CUSTODIA COMPARTIDA: ALGO MÁS QUE UN CALENDARIO

CUSTODIA COMPARTIDA: PADRES Y FAMILIA SIEMPRE

Hablando de:  mediación familiar

HOLA HE VENIDO A MEDIACIÓN PORQUE QUIERO CUSTODIA COMPARTIDA

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Cada vez, afortunadamente, viene siendo más habitual la frase: “Hola he venido a mediación porque quiero custodia compartida”, y también es habitual que continúe con algo parecido a “sino hubiera ido a un abogado directamente”. Cabe pues preguntarnos que hace a la gente relacionar la custodia compartida con la mediación, y también que les hace pensar que un Juzgado se obtendrá siempre una custodia exclusiva para uno de los progenitores, si desde el año 2005 nuestro derecho recoge expresamente la custodia compartida.

Pues bien, detrás de esta petición hay muchas cosas, hay intereses, hay necesidades y hay emociones, de lo más variopinto, pero emociones al fin al cabo. En mediación familiar partimos de la idea de que los conflictos no llegan aislados, siempre vienen envueltos en emociones, y lo que vamos a intentar es salvar esta dificultad generando un espacio de gestión del conflicto, así:

  • No voy a obviarla y por ello comienzo por ella, la motivación económica a la hora de solicitar la custodia compartida, se piensa, así no pago la famosa “pensión de alimentos”, pero, además de que la custodia compartida no supone una desaparición automática de la pensión de alimentos, cabe preguntarse, ¿siempre la petición de custodia compartida tiene como objetivo la desatención de las obligaciones económicas? Quizá el progenitor obligado no dispone de dinero para hacer frente a esa obligación y si de tiempo para atender el cuidado de sus hijos ejercitando su “patria potestad” en un sentido más amplio al que estamos acostumbrados; y además está dispuesto a hacerlo, y no cree que eso sea entendido en un Juzgado desvinculado del interés económico.

 

  • Junto a ésta, los miedos y el “qué dirán”. Miedos como, voy a perder a mis hijos, y pensamientos como, si no pido la custodia compartida no seré un buen padre, o aún peor, si no pido la custodia exclusiva soy una mala madre; mitos que nos acompañan como fantasmas a los que lograremos vencer en un proceso de mediación. Aquí también nos encontramos con , y a la vez en una fuerte contradicción interior, pero es que yo no quiero pelear contra nadie o su padre es un buen padre; realmente nos encontramos ante situaciones estresantes que es necesario gestionar por el bien de todos, y especialmente de los menores.

 

  • Y, cómo no, la culpabilidad de aquel o aquella que da el paso hacia la ruptura, “he roto mi familia” o “ya no volveremos a ser una familia”, la idea de que una vez rota la pareja se ha roto la familia parece, en el momento actual, que no tiene más solución que solicitar, y conseguir, una custodia compartida; aunque el reparto de tiempos sea una auténtica locura o en el mejor de los casos un cúmulo de despropósitos. Del espacio de mediación sale una nueva estructura familiar, una estructura nueva pero a la vez sólida, ya que es la que mejor se adapta a esa familia, porque, aunque tengan dos casas siguen siendo una familia.

La realidad es que en el momento actual la denominada familia tradicional con sus roles estandarizados es sólo una estructura más de familia, que convive con estructuras más modernas de las que hasta la propia ley se ha hecho eco después de la reforma en materia de familia del año 2005. Junto a este conjunto de estructura familiares, una novedosa forma de configurar las nuevas estructuras familiares, la mediación familiar, una metodología que amplía las posibilidades y da a los progenitores la posibilidad de dirigir su ruptura, y todo ello con el objetivo de obtener acuerdos válidos y duraderos, además de que todo se desarrolle de una mera ágil, o por lo menos fluida.

En mediación nos encontramos con el objetivo de organizar, entre otros aspectos, “los tiempos de convivencia” de los hijos con sus padres y madres, y así, ya desde el principio eliminamos la clásica distinción entre progenitor custodio, el que se encarga, y progenitor visitante, el que no tiene la custodia y parece que no se encarga, y que sólo hace “visitas”. Es necesario que los tiempos de convivencia se adapten a los horarios y actividades de los menores y a los trabajos de sus progenitores, y ello con el objetivo de que sean tiempos lo más plenos posibles, compartiendo sus vidas; es lo que se denomina coparentalidad o parentalidad, o crianza, en positivo frente a una crianza en paralelo en la que hay una distribución material o matemática del tiempo atendiendo plenamente a éste y no a las necesidades familiares reales.

CONTIGO familias libres” quiere ser en lo que a mediación se refiere, además de un servicio de mediación, un punto de información de mediación donde los progenitores en proceso de ruptura puedan dirigirse en cualquier momento de éste para conocer, entre otros puntos, como podrían establecer los tiempos de convivencia con sus hijos; y en definitiva, como podrían configurar de la forma más satisfactoria para todos su “custodia compartida” e incluso un espacio para aclarar, modificar o ampliar cualquier cuestión o punto concreto de discrepancia que se puedan plantear en un proceso de ruptura.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Áviles

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