Pero esta mejora no es el objetivo del proceso de mediación pues podríamos llegar a acuerdos basados en nuestros intereses y no avanzar en nuestra relación.

Aunque en mediación se trabaja una vez tomada la decisión de separarse o divorciarse, lo cierto es que cuando las parejas llegan a la sesión informativa no siempre esta decisión está tomada. Nos vamos a encontrar con dos personas “circulando” en sus vidas a velocidades diferentes, una de ellas no sólo con la decisión de divorciarse tomada, sino también con todo el proceso de duelo elaborado. Y otra, casi, con primera noticia que tiene de un posible divorcio y, por lo tanto, se encuentra en pleno proceso de duelo y necesitada de una intervención terapéutica. En estos casos, como mediador, me gusta hablarles de “las dos velocidades del divorcio”. Nos encontramos con supuestos en los que es necesario conjugar terapia y mediación en el ámbito familiar de ruptura de pareja.

Quien acude con su proceso elaborado, quiere una solución ya. Es más, seguro que vendrá con una batería de soluciones que le parecen magníficas. Y seguro que, para él o para ella, lo son, ya que las habrá meditado y repasado muchas veces. Pero para la otra persona no necesariamente es así. No es que no lo sean por lo que la propuesta en si conlleva, es que la otra parte está en otro momento, y hasta que no “recorra” su camino y llegué al punto donde se encuentra el otro no podrá verlas. El choque de “las dos velocidades” produce cuanto menos un bloqueo momentáneo. Para salir de este bucle será necesario en muchos casos un trabajo terapéutico, que suponga, en definitiva, un apoyo o ayude, que nos pueda llevar a la situación de equilibrio deseada en mediación.

También me encuentro con casos que llegan con conflictos muy enquistados, personas emocionalmente dañadas, y en un estado de bloqueo. El tiempo que llevan viviendo estas situaciones estresantes y complicadas suele ser determinante. Este bloqueo, provocado muchas veces porque la dinámica familiar y los roles que están ocupando, impide que, ellos mismos, encuentren recursos o habilidades que les permitan adaptarse a la nueva situación familiar.

Esta reflexión no estaría completa sin una referencia a la denominada “mediación terapéutica”. Encontramos, junto a la terapia y la mediación modelos de intervención que trabajan con ambas. Así hablamos de intervenciones intensivas, en las que se emplean técnicas de resolución de conflictos típicas de mediación, y a las que se incorpora una perspectiva terapéutica. El modelo desarrollado por Saposnek se caracteriza por intervenciones intensivas con un objetivo terapéutico, pudiendo así ayudar a resolver las dificultades que impiden la nueva restructuración familiar. Planteamiento distinto al de esta reflexión que pretende, por un lado, distinguir una de otra, y por otro, plantear la necesidad y beneficios de combinar ambas, pero de manera diferenciada. Quizá la denominada “mediación terapéutica” tenga un espacio en la fase de implementación de los acuerdos, pero en “las dos velocidades del divorcio” precisamos dos intervenciones claras, la mediadora y la terapéutica, diferenciadas, llevadas a cabo por distintos profesionales.

Ante esa situaciones, “CONTIGO familias libres” ofrece un trabajo multidisciplinar donde tienen cabida los recursos que van a permitir a la familia adaptarse a esa nueva situación. Partimos de que la nueva situación no es, ni buena ni mala, sólo diferente. Generar acuerdos válidos en mediación, puede necesitar una fase “terapéutica” de interiorización de estos cambios. Y como conclusión final, que debemos ser cautos cuando coinciden mediación y terapia, evitando que se puedan generar, no sólo confusiones profesionales sino también expectativas irreales, para aquellos que acuden a mediación, como podría ser la reconciliación.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Avilés/ mediador

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