EL DUELO EN EL DIVORCIO

He decidido divorciarme, ¿Qué es un proceso de duelo?

Hablando de: pérdida en la ruptura relacional 

        ¿Quienes los sufrirán? ¿En qué consiste?

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Cuando una pareja toma la decisión de separarse o divorciarse, inician una etapa nueva en sus vidas en la que tendrán que atravesar por un periodo de duelo o readaptación. La compañía, lo que se comparte, la convivencia, los hijos si los hay, las costumbres, lo cotidiano, los bienes materiales, la casa, etc… suponen tener que desprenderse de un estilo de vida y empezar a acomodarse a nuevas vivencias y personas. El duelo en el divorcio es el proceso por el que cada parte tiene que rehacer, aceptar y reacomodar su vida sin la presencia del otro miembro de la pareja. De hecho este proceso se complica cuando además los hijos pasan a convivir de forma exclusiva con uno de los progenitores, quedando el otro o la otra separado de sus hijos. Los cambios que hay que enfrentar son un duro golpe ya que siempre hay pérdidas y ganancias que generan un desequilibrio emocional, un vacío, una merma en bienes materiales que genera dificultades en las 4 dimensiones básicas de la vida: dimensión física, psicológica, social y espiritual.

Es un momento que genera sentimientos encontrados ya que el ser humano ha codificado el término divorcio como conflicto y no es común tener herramientas personales para poder combatirlo de forma óptima en breve espacio de tiempo. A esta situación personal, en la que se somatizan los problemas se une el mantenerse activo de cara al trabajo y a las responsabilidades y ello a veces resulta del todo imposible. Podemos afirmar que los hijos, la familia y los amigos son los tres ejes más vulnerables de la separación ya que con respecto a los 3 hay pérdidas. Por lo general cada parte de la pareja suele verse apoyada por su familia de origen y suelen distanciarse de forma radical de la otra parte, lo cual el divorcio no se hace solo de la pareja sino también de los miembros de la familia política. Por otra parte, los hijos pasan de ver a diario a los padres a adaptarse a un nuevo régimen de visitas que lejos de ser flexible y adaptarse a las necesidades de estos está pactado judicialmente de forma estricta. En la misma situación se encuentran las amistades, las cuales parece que socialmente las han instruido para posicionarse de un lado u otro.

Por tanto en el proceso de duelo en un divorcio se encuentran inmersos: las pareja, los hijos, las familias de origen, los amigos y a veces compañeros de trabajo e incluso vecinos.

Duelo procede del término dolo, dolor, y efectivamente el dolor suele adentrarse en las personas que están afectadas influenciando durante un tiempo más o menos largo sus vidas.

Se puede afirmar que este proceso está marcado por el modo en el que emergen sentimientos y emociones con más intensidad que nunca y que suelen ser: rabia, tensión, miedo, soledad, pérdida, dolor, opresión, afección de la alimentación y el sueño, sensaciones incapacitantes, emocionabilidad etc… Si la pareja es capaz de mantener una relación pausada y coherente esto puede sostenerse de una forma bien distinta a cuando la pareja está “en guerra”. Mentalmente cada parte suele preguntarse como es posible no conocer a la otra parte si han estado conviviendo años.

Este proceso de dolor es un camino que puede ser liviano cuando se busca ayuda profesional ya que por un lado nos pueden ayudar a recolocar esas emociones que nos asaltan, a escucharnos y comprendernos, a decidir por qué camino transitar (el de la infelicidad y las lágrimas o el de la recuperación y la felicidad) ya que los consejos del entorno (amigos y familia) no siempre es lo que necesitamos.

Hay procesos como la mediación, la intervención individual o grupal que ayudan a vivir este momento de forma consciente, controlada y eficazmente. Un divorcio significa que cada parte ha tomado la decisión de seguir el camino sin la compañía del otro/a pero cada parte está viva, de ahí la gran diferencia con los procesos de duelo por fallecimiento. 

El modo de abordar este proceso es crucial en aras a que se minimice el dolor y el bienestar de todas las personas implicadas. Desde Contigo familias libres, se ayuda a afrontar este proceso, se acompaña y se trabajan las emociones y experiencias que se van produciendo para evitar llegar a desarrollar traumas que afecten a nuestro futuro.

Eugenia varea/Trabajadora Social

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