AUNQUE NO HA NACIDO SÍ TIENE DERECHOS

DERECHOS DEL NO NACIDO EN EL DIVORCIO

Hablando de: no nacido y cuestiones prácticas en la ruptura 

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Vivimos en la sociedad de la inmediatez, las relaciones efímeras y los cambios constantes. Nuestras relaciones poco tienen que ver con las de nuestros padres, y mucho menos, con las de nuestros abuelos. Y si hay una cuestión que plantea más dudas, ésta es la relativa a las rupturas que se producen durante el embarazo de la madre. 

Si de por sí es complicado gestionar un divorcio o una separación con hijos nacidos, cuando éstos aún no han llegado a este mundo se plantean diversas dudas que vamos a intentar resolver.

Estamos hablando del NASCITURUS. Es decir, del hijo que está concebido en el momento de la ruptura, pero aún no ha nacido. 

Pues bien, el Derecho Español establece que la personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno, según establece el artículo 30 del Código Civil. Es en el momento del nacimiento cuando se determina la personalidad, es decir, se “es persona”. Esta cuestión es fundamental a efectos jurídicos y prácticos.  Antes, para considerar civilmente nacida a la persona, era necesario que ésta sobreviviera 24 horas separada del cuerpo de la madre. Hasta que no transcurría dicho plazo el nacido no adquiría personalidad jurídica, que es la capacidad para ser titular de derechos y obligaciones. Evidentemente, pocos deberes se van a exigir a un recién nacido y lo que nos importa es lo relativo a los derechos, especialmente en la posibilidad de que pudiera beneficiarse de una herencia, por ejemplo.

Ahora, por el contrario, no tienen que pasar 24 horas para que la persona adquiera la personalidad y la capacidad jurídica; basta simplemente con nacer. Este cambio ha supuesto, en definitiva, una alteración importante de las situaciones que pueden darse con un nacimiento. Pero el concebido se tiene por nacido para todos los efectos que le sean favorables, siempre que nazca con las condiciones que hemos dicho, es decir nacer con vida y estar totalmente desprendido del seno materno, según establece el artículo 29 del Código Civil.

Una de las cuestiones prácticas que se plantean es que, si ha habido una ruptura durante el embarazo de la madre, cómo debería inscribirse el nuevo hijo en el Registro Civil. 

Pues bien, la nueva ley de Registro Civil aprobada en 2011 y cuya entrada en vigor ha sido prorrogada en varias ocasiones supone otra importante modificación, ya que preveía la desaparición del libro de familia, como así ha sucedido, desde el 30 de junio de 2017. Así que, a partir de ahora, los datos registrales de la familia dejarán de existir como tales en el Libro de Familia.  O lo que es lo mismo, ya no será necesario actualizar el Libro de Familia que dispongan los progenitores o no se les expedirá si no disponen del mismo. Sin embargo, aunque ya no es necesario actualizar el contenido del Libro de Familia, nada impide que, si algún titular del Libro quiere que se refleje en el mismo el nacimiento de su hijo, por ejemplo, se persone en la oficina registral para actualizarlo. A cambio, tendremos un certificado registral individual donde se recogerá la vida civil de cada persona. Cada persona, tendrá un nuevo Código Personal de Ciudadanía, un conjunto de letras y números que será su identificación de por vida para todos los trámites que tenga que hacer en el Registro Civil en cualquier momento de su existencia (algo así como el DNI).La persona al nacer recibirá un código alfanumérico en el que se irán inscribiendo todos su datos de filiación, matrimonio, defunción, tutela o representación legal. Lo cierto es que el nuevo método es mucho más práctico, rápido y adaptado a los nuevos tiempos.

El trámite para la inscripción en el Registro Civil, en cualquier caso, es muy sencillo:

Cuando nace el bebé, el personal sanitario le identifica, certifica su filiación materna y toma sus huellas dactilares y las de la madre.

Los padres tienen un plazo de 72 horas para tramitar la inscripción desde el hospital. Si no lo hacen en este plazo, deben acudir al Registro Civil.

Para ello, deben entregar al personal encargado de gestionar el trámite el certificado médico de nacimiento del bebé (que proporcionan en el propio hospital) y los DNI, NIE o pasaportes con fotografía de ambos padres.

Si los padres tienen Libro de Familia o certificado de matrimonio, basta con que firme la solicitud uno de los padres. Si no lo tienen, tendrán que firmar los dos la Declaración de Matrimonio en el formulario oficial, si la filiación es matrimonial, o la Declaración de paternidad del formulario oficial, si no están casados.

En el formulario de inscripción debe figurar la hora de nacimiento, el nombre elegido para el recién nacido, el orden de sus apellidos (ahora se puede elegir poner antes el de la madre) y su filiación paterna.

Desde el centro sanitario se envían al Registro Civil los documentos necesarios para realizar la inscripción.

Después, el Registro Civil enviará a los padres un Certificado Literal de Nacimiento por correo ordinario o electrónico (recomendable, pues tarda menos). Es importante guardar (y fotocopiar) este documento, ya que lo pedirán para diferentes gestiones.

Otra opción es hacer la inscripción directamente en el Registro Civil.

Como en la inscripción desde el hospital, los documentos que hay que entregar varían en función de si se trata de un hijo matrimonial o de uno no matrimonial.

Si los padres están casados: ha de acudir quien tuviera conocimiento cierto del nacimiento, estando obligados a emitir la declaración el padre, la madre, los abuelos, los tíos, primos o cuñados del nacido. Deben llevar el certificado médico de nacimiento, DNI de los padres y libro de familia o certificado de matrimonio. En caso de rupturas durante el matrimonio y estando vigente éste, como vemos, la madre podrá acudir directamente a inscribir al hijo.

Si los padres no están casados 

Tienen que acudir los dos en persona al Registro Civil con sus DNI y el certificado médico de nacimiento del bebé.

Si la madre se ha divorciado del padre, tendrá que entregar el certificado de matrimonio y la sentencia firme de separación o divorcio. Si se trata de una separación de hecho, tendrá que acudir al registro con dos testigos.

Además de cómo inscribir al hijo nacido durante la ruptura también es importante ver qué pasa cuando el divorcio se produce durante el embarazo de la madre. Sobre todo, es importante saber qué sucede con aspectos como: patria potestad, custodia o pensión de alimentos. 

Nuestra jurisprudencia ha asentado varios precedentes en lo relativo a la protección del nasciturus en el proceso de divorcio. Así, si bien los derechos y deberes derivados de la filiación y patria potestad no surgen sino después del nacimiento, no hay nada que impida que los cónyuges puedan proyectar lo que consideren conveniente en torno a la atribución de la guarda, régimen de visitas y alimentos del concebido y no nacido siempre que las medidas proyectadas resulten claramente favorables al mismo. Existen casos en los que se permite aprobar un convenio regulador donde se establezca la pensión de alimentos del recién nacido y un régimen de visitas, los cuales se hallarán en suspenso hasta el nacimiento (que la madre deberá de probar con su posterioridad para poder recibir los mismos y administrarlos).

En cuanto a los gastos que pueda tener la esposa embarazada creemos que es posible que se fije una cantidad para atender a los gastos de embarazo y parto en cuanto no estén cubiertos por la seguridad social u otro seguro médico familiar.

En conclusión, el concebido pero no nacido tiene todos los derechos que le sean favorables, por lo que si los padres se separasen o divorciasen se fijarán todas las medidas con respecto a él como si ya hubiese nacido, pero siempre supeditadas a que finalmente nazca vivo. Por lo que mientras que el bebé no nazca, esas medidas no se llevarán a cabo y no habrá obligación de pago de cantidad alguna como pensión de alimentos ni como gastos extraordinarios.

Sólo en el caso de los gastos médicos que sean necesarios para conservar la salud del concebido se producirá la obligación de la contribución del padre a los gastos en los que pueda incurrir la madre. No se incluyen aquí evidentemente gastos tales como ciertas medicaciones que la madre deba tomar de forma habitual para conservar su propia salud, aun cuando el no tomarlas influya en el concebido, pues se trata de gastos médicos correspondientes a la madre y será ella misma la que los tendrá que asumir.

Por MªLuz Villarroya/abogada

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