CUSTODIA COMPARTIDA Y PENSIÓN DE ALIMENTOS

CUANDO LA CUSTODIA COMPARTIDA ES PARA AHORRAR LA PENSIÓN DE ALIMENTOS

Hablando de: divorcio legal 

Mi expareja pidió la custodia compartida y la consiguió; he descubierto que lo hizo para ahorrarse la pensión, porque ahora no recoge a los niños.

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La custodia compartida es algo relativamente “novedoso”. En términos de evolución legislativa, diez años son apenas un suspiro, aunque tiempo suficiente para que la cuestión haya podido ser analizada por el Tribunal Supremo en un numeroso elenco de sentencias que han venido a establecer la siguiente doctrina jurisprudencial:

 “[La custodia compartida] Debe estar fundada en el interés de los menores que van a quedar afectados por la medida que se deba tomar, que se acordará cuando concurran criterios tales como la práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el menor y sus aptitudes personales; los deseos manifestados por los menores competentes; el número de hijos; el cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos y el respeto mutuo en sus relaciones personales; el resultado de los informes exigidos legalmente, y, en definitiva, cualquier otro que permita a los menores una vida adecuada, aunque en la práctica pueda ser más compleja que la que se lleva a cabo cuando los progenitores conviven” (SSTS 04/10/2009 y 29/04/2013, entre otras).

El Alto Tribunal señala que no es una medida excepcional, sino que al contrario, “habrá de considerarse normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis”.

Partiendo de posibilidad y desoyendo lo que el Tribunal Supremo pone por encima de todo (el interés del menor), muchos justiciables se han lanzado a pedirla con la idea de ahorrarse tener que pagar la pensión, con un enfoque miope, por no decir egoísta, de la cuestión, pues han pensado más en sí mismos que sus hijos.

Esto que yo considero un error tiene su castigo y es que cuando se la conceden entonces empiezan a surgir los problemas, porque se dan cuenta de que lo que se han ahorrado por un lado lo están gastando por otro (los frigoríficos hay que llenarlos, los armarios también), amén de que tienen que dedicarles el cien por cien de su tiempo y ahora ya sin contar con la ayuda del otro progenitor.

Aunque no es lo habitual –afortunadamente- se ha dado el caso de progenitores que, teniendo la compartida, de facto al final no han recogido a los menores, dejando el cuerpo muerto y excusándose en que “ellos no quieren venir a casa conmigo”.

En esos casos, después de agotar, como siempre, un intento de mediación o conciliación, si persiste la actitud pasiva, lo que procede es instar una modificación de medidas, para que la custodia sea exclusiva y, entonces sí, en función de las posibilidades económicas y de las necesidades de los menores, estableciendo, como no puede ser de otra forma, una prestación económica a favor del progenitor que sí está cumpliendo para afrontar los alimentos y contribuir a las cargas del matrimonio.

Esa modificación no sería un “castigo” para el progenitor que no cumple, sino que vendría a ajustarse al interés de los menores, los deseos manifestados por ellos y el cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos y el respeto mutuo. Es decir, que lo mismo que se utiliza para instaurar la compartida sirve para dejarla sin efecto.

Por José Ramón Sáez/abogado

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