INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA RUPTURA DE PAREJA

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y RUPTURA RELACIONAL

Hablando de:inteligencia emocional tras ruptura relacional

¿ES POSIBLE MANTENER UNA RELACIÓN DE EMPATÍA CON EL PADRE DE NUESTROS HIJOS TRAS LA RUPTURA?

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He hecho esta pregunta a mi abuela y, para obtener su respuesta tuve que explicarle qué significa “relación empática”. Aquella que está formada por un componente afectivo, basada principalmente en percibir y comprender los sentimientos de la otra persona. Tras escuchar de nuevo su historia de vida y sus luchas para sacar adelante a la familia, resume su respuesta en: “Hay que hacer lo que sea por las criaturas”.

También he preguntado lo mismo a mi madre y, cómo no, desde su amor incondicional me contesta: “Depende hija, a veces hay que cortar por lo sano si te ha hecho mucho daño”.

Me pregunto a mí misma lo mismo pero la respuesta no es inmediata, necesito analizar…. En todas partes escuchamos hablar sobre las soluciones, los beneficios y los pasos a seguir para mantener una relación civilizada con el padre de nuestros hijos tras la ruptura. 

¡No digo una buena relación, sólo decente! Y pienso que, con un poco de valentía se puede conseguir. Sí se puede, pero, tras marcharse, poco a poco, el dolor, el rencor y la amargura se puede ser o volver a ser amigos. 

De acuerdo, es justo reconocer que después de una ruptura, durante mucho tiempo, se viven situaciones que nos provocan los sentimientos arriba mencionados. Pero el tiempo pasa, los años pasan y se puede volver a ser “socios iguales” en esa tarea complicada de criar a los niños; niños que están al 100% enamorados de su padre. 

¡Cuidado! Lo de arriba funciona dependiendo de la madurez y el ritmo de “curación” de los implicados.   

El padre de nuestros hijos, una vez terminada la relación es, a la vez, nuestra expareja siendo eso el “ingrediente” que dificulta mantener una relación empática. En la mayoría de las rupturas ambos cónyuges están experimentando emociones negativas que necesitan ser “expulsadas” de alguna forma. Puede darse el caso que una de las partes tarde más en aceptar el cambio, que tenga más dificultad para encajar de forma adaptativa este acontecimiento y todo ello ralentiza el proceso de curación de las partes implicadas. 

Está claro que no se puede descartar la hipótesis de “no es necesario mantener una relación empática con el padre de mis hijos tras la ruptura”. Por qué no reconocer que se dan situaciones en las que, a pesar de los intentos de mantener una relación cordial, civilizada, desvincularse de la expareja ha resultado ser la alternativa más ventajosa para ambas partes. 

Pero, al final creo que, por mucho que nuestras prioridades han cambiado con el paso de los años, por mucho que los valores de la sociedad actual se han ido modificando, fusiono la respuesta de mi abuela con la de mi madre y concluyo que (siempre y cuando no se trata una ruptura provocada por una situación de riesgo para una de las partes o por los hijos), somos responsables y a la vez ejemplos a seguir para nuestros hijos. Con la ayuda y el asesoramiento correspondiente en situaciones de ruptura, cabe la posibilidad de llevar una relación empática. 

Y, más que posibilidad, es cuestión de elegir y/o decidir qué relación queremos llevar con el padre de nuestros hijos una vez acabada la relación.

Por Mihaela Raducea/Trabajadora Social

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