EN EL DIVORCIO TAMBIÉN INTERVIENE HACIENDA

EN EL DIVORCIO TAMBIÉN INTERVIENE HACIENDA

Hablando de: divorcio y declaración de renta 

Cuando se produce una ruptura es otro tema recurrente el de la declaración de la renta de las personas físicas (IRPF). Es decir, que no tenemos sentencia de divorcio, a lo mejor ni siquiera se ha presentado la demanda, pero cada cual ya hace su vida por su cuenta y existe una ruptura de hecho.

Sostengo que el divorcio suele ser “cosa de tres”, y no me refiero a que en su causa necesariamente tenga que haber una tercera persona, no. Es que el Estado, omnipresente y regulador, siempre tiene algo que contar en esta historia.

En su versión fiscal -la del “Hacienda somos todos”– el Estado no entiende de sentimientos ni de razones. Por eso, aunque solo sea por esta cuestión crematística, es aconsejable ponerse de acuerdo y, si es posible, consensuar cómo se va presentar la declaración, si individual o conjunta.
Y lo decimos porque es en junio de cada año cuando se declaran los ingresos del ejercicio anterior. Es decir, puede que estemos declarando ingresos de cuando la pareja no se había roto aún.
Para ello, sea con asesoramiento externo o con el programa que facilita la propia Agencia Tributaria (AEAT), es conveniente hacer una simulación y ver qué opción interesa más. Si es individual, no hay problema, cada cual por su lado. Pero si conviene más la conjunta, podría prepararse un documento privado –además de firmar la propia declaración los dos, claro- en el que se acuerde, en un solo párrafo, dividirse el resultado, salga a pagar o salga de devolver.

Además de por cuestiones prácticas, parece justo que si uno tiene derecho a una devolución y el otro no, que se reparta de forma equitativa, sobre todo cuando hablamos de un régimen de gananciales y uno de los cónyuges trabaja y el otro no, puesto que así sucedía cuando aún no se había producido la ruptura, donde el sueldo se destinaba a “llenar la olla común”.

Sé que es difícil pero, aun cuando no se hayan arreglado otras cuestiones, no es muy inteligente “regalarle” al Estado lo que con tanto esfuerzo se ha ganado durante el año anterior. Dicho de otra forma, aunque no exista un acuerdo total, al menos puede hacerse una concesión parcial, con el estímulo del “yo gano-tu ganas”.

Lo que desaconsejo es actuar de forma unilateral, es decir, presentarla conjunta simulando la firma del otro cónyuge. Además de consecuencias penales, ya se me ha dado el caso en el que, en cuanto se ha puesto en conocimiento de la AEAT este hecho, se ha incoado un expediente y liquidado una “paralela”, perdiendo –con ello- cualquier tipo de ventaja que se hubiera pretendido, con el recargo de intereses e imposición de las sanciones correspondientes.

Por José Ramón Sáez/abogado 

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