SEPARARSE O NO ANTE LA VIOLENCIA

EPISODIOS DE MALTRATO: SEPARACIÓN O DIVORCIO

Hablando de: familia en crisis  

¿SEPARARSE O NO ANTE LA VIOLENCIA?

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Caso 1. Jaime es el marido de Sonia. Llevan 11 años casados y debido a que él perdió su trabajo por un reajuste en su empresa. Ambos decidieron que podía desarrollar un buen papel a nivel doméstico atendido el hogar y apoyando la crianza de los hijos. Esto le permitió a Sonia seguir con su carrera profesional e implicarse plenamente en su trabajo. Los 3 últimos años, ella ha asumido un rol de mujer empresaria de éxito, exigente con ella y su entorno y ha desvalorizado a Jaime. Le transmite mensajes como “no vales para nada, no sabes salir adelante, eres poco para mí, me avergüenza llevarte a una cena, eres una nenaza doméstica….” estos y otros insultos fueron mermando en las capacidades y autoestima de Jaime y cuando se enfrentaban se producían peleas con alta agresividad verbal. Sonia estaba tan empoderada que incluso llegó a empujarle y golpearle en señal de desprecio.

Caso 2. Aurelia y Paco son un matrimonio normal, ambos trabajan y tienen una vida relajada. Cuando Aurelia se queda embarazada de mellizos, deciden que va a solicitar una excedencia de larga duración para atender a los hijos durante los primeros años de vida. El cambio de estilo de vida empezó a hacer mella cuando los hijos cumplen dos años y Paco está dedicado a su trabajo y eventos sociolaborales casi todo el día y Aurelia le reprocha su distanciamiento. Paco quiere a sus hijos pero se ha distanciado de su mujer y los reproches terminan fomentando peleas verbales. Cuando él tiene cenas con amigos o de empresa suele llegar en estado de embriaguez, hecho que provoca que incluso haya llegado a agredirla físicamente para que no le increpe.

Jaime, protagonista de nuestro primer caso y Aurelia, protagonista de nuestro segundo caso están viviendo una vida que no eligieron, mantienen una situación muy distinta a la que planearon cuando decidieron unir sus vidas al proyecto de familia con el que un día soñaron. Ambos se encuentran en situaciones de desventaja económica, social y material respecto a sus parejas ya que son el “elemento pasivo” de la relación. Ellos producen en bienes intangibles puesto que están dedicados al cuidado del hogar, tareas domésticas, crianza y educación de los hijos etc… y la otra parte de la pareja en vez de aprobar y valorar este rol que asumieron en pro de la familia mantiene una actitud proactiva hacia el rechazo y la violencia.

Hoy día no es extraño encontrar numerosos casos en los que no ya la mujer sino también el hombre son objeto de estas conductas, de violencia. El separarse o divorciarse, que suena como una solución fácil y coherente muchas veces no es la solución puesto que en muchos casos se encuentran en grave desventaja material y personal para seguir adelante.

No obstante, hay factores como el miedo, la inquietud, la preocupación por el futuro, los sentimientos, las pérdidas que se presentan…factores como el aislamiento socio-familiar y de los amigos, la necesidad de equilibrio y cordura y muchos otros factores que hacen que las personas decidan alargar esta vivencia. Todo conlleva un bloqueo emocional que unido a la desinformación hacen que la persona asuma una larga época de crisis personal.

¿separarse o no ante la violencia? Esta es una cuestión peliaguda. Si se analiza desde el exterior es bastante evidente que la violencia es un acto vil que nadie debe aceptar ni soportar. Por lo tanto lo más sensato suele ser que se “aconseje” alejarse cuanto antes del acosador/a. Cuando el análisis se realiza desde dentro, es decir lo realizan los propios implicados – víctima y acosador/a- cambian multitud de parámetros.

Algunos de ellos son:

– No deseo aguantar esta situación, pero si me separo me quedo sin nada.
– El poder económico/material reside en mi acosador/a y sin ellos yo no soy nada.
– No soporto sus actos pero en el fondo no puedo vivir sin él/ella.
– Prefiero callar esta situación antes de que sepan los amigos y familiares lo que están pasando.
– Si me separo, que voy a hacer?

Realmente muchas de estas últimas sensaciones se resuelven cuando se tiene la oportunidad de realizar un trabajo de desarrollo personal estando acompañado por un equipo profesional que asesore en materia legal, que informe sobre los derechos y deberes, que ayude a manejar las emociones y necesidades personales, que trabaje la autoestima, que oriente sociolaboralmente y que apoye en un proceso de nuevo renacimiento.

Somos conscientes de que por sí solos tenemos muchos elementos adversos que unidos a la dificultad de la separación suponen un handicap, pero por encima de todo, queridos lectores, os animo a no mantener vuestro estatus si estáis siendo objeto de violencia, sea cual sea esta y en la forma que se manifieste. Cada persona tiene la oportunidad de ser libre y feliz y la violencia ejercida por otros solo merma a la persona y a sus posibilidades. Os animo a buscar apoyo en profesionales que puedan apoyar vuestra salida del círculo que genera la violencia.

Por Eugenia Varea/trabajadora social

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