MEDIACIÓN Y LIQUIDACIÓN DE SOCIEDAD DE GANANCIALES.

MEDIACIÓN Y LIQUIDACIÓN DE SOCIEDAD DE GANANCIALES

Hablando de: mediación en la ruptura familiar

liquidación sociedad de gananciales” y “propiedades emocionales”

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Hemos afirmado en muchas ocasiones que las controversias derivadas de una ruptura de pareja solo en muy pocos casos acaban tras el fin del proceso judicial. Y ello principalmente porque, tras un proceso de este tipo, la ex pareja se ve obligada a mantener el contacto y la relación debido a la existencia de hijos e hijas en común. Pero, ¿es la organización de la vida de sus hijos e hijas en común el único elemento de controversia? ¿qué ocurre con los bienes en común? ¿qué pasa con el patrimonio? Y, sobre todo, ¿qué pasa con mi casa”?

La conocida como liquidación de la sociedad de gananciales se podría definir como un proceso en el que los cónyuges reparten y adjudican aquellos bienes comunes adquiridos durante el matrimonio. Aunque sabemos que no hay obligación de llevarla a cabo simultáneamente al proceso divorcio, sí se recomienda hacerlo al mismo tiempo para así poder disponer de los bienes comunes sin necesidad de permiso del otro cónyuge ni tampoco rendirle cuentas.

En apariencia, la liquidación de gananciales no sugiere ser un proceso complejo. Es más, la primera idea es pensar que usando sencillas operaciones matemáticas, como sumas, restas y divisiones, podríamos zanjarlo todo. Sin embargo, la realidad no es esta. Cuando liquidamos gananciales nos encontramos con bienes que podríamos considerar, sin miedo a equivocarnos, auténticas propiedades emocionales. Es decir, tenemos delante de nosotros un inventario de bienes en el que nada se ajusta a su valor real, ni tan siquiera a un valor objetivo o puramente económico. Una vez más las emociones hacen su aparición, condicionando e impregnando el valor objetivo de los bienes. Y condicionando, por lo tanto, el reparto de los mismos. Pensábamos sentarnos a dividir o repartir. Pero en la realidad nos encontramos con un baile de números dirigido por las emociones de uno y otro cónyuge; y en algunos casos de sus respectivas familias. No nos serán extrañas frases como: “en esa casa he trabajado yo más que los albañiles que la hicieron” o “en ese terreno invertí toda mi herencia y ahora la tengo que compartir con él”.

En este contexto, poner en marcha un proceso de mediación nos ayuda en el abordaje de las situaciones siguientes:

  • Bloqueo emocional: los procesos de ruptura comportan una fuerte carga emocional que es necesario gestionar. La carga emocional no gestionada puede convertirse, fácilmente, en un obstáculo que nos impide pensar y ver con claridad cuáles son nuestros verdaderos intereses. Por eso hemos de tener en cuenta que quienes tienen que liquidar su patrimonio se encuentran ante una barrera creada por ellos mismos, cuya dificultad está, a veces, más en la gestión emocional que en la distribución patrimonial. En ocasiones nos encontramos con negaciones de la nueva realidad familiar, que no se puede cambiar, y que se intenta mantener en el tema patrimonial, transformando los bienes a liquidar en propiedades emocionales que no son más que falsas herederas de un matrimonio que ya no existe.
  • Falta de superación del duelo: el duelo existe, y es un proceso. Repartir el patrimonio negando la nueva situación o lleno de irá impide visualizar el futuro. Las decisiones tomadas desde la idea de que lo que ha pasado no puede ser verdad o desde la venganza y el reproche puede perjudicar la adjudicación de los bienes. En definitiva se están valorando los bienes con parámetros que no son reales.Y la consecuencia más inmediata y lógica es la sensación de que no “cuadran las cuentas”.
  • Dependencia emocional: partimos de la idea de que las relaciones de afecto generan dependencia emocional, incluso podríamos decir que esto es lo natural. Por ello, finalizada una relación lo deseable es cada uno funcione de forma libre e independiente. Sostener una dependencia emocional sin gestionarla nos lleva a mantener latente la sociedad de gananciales, e implícitamente, a alargar el final de la relación. Aquí podemos citar a Frederick Dodson cuando dice que: “Una emoción no causa dolor. La resistencia o supresión de una emoción es lo que verdaderamente causa dolor y sufrimiento”.
  • Titularidad real y titularidad moral de los bienes: la titularidad real y la titularidad moral nos pone en contacto directo con uno de los tema estrella del proceso de mediación, el reconocimiento. El espacio de mediación es idóneo para el reconocimiento. Así tenemos cuestiones como quién o quiénes han trabajado durante el matrimonio, si existía o no empresa familiar en la que se colaboraba con o sin remuneración, quién se dedicó a la casa y al cuidado de los hijos, etc… También nos encontramos aquí con la necesidad de contar la historia que hay detrás de esa casa, de ese coche, de ese terreno, de esa pulsera y un largo etcétera. Y cuando hablamos de contar la historia, estamos diciendo que uno de ellos cuenta y que el otro escucha, y es este proceso de comunicación el que les ayuda en ese proceso de liquidación de bienes.

Interesante hacer una precisión ligústica, como casi siempre en mediación, para llevar a cabo el reparto de bienes que tiene como objetivo actuar como agente de realidad para aquellos que acuden al proceso. Se trata de establecer como ideas generales que se reparte lo ya se tiene, que se compensa cuando se debe y que se cede cuando es de uno y se da a otro.

Aunque pudiera parecer más fácil el reparto en el caso de que los cónyuges hubieran optado por el régimen económico de separación de bienes durante el matrimonio, la realidad no es así. Es muy frecuente que tras un régimen de separación de bienes nos encontremos con un entramado de negocios jurídicos que, lejos de separar el patrimonio de cada uno de los cónyuges, lo ha unido más. Aquí también es útil la mediación, operando igual que en la disolución de la sociedad de gananciales.Y presentándose además como el proceso idóneo mediante el que los negocios o empresas quedan menos dañados tras la ruptura del matrimonio.

Por último, una referencia sobre cómo afecta la división o adjudicación de los bienes gananciales a terceros que no forman parte del entorno familia como son las entidades bancarias. Partimos de la idea general de que la liquidación de la sociedad de gananciales no afecta a los derechos de terceros. Esto es, no puede perjudicar a terceros.Y por ello no están obligados a aceptar lo que los cónyuges hayan pactado. Con un ejemplo quizá se vea más claro: si pactamos que uno de los cónyuges se quede con la casa y pague el préstamo íntegramente (lo que en términos jurídicos sería que se adjudica la vivienda y el préstamo hipotecario que la grava liberando al otro del préstamo) dicho pacto no afectará a la entidad bancaria que concedió el crédito a ambos, salvo que ésta consienta. Esto nos lleva a que, producido un incumplimiento, la entidad, en su calidad de acreedora, podrá dirigirse frente a cualquiera de los ex cónyuges; sin perjuicio de la acción de reclamación de la que dispone el no obligado por el convenio regulador y la de daños y perjuicios por el incumplimiento del convenio regulador firmado.

Está claro que la mediación no va a cambiar la situación jurídica. Pero ante cualquier incumplimiento de obligaciones con un tercero, como es la entidad bancaria, el hecho de que ambos cónyuges o excónyuges elaboren una estrategia común sólo les dará ventajas, reduciendo por supuesto los efectos negativos. En este ejemplo concreto el proceso de mediación se presenta como una herramienta de apoyo en la gestión de un conflicto post divorcio, cuya mala gestión puede llevar a perjuicios mayores.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Avilés/mediador

 

NO HAY ACUERDO. Y ENTONCES, LA MEDIACIÓN ¿PARA QUÉ?

NO HAY ACUERDO. Y MEDIACIÓN ¿ PARA QUÉ?

Hablando de: otros beneficios de la mediación

CUANDO NO HAY POSIBILIDAD DE ACUERDO, LAS RELACIONES FAMILIARES POST DIVORCIO TE PUEDEN LLEVAR AL INFIERNO PERSONAL. 

¿CÓMO TE PUEDE AYUDAR LA MEDIACIÓN?

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Mucho se habla de los beneficios de la mediación, es más, podríamos incluso atrevernos a decir que se han escritos ríos de tinta de sus múltiples bondades. A pesar de ello hemos de decir que no encontramos en nuestra sociedad una respuesta proporcional a tanta popularidad, en la realidad no se acude tanto a mediación como pudiera parecer. Quizá, aún atraídos por ella como modelo idílico de resolución de conflictos, internamente pensemos que sólo se puede utilizar en tipo determinado de casos y con un tipo determinado de personas. Eso no es del todo cierto, por eso creo que hay que ahondar en un poco más en el tema de los beneficios que acudir a ella nos puede reportar. Dejando a un lado, y dando por sentado, los ya tan conocidísimos beneficios como son la resolución del conflicto con menor coste emocional, temporal y económico, la confidencialidad de sus sesiones y el que sean las propias partes las que resuelven sus conflictos, consiguiendo así que se minimicen las incidencias en el cumplimiento de los acuerdos. Procede resaltar otros beneficios que se obtienen, incluso aunque el proceso de mediación finalice sin acuerdo.

Lucía llegó un día a mediación con su todavía marido entonces, Pablo. Ella había pedido cita para una sesión informativa, quizá porque ella era la que había decido que algo tenía que hacer con su matrimonio, y quizá también por ese sentimiento de culpabilidad que arrastren el momento inicial de la ruptura, sobre todo, el que da el primer paso. Según comenta en la sesión informativa la convivencia en su casa se había convertido en un infierno del que no sabía si conseguiría salir. Llegan a mediación buscando una salida, alertados por la alarma de si esta situación estaría afectando a sus hijos, pero sin tener tan siquiera claro, a pesar de todo, si se iban a separar. Acuden a cuatro sesiones y finalizan el proceso sin acuerdo. Lucía acude a despedirse y, dice que es otra Lucía la que sale de ese proceso, y que gracias a la mediación ha podido ordenar sus ideas, sabe lo que quiere realmente, ahora sí tiene claro que se va a divorciar, nos da las gracias a los mediadores y da las gracias a la mediación.

Acudir a mediación, aún sin llegar a acuerdos, nos puede ayudar a:

  • Ordenar las ideas: la carga emocional a la que la familia se ve sometida en un proceso de ruptura impide, o cuanto menos dificulta su capacidad de ordenación. A ello se suma la deficiente o nula comunicación que se impone como defensa ante esa vorágine que nos ataca. Para ordenarnos necesitamos información, y no hay mejor manera para obtenerla que sentarnos con la otra parte, con el apoyo de un facilitador, que consiga un mínimo de respeto entre ambos. Es necesario ordenar esa mezcla de ideas que está dentro de la cabeza de quienes se encuentra ante esta situación. La mediación ofrece un proceso apoyado, además de en la comunicación, en el juego de las técnicas gráficas que ayudan a visualizar, además de como parte implicada como espectador, la situación familiar real. En definitiva, a través de una pizarra de papel se lleva a cabo una representación gráfica de las ideas y de los conceptos. El objetivo de esta representación gráfica es tanto estructural la información sobre la familia como poder visualizarla en su conjunto; obteniendo así, como decía, una imagen más real.

Como le ocurría a Lucía, tomar la decisión de separarse no es fácil aun encontrándose en un “infierno”. Los miedos que asaltan a la persona en muchas ocasiones le impiden dar el paso. Miedo a la soledad, a la frustración y al abandono. Ordenar, y clarificar las ideas, es una gran ayuda en la toma de decisiones, y el proceso de mediación le ayudo a reafirmarse en la decisión que internamente ya había tomado.

  • Identificar intereses reales: la prioridad de intereses también se ve afectada por las emociones que estamos viviendo en ese momento. Un cambio de orden en nuestra lista de intereses nos lleva a solicitar judicialmente cosas que no queremos, incluso a veces disparates que nos llevan a la frustración más absoluta. Es muy frecuente que tras finalizar un proceso de mediación las partes den un nuevo enfoque a sus peticiones judiciales, siendo éstas más reales, lo que les llevará al diseño de estrategias más apropiadas que aumentan las posibilidades de éxito. Perfilar los intereses supone casi siempre decidir qué intereses son realmente incompatibles, y cuales aun siendo contrapuestos, son compatibles.
  • Clarificar la toma de decisiones: cuando nos encontramos ante un proceso de ruptura nos vemos abocados de manera inevitable a una nueva situación familiar, que cuanto menos será una situación familiar diferente a la que teníamos. Tomar la decisión de divorciarse va a llevar consigo la necesidad de tomar muchas más decisiones de igual importancia o trascendencia que la de la misma ruptura de la pareja. Leon Blan Buris define decisión como “una elección que se hace entre varias alternativas”, y la mediación aparece como una metodología idónea para la generación de alternativas.

En cualquier proceso de toma de decisiones pasamos por un momento inicial de identificación y análisis tras el cual identificamos intereses, que como hemos dicho anteriormente no siempre son reales, que nos lleve a generar alternativas. El espacio de la mediación es uno de los más idóneos para llevar a cabo este trabajo ya que la gestión emocional del conflicto ayuda a la búsqueda de alternativas viables. Al tomar decisiones inevitablemente elegimos entre diferentes opciones o posibilidades. Para ello es necesario manejar cuanto más información mejor, tanto para elegir la alternativa como para generala. La creatividad que aporta la mediación, el ejercicio mental de asociación de ideas y su visualización gráfica son un magnífico aporte para clarificar la toma de decisiones.

Y por último, comentar esa posibilidad que nos ofrece la mediación de evaluar resultados dentro del mismo proceso a través de la técnica de la proyección de futuro.  Es como si tuviéramos una “bola de cristal”, así se denomina a la técnica, que nos permite ver en ella nuestro futuro. Se trata de situar a las partes en un futuro, si, pero en un futuro diferente y pedirles que nos digan que ha cambiado o que cambiarían para que ese futuro se hiciera realidad.

Como decíamos, de un proceso de mediación, aún sin acuerdo, podemos obtener muchas cosas positivas que nos ayudarán en nuestro otro proceso, el de ruptura. El apoyo para ordenar ideas, identificar intereses y clarificar la toma de decisiones también son beneficios de la mediación. La mediación es una metodología de resolución de conflictos que se puede utilizar, tanto de manera autónoma como de herramienta complementaria a otros mecanismos de resolución de conflictos e intervenciones familiares, decidir utilizarla conllevará importantes ventajas, ahora sólo nos queda empezar a probarla.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Avilés/mediador

MIS HIJOS ¿CÓMO SE ADAPTAN AL DIVORCIO?

MIS HIJOS ¿CÓMO SE ADAPTAN AL DIVORCIO?

Hablando de: hijos y divorcio

Qué factores dificultan la adaptación de los hijos al divorcio 

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El divorcio de una pareja con hijos no sólo afecta a los dos cónyuges. Tal acontecimiento tiene un mayor impacto en la vida de los menores que se encuentran en la situación de ver como sus padres toman caminos diferentes. 

Conviene recordar el apartado sobre el conflicto entre los padres (divorciados o en pareja) desde la perspectiva de los hijos, reflejado en la publicación del 17 de enero de 2018, http://www.contigoeducapadi.com/la-dura-realidad-post-divorcio/ en el que se explicaba que, aparte de la pareja, las personas afectadas por una situación conflictiva durante/tras el divorcio son los hijos. También se indica sobre la importancia de no olvidar que las exparejas siguen siendo padres, aunque vivan en casas diferentes y tengan vidas diferentes. 

Ahora bien, para continuar, es de interés tener claro que es “la adaptación”. Es sencillo, consultando la Real Academia Española se puede saber que significa “acción y efecto de adaptar o adaptarse”. ¿Eso es “me tengo que adaptar” y “me he adaptado”….? Dicho así, parece muy sencillo si de la voluntad de cada persona dependiera dicha adaptación. 

Pero, adaptarse puede entenderse también como “ajustarse a un lugar o una situación distintos de los habituales”, como puede ser la situación de divorcio entre los progenitores. 

No obstante, se puede encontrar mucha información sobre ¿qué se debe hacer? o ¿cómo se debe hacer? para adaptarse en estas situaciones. Pero, ¿porque no centrarse también en aquellos factores que impiden que la adaptación a una situación nueva (y sobre todo no deseada) -en tal caso el divorcio- se produzca de una forma habitual?

Expertos sostienen que cualquier adaptación puede llevarse a cabo en función de las características personales de cada persona (nivel de autoestima, seguridad, sensibilidad, equilibrio emocional, resiliencia, etc.), así como dependiendo de distintos factores del entorno (situación de conflicto, violencia y/o abuso, apoyo familiar, etc.), ambos teniendo carácter complementario en dicho proceso. 

Entre los factores que dificultan la adaptación de los hijos al divorcio se pueden mencionar los siguientes seis a tener en cuenta:

  1. Esconder o encubrir la situación previa a la separación/divorcio a los hijos. Si los padres se encuentran en un proceso de separación o divorcio deben informar a los hijos sobre este hecho antes de que unos de los progenitores abandonen el hogar.  De esa forma se intenta evitar consecuencias negativas sobre los hijos (causados por los cambios que están por venir). 
  2. Percepción errónea del divorcio por parte de los hijos. Es importante preparar a los hijos antes de que la separación ocurra explicándoles en qué consistirá este acontecimiento. Se debe evitar una mala percepción aclarando dudas, inquietudes y falsas creencias sobre el divorcio.
  3. Cambio repentino en las rutinas diarias de los hijos. En la mayoría de los casos, cuando se produce la separación/divorcio, los hijos experimentan y sufren el cambio en las actividades diarias, por ejemplo, dejan de compartir hogar con ambos padres pasando más tiempo con uno de ellos. Llevar a cabo acuerdos sobre un tiempo igualado que pasaran los hijos con cada uno de los padres ayuda a que el cambio sea más llevadero. 
  4. Poca o nula comunicación a los hijos sobre las decisiones adoptadas. Tras una separación es inevitable tener que tomar decisiones que, en gran parte están focalizadas a realizar cambios a nivel familiar, de entorno, etc. Las decisiones tomadas deben tener en su centro las necesidades del niño ya sean a nivel relacional, emocional, educativas y de desarrollo. 
  5. Desconocimiento por parte de los progenitores sobre los problemas que puedan surgir desde el punto de vista jurídico y/o psico-social respecto a los hijos. Dichos problemas pueden dificultar una relación civilizada y cordial entre los padres que les limiten o impidan tomar las decisiones más adecuada en el interés de los menores. 
  6. Exponer a los hijos ante el conflicto entre los padres. Según el caso, el divorcio puede ser perjudicial o beneficioso para los hijos pero, cualquiera de los casos, el conflicto entre sus padres puede ser perturbador para su desarrollo emocional. 

Recordemos que la adaptación al divorcio de los hijos depende de cómo se adapten sus progenitores, para los adultos la adaptación es más difícil que para los niños, necesitando sobre todo protección, seguridad y raudales de amor de sus padres en el cambio familiar.

Por Mihaela Raducea/Trabajadora Social  

EL CAMBIO EN LA COMUNICACIÓN EN TIEMPOS DE CRISIS

TIEMPO DE CAMBIO EN LA COMUNICACIÓN TRAS LA RUPTURA

Hablando de: Cómo comunicarme de forma positiva con mi ex pareja tras la ruptura

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Qué difícil es entendernos y comprendernos en situaciones de crisis, es como si los miembros de la familia hablasen idiomas distintos, y todos nuestros esfuerzos por dar solución a veces resultan en vano. Una situación que provoca en las personas involucradas: frustración, tristeza, desesperación y añoranza de un diálogo familiar e interpersonal donde fluya la comunicación sin darnos cuenta.

Todos llevamos, cuando nos constituimos como pareja, una gran “mochila” que es nuestra familia de origen, aunque a veces no aparece muy explícito. Incluso muchos de los problemas de la pareja precisamente tienen que ver con el hecho de cómo se gestionan las relaciones con las respectivas familias. Si no hemos aprendido comunicación de calidad (como expresar nuestros sentimientos y emociones positivas o negativas, cómo poner de manifiesto al otro lo que nos molesta e iniciar una conversación en dicha situación, cómo solicitar ayuda, como sugerir un cambio de actitud,) transmitiremos nuestro modelo generación tras generación sin ser conscientes. La comunicación será nuestro mayor enemigo y una de las principales causas de crisis y posible ruptura por la dificultad que conlleva en ponernos de acuerdo con nuestra pareja apareciendo dificultades cotidianas en la forma de criar y guiar a nuestros hijos, entendimiento entre padres e hijos, respeto de la individualidad, necesidades del otro, gestión de problemas de relación, discusiones por diferencia de poder, aparición de la rutina, etc.

La realidad es que la comunicación es uno de los principales aspectos a tener en cuenta cuando la familia está en crisis, y el primer aspecto a trabajar para que la familia pueda seguir cumpliendo con sus funciones en dos hogares diferentes para el bienestar de padres e hijos o ante cualquier situación de crisis intrínseca en la familia. 

Sí, pero CÓMO soluciono el problema si me encuentro en dicha situación.

Como toda crisis es también una oportunidad de cambio. Aquí les dejo un pequeño proceso de CÓMO mejorar nuestra comunicación cotidiana, la cual espero pongan en práctica. A veces no sale a la primera, en cuyo caso recomiendo no desistir e intentar todas las veces que sean necesarias hasta lograrlo. 

 

1º.  OBSERVAR lo que ocurre en una situación dada; lo que dicen o hacen los demás. La clave está en saber expresarlo claramente sin incorporar juicio moralista alguno ni evaluación: poder decir simplemente qué cosas hace nuestra ex pareja que tanto nos molesta.

2º. QUÉ SENTIMIENTO NOS GENERA dichos actos o palabras ¿se siente dolido, asustado, alegre, irritado, rabioso, etc?.

3º. DECIR CUALES SON NUESTRAS NECESIDADES las cuales guardan relación con los sentimientos que hemos identificado. 

4º. QUÉ ACCIONES ESPERAMOS DE LA OTRA PERSONA para lograr enriquecer nuestras vidas. 

Este proceso nos ayuda a conectarnos con los otros y con nosotros mismos. Nos orienta de tal modo que nos permite reestructurar nuestra forma de expresarnos y de escuchar a los demás, haciéndonos conscientes de lo que observamos, sentimos y necesitamos. Promueve la escucha activa y asertiva, la empatía, y de lo que les pedimos a los demás para hacer más fácil nuestras relaciones y por ente nuestra vida. 

Cuando centramos nuestra atención en los aspectos mencionados y ayudamos a los demás a hacer lo mismo, favorecemos la comunicación en ambos sentidos fluyendo de forma natural.

También aprenderemos a  prestar atención a los sentimientos de los demás, expresar nuestras necesidades, y a aceptar ciertas respuestas que no siempre queremos oír. Sin duda ayuda a resolver disputas cotidianas y conflictos en tiempos de crisis.

Por MªDolores Manzanera/trabajadora social

EL VERANO ¿TIEMPO DE ILUSIÓN O DE TENSIÓN?

Hablando de: Conflictos familiares en verano y mediación 

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¡Estamos de vacaciones!, por fin estamos viviendo esas ansiadas vacaciones, las de verano. Las que parecía que nunca iban a llegar.

Cierto, estamos en el período vacacional de verano, con sus playas y sus chiringuitos, sus viajes, fiestas, reuniones y reencuentros familiares, y como no, comidas y cenas. También con la expectativa de hacer aquello que llevamos esperando todo el año y, sobre todo, con la convivencia diaria. Pero, la otra convivencia diaria, a la que no estamos acostumbrados. Se trata de una convivencia libre de horarios, por lo menos aparentemente, en la que se flexibilizan todas las obligaciones, por lo menos aparentemente, y que carece de orden lógico, por lo menos aparentemente. El verano se nos presenta como si de una etapa idílica de nuestra vida se tratara, quizá con un exceso de expectativas que están destinadas a no cumplirse.

Y toda esta situación desencadena un “cocktailde emociones, que nos lleva a un aumento de lo que llamamos “conflictos”. De repente nos encontramos con situaciones habituales de nuestra vida diaria, en las que todo marcha de una manera que podríamos definir como armónica; y sin embargo en verano son objeto de conflicto, precisamente en verano que se previa que todo iba a ser estupendo.

Cuando se leen definiciones de conflicto, lo primero que encontramos generalmente es que éste se da ante situaciones excluyentes. Pero, si seguimos ahondando en otras definiciones, nos encontramos con la palabra intereses; si bien es cierto que se suele hablar de intereses contrapuestos. En este punto lanzo una pregunta decisiva en lo que a la definición de conflicto se refiere ¿intereses contrapuestos es lo mismo que intereses incompatibles?, dicho de otra manera ¿podrían ser compatibles los intereses contrapuestos?, la respuesta a estas preguntas nos abre la puerta a encontrar soluciones que compatibilicen intereses contrapuestos; en definitiva nos abre la puerta a la mediación.

El conflicto surge de la interrelación con otras personas, eso es una realidad, por ello a mayor interrelación entre las personas mayor posibilidad de que surjan conflictos. A donde quiero llegar, no somos más conflictivos en verano, nos interrelacionamos más en verano, realizamos más actividades interpersonales, y consecuencia de ello se generan más situaciones y con más personas, y consecuencia de todo ello nos encontramos con aumento de los conflictos o situaciones de tensión. Considero que es conveniente minorar la idea de que conflicto siempre implica agresividad y violencia. También puede implicar sólo tensión, malestar o nerviosismo.

Los conflictos veraniegos serían conflictos personales o socioemocionales. Realmente hablamos de alteraciones en la relación personal o de comportamientos inesperados, porque como decíamos se generan situaciones aparentemente iguales pero distintas en la realidad, ya que nos encontramos en un entorno distinto y nuestros parámetros de actuación también son totalmente distintos.

Ampliar la idea de conflicto puede ser muy positivo, por ejemplo, ver como se representa la palabra crisis en la cultura oriental nos da una idea de esa ampliación de concepto. En la cultura oriental la palabra crisis se compone de dos caracteres, por un lado peligro y por otro cambio, también denominado oportunidad. La realidad es que ellos ven en la crisis un lado positivo, ya que sería ese momento, que podríamos denominar crucial, para cambiar o iniciar un cambio. También en nuestra cultura hay definiciones con connotaciones positivas; así si buscamos definiciones de conflicto desde una perspectiva sociológica, podemos encontrar entre otras la de Dahrendorf, que define el conflicto como “motor principal del cambio social”. 

Esta época del año se presenta como una oportunidad idónea para ejercitar la “mediación”, o si no la mediación propiamente dicha sus técnicas más naturales. Pensemos:

  • Como llevar a cabo una buena gestión emocional, aprovechando para conocernos y poder gestionar nuestro estados de ánimo.
  • Como generar empatía, ponernos en el lugar del otro desarrollando nuestra capacidad de compresión de las situaciones, que en nada tiene que ver con “dar la razón”.
  • Como practicar modales exquisitos aprovechemos para recuperar el “gracias” y el “por favor”, que tanto hincapié nos hicieron en las clases de infantil.
  • Como generar soluciones desde la base de la creatividad, lanzando ideas y propuestas que en ocasiones vayan más allá de las que consideramos como establecidas.
  • Como practicar la tolerancia, tan necesaria en los procesos de mediación, y cuando hablamos de tolerancia no me refiero a renuncia, sino a admitir la diversidad y el pluralismo, entendidos como respeto.

En definitiva como llevar a cabo una mejora en la comunicación que nos lleve al entendimiento mutuo.

Aceptar el hecho de que los conflictos pueden aumentar en verano y formular unas expectativas realistas puede ser un principio. Llevar a cabo un acercamiento con las personas que tenemos que compartir cosas, como ocurre en los casos de ruptura de pareja con hijos en común, e intentar compatibilizar los intereses que a priori parecían contrapuestos, puede ser el siguiente paso.

La idea es ampliar, como si del objetivo de una cámara de fotos se tratase, decidir utilizar un gran angular que nos ofrezca posibilidades que no éramos capaces de ver. Quizá no resulte fácil, eso seguro, y ahí es donde entra la mediación. Con un pequeño esfuerzo practicando las habilidades comentadas podemos conseguir cambios importantes y resultados inesperados. El verano puede ser una buena época para empezar, situaciones cotidianas y diferentes a la vez, donde encontrar una oportunidad de cambio.  

Espero que estéis disfrutando de las vacaciones.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Avilés/ mediador

DIVORCIO DESTRUCTIVO: CUANDO UNO DE LOS PADRES ALEJA SUTILMENTE AL OTRO DE LA VIDA DE SUS HIJOS.

CUANDO UNO DE LOS PADRES ALEJA SUTILMENTE AL OTRO DE LA VIDA DE SUS HIJOS.

Hablando de: divorcio destructivo

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La decisión de separarse/divorciarse y llevarlo a cabo provoca un profundo impacto en la familia y en cada uno de sus miembros.El naufragio matrimonial causa angustia por la pérdida de seguridad que significa y por la vulnerabilidad que desencadena. Un divorcio separa a los adultos y modifica la estructura familiar hacia un modelo basado en la coparentalidad.  

Cuando una pareja se separa, puede hacerlo de muchas maneras como hemos apuntado en post anteriores; algunas de ellas preservan a los hijos de los conflictos conyugales y otros los involucran colocándolos en el centro de la batalla, desconociendo sus necesidades, desprotegiéndolos y generándoles serios problemas emocionales. 

Hoy vamos hablar de la modalidad de resolver la ruptura y los acuerdos de manera destructiva, despiadada y el intento que realiza uno de los padres por impedir el acceso de los hijos al otro progenitor, poniendo obstáculos a su encuentro y echando mucha imaginación creando estrategias creíbles para los operadores jurídicos.Nos podemos sorprender de la astucia que desarrollan algunos progenitores para ganar su batalla.  Y lamento confirmar que hay estrategias muy difíciles de desmontar y que sólo es posible con un seguimiento intensivo familiar e investigación muy exhausta de todo el entorno social familiar.

Por lo general estamos ante un reencuadre judicial sobre todo relacionado con el régimen convivencial,  visitas y aspectos económicos.

La trama destructiva la tenemos servida con acusaciones falsas por violencia de género, abusos sexuales a los menores (“balas de plata” como lo define el magistrado Francisco Serrano en su libro “un divorcio sin traumas”), incompetencia y abandono parental, síndrome de Munchaussen en la infancia. Todo ello favorece el distanciamiento entre el padre/madre acusado de tales barbaridades pues el tiempo es el mayor arma del que disponen estos progenitores. 

La realidad es que a los menores se les roba su infancia y adolescencia convirtiéndose su vida en un calvario que les causará graves y a veces irreversibles daños a nivel de salud, relacional, social, emocional y psicológico. Es una forma de maltrato infantil que no siempre es fácil diagnosticar y mucho menos poner solución e intervenir . El mundo de la psicología-psiquiatría ha acuñado dicha situación como Alineación parental o interferencia parental. Como profesional del campo social considero mas apropiado obstrucción o distanciamiento en la interacción parental post ruptura como arma de venganza. 

EN QUÉ CONSISTE 

Es un proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hijos mediante diferentes estrategias, con el objeto de impedir, obstaculizar, debilitar o destruir el lazo afectivo con el otro progenitor. Esto lleva al  niño a rechazar y hasta odiar a un padre/madre que lo quiere y al cual necesita. Diremos que hay obstrucción en la interacción parental cuando el progenitor que es objeto de hostilidad no ha mostrado ningún comportamiento que pueda justificar la campaña de difamación que lo victimiza siendo este un padre/madre normal, cariñoso, con mínimas digresiones de la capacidad parental. 

El progenitor que interfiere en la interacción tiende a proteger a sus hijos. Ve el mundo como peligroso y el otro progenitor representa una posible fuente de peligro, ya que no acepta la pérdida de poder que se produce en la ruptura e invoca al hecho de que el otro progenitor no sea capaz de ocuparse de los hijos y que éstos no se sienten bien cuando vuelven de la visita. El mensaje dirigido a los hijos es que el otro padre ya no es un miembro de la familia y que es una complicación ir a verlo y pasar tiempo con él haciendo sentir culpable al niño si decide ir con el otro. Cualquier pretexto de planes de las visitas es un pretexto para anularlas. 

El objetivo es excluir al otro progenitor de la vida de sus hijos. El progenitor que obstruye se pone erróneamente en el papel de protector, provocando a menudo daños irreparables en los lazos afectivos padre/madre-hijo.

En la escena es fácil encontrar actores con deseos de poder, dominio y control (no admitiendo que este se pierde en la ruptura), así como sentimientos de venganza. Estas personas se ven a sí mismos como impecables, víctimas de su ex pareja no sintiéndose responsables de los problemas familiares. Sobre su herida que no pueden superar, mantienen la relación a través del conflicto y instala el miedo a perder el papel de cuidador principal. Ponen a sus hijos/as como eje central de su existir y les dedican todo su tiempo. 

QUÉ ESTILO DE PAREJA ES PROCLIVE

Es importante identificar el tipo de interacción interparental mantenido durante la convivencia.

  • Interacciones complementarias del tipo de dominación, sumisión, ejerciendo la obstrucción la parte que asume el rol controlador. 
  • En la mayoría de los casos no ha existido comunicación entre la pareja. 
  • Carencias de habilidades de resolución de conflictos o de negociación en los desacuerdos.
  • Ausencia de habilidades de comunicación.

QUÉ FACILITA LA SITUACIÓN

La convivencia cotidiana suele dar poder para ejercer el poder de manipulación sobre los hijos. También se presentan casos de padres no convivientes con contactos frecuentes y fuertes lazos emocionales que inducen el hostigamiento permanente, con la consiguiente pérdida de la autoridad del progenitor con el que conviven. En algunos casos las abuelas desempeñan también un papel central.

CUÁLES SON LOS MOTIVOS QUE DESENCADENAN ESTA ACTITUD

Estos son variados y pueden aparecer desde el comienzo o en etapas más tardías del divorcio y además no tienen género.

  • Padres cegados por la rabia, porque no toleran la decisión de separarse que ha tomado el cónyuge, aunque las dificultades de la pareja sean manifiestas. 
  • Factores económicos al no aceptación del descenso de la calidad de vida, o el incumplimiento del pago de la pensión de alimentos.
  • Padres celosos y envidiosos porque el cónyuge haya rehecho de nuevo su vida sentimental y la/lo vea feliz y tienen miedo de ser sustituidos como madre/padre.
  • El nacimiento de un nuevo hijo cuando el cónyuge ha formado una nueva familia y teme que los propios resulten desplazados.
  • Exito profesional del excónyuge. 
  • Cuando esta situación la provoca el hombre estamos en presencia de un hombre herido en su machismo, autoritario y violento, que no ha podido retener a la mujer a su lado. 
  • Cuando es la mujer quien provoca la situación suele justificar dicha acción por el alcoholismo, consumo de drogas, malas compañías del padre, exceso de trabajo y delegación de las tareas y cuidados de los niños en terceras personas. Nos encontramos ante mujeres resentidas, deseosas de venganza frente a la traición y desprecio del marido que no duda en sacrificar a sus hijos para dañar al otro. 

QUÉ HACER

  • Mantener siempre el contacto con los hijos/as, por breve o poco frecuente que estos sean.
  • Ante los ataques de los hijos/as, intentar recordar la relación establecida antes de la ruptura y no entrar en réplica.
  • Proponer actividades con las que ambos disfrutaban antes de la ruptura o buscar puntos en común.
  • Cuidar los momentos de encuentros, compartir actividades nuevas, establecer compromisos y revestirse de credibilidad.
  • Intentar conocer los gustos, creencias, sentimientos de sus hijos e interesarse por su vida cotidiana.
  • Tener paciencia y persistir en las acciones de contacto, afrontándolas serenamente. No forzar ninguna situación.
  • Manejar los problemas de adultos entre adultos y no trasladarlos a los hijos.

QUÉ ORIENTACIÓN PROFESIONAL SERÍA ADECUADA

Fundamental realizar un diagnóstico de la situación teniendo en cuenta el contexto donde se desarrollan y a todos los involucrados que influyen directa o indirectamente. 

  • Ante estas situaciones la mediación y la terapia familiar solo es posible si la obstrucción o distanciamiento en la interacción parental es leve.
  • En casos severos aunque no se debe privar al progenitor que obstruye la relación con sus hijos si es necesario un seguimiento intensivo y controlado por profesionales cualificados en mediación,  psicología evolutiva, sistema legal familiar, gestión de conflictos e intervención socioeducativa.
  • Estamos ante una forma sutil de maltrato infantil y como tal se ha de proceder. 

Por MªDolores Manzanera/Trabajadora social

LAS 3 CREENCIAS LIMITANTES DEL DIVORCIO

¿CONOCES LAS 3 CREENCIAS QUE LIMITAN TU DIVORCIO?

Hablando de: creencias y transformación familiar en la ruptura 

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Cada vez que recibo a un cliente, me gusta hacerle la pregunta que marca la ayuda social o psicosocial que puedo ofrecer. No solo me ayuda a saber que necesitan o el tipo de apoyo sino también a divisar sus expectativas y creencias con respecto al significado atribuido al divorcio/matrimonio/crianza de sus hijos para seguir cumpliendo con las funciones principales de su familia desde dos hogares. 

La familia es una realidad esencialmente cultural que incluye a las personas, sus creencias, sus metas, las actividades que realizan y su interacción con otros entornos. En este contexto la importancia de las redes de apoyo tanto informal ( abuelos, hermanos, amigos, compañeros de trabajo) como el apoyo formal (profesionales, instituciones) es primordial ya que permite  a las personas en proceso de ruptura mantener o mejorar sus condiciones materiales y reorganizar su vida  cotidiana reduciendo los niveles de estrés asociados a la ruptura matrimonial ya que constituyen un soporte emocional para mujeres/hombres divorciados o separados.

En un post anterior os hable de los beneficios del apoyo y acompañamiento social profesional. Si lo revisamos apreciaremos el nexo con la mirada que hoy quiero transmitir. 

http://www.contigoeducapadi.com/beneficios-del-apoyo-acompanamiento-social-divorcio/

En dicho post subrayo el despertar de la conciencia para el buen divorcio “Es importante concienciar que el divorcio, la ruptura de pareja, es un proceso, es decir, implica cambios en la persona como hemos mencionado en post anteriores y conlleva tiempo. Existen unas etapas concretas por las que se ha de pasar, “si o si ,aunque no siempre serán en el mismo orden y no tienen porque darse todas”, hasta lograr un estilo de vida renovado y gratificante…” 

Veamos juntos CÓMO puedo ayudarte hoy

Cuando llega la ruptura a una relación el dolor invade nuestra cotidianidad impidiendo el ritmo habitual, las subidas y bajadas se asemejan a una  “montaña rusa” la cual describe muy bien como utilizamos nuestro tiempo.  Un día puedes hacer una gran cantidad de tareas, ser productiva/o, tener buena concentración, disfrutar de tus hijos, ver una oportunidad a tu dolor o enfrentarte con valentía a los cambios y, en cambio, otro día te quedarías en la cama, la vida carece de sentido donde un hastío profundo invade todo tu ser y sin ser consciente las lágrimas comienzan a resbalan por tus mejillas. ¿ te suena de algo?

Amiga/ amigo, tranquilos, no tenéis ningún problema emocional ni psicológico. Es el proceso normal que vivimos las personas cuando salimos de lo conocido hacía un mundo que no conocemos el cual nos produce sensación de vértigo e incertidumbre. 

He comenzado hablando de creencias y expectativas, las cuales pregunto a mis clientes. Si, estas leyendo bien. Esas creencias limitantes son las que van a marcar tu proceso de ruptura y la transformación de tu cambio personal. 

¿Qué son las creencias? son básicamente juicios y evaluaciones sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo que nos rodea. Y las expectativas, ¿qué son? un anhelo o deseo de la persona. 

En la ruptura hay 3 creencias limitantes que impiden muchas veces cerrar un capitulo de nuestra vida para dar paso a lo nuevo. 

Desesperanza: creencia de que el objetivo que anhelamos no es posible, sean cuales sean nuestras capacidades. “cómo voy a seguir adelante sin…” “cómo me voy a organizar la vida” “ mi marido/mujer se ocupaba de..” “ Ahora ya no cuento con la ayuda de mi suegra para compatibilizar mi trabajo y los niños” “ cómo voy a llegar a fin de mes con mi sueldo solo”, etc.

Impotencia:esta creencia se da, aun creyendo que el objetivo existe y es alcanzable, la persona no se siente capaz de lograrlo. “ bueno mi amiga se divorcio y mira que bien está ahora.. claro ella cuenta con el apoyo de sus padres” “ mi marido pronto se recuperará … la carga de los niños la sigo llevando yo.. así cualquiera lo logra” “ cómo voy a salir de esta si … me ha dejado en la ruina”, “ cómo vamos a seguir siendo una familia.. si sólo me habla para ofenderme, atacarme, o decir mentiras” etc. 

Ausencia de méritos: esta creencia está presente cuando, aunque la persona crea que el objetivo deseado es alcanzable y que dispone de la capacidad para lograrlo, renuncia a él por que cree que no merece conseguir aquello que tanto desea una vida nueva y felizel sentimiento será de que “ soy poca/o mujer/hombre para él/ella, normal que se haya fijado en otra/o” “no merezco ser feliz no he sabido mantener mi relación” “ merezco todo lo que me venga, perdí los nervios en tantas ocasiones, normal que me odie. ¿ quién me va a querer como soy” . En definitiva, la persona siente que merece el dolor  y el sufrimiento que experimenta. 

Estas creencias amigos operan a veces como “virus mentales” interfiriendo con nuestro esfuerzo para superar la ruptura. ¿a quién afecta? a todos por igual, tanto si dejas la relación como si tu pareja te abandona. 

Cuando hablamos de ruptura siempre hablamos de CAMBIO.Transformar las CREENCIAS limitantes y las expectativas que impiden la transformación familiar es fundamentalMuchas creencias limitadoras surgen como consecuencia de preguntas sin responder sobre el “cómo”. Y en eso los terapeutas familiares de CONTIGO familias libres te acompañamos y te enseñamos el “ CÓMO”. 

Trazamos tu camino para que puedas hacerlo sola/o acompañando tus primeros pasos.

Partiremos de  A  y llegaras a B a través de nuestro método de trabajo.

Por  MªDolores Manzanera/Trabajadora Social familiar    

                                    

LA RECONCILIACIÓN

MEDIACIÓN Y RECONCILIACIÓN ¿ES POSIBLE?

Hablando de: lineas tenues en mediación

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Hace un tiempo hablaba de mediación y terapia http://www.contigoeducapadi.com/mediacion-terapia-divorcio/. En aquel momento marcaba unas diferencias claras y planteaba una compatibilidad entre ambas, que en algunos casos, consideraba hasta necesaria. Pero ¿qué pasa con la reconciliación?. Hemos venido a mediación, y “nos ha ido tan bien que vamos a volver juntos”. Nada más escuchar esta frase los mediadores deben plantearse, como una de sus tareas, la identificación con las partes del recurso que realmente buscan y del que realmente necesitan. Clarificar este punto, en este momento, puede ser fundamental para el éxito o fracaso de la mediación.

Encontrarnos ante una metodología que facilita la comunicación entre las partes junto con el desconocimiento real existente sobre qué es mediación, lleva en múltiples ocasiones a elegir ésta cuando en realidad se quiere acudir a terapia de pareja o a orientación familiar.

Es muy común que quien acude a mediación sólo nos diga que viene a “resolver sus problemas”, clarificar esta expresión tan frecuente en las primeras sesiones de mediación debe ser, para el mediador, un objetivo prioritario. También es muy común acudir a mediación solicitando “ayuda para resolver los conflictos”, volvemos a lo ya expuesto, tenemos que clarificar que es “ayuda”. Si “resolver sus problemas” como petición abstracta era suficiente para alertar al mediador, la petición de “ayuda”, le obliga a plantear preguntas del estilo ¿qué os trae a mediación? o ¿qué esperáis obtener de este proceso?, preguntas que no sólo clarifican si estamos en el recurso correcto, sino que denotan el interés del mediador por ofrecer un servicio de calidad y ajustado a la necesidad de esa familia. Además, con esta actuación inicial, comenzamos a generar empatía y confianza tan necesarias en mediación.

Cabe ahora preguntarnos ¿qué es y en qué consiste cada una de ellas? Una definición, aunque sea breve, puede ayudarnos a delimitar la frontera entre terapia de pareja, orientación familiar y mediación.

Podemos decir que, la “terapia de pareja”, es una especialidad de las ciencias de la familia que interviene a nivel preventivo, evaluativo y de orientación o asesoramiento. Encontramos en la terapia de pareja un objetivo común, la mejora de la comunicación en la relación, pero dicho objetivo no caracteriza a la terapia ni la diferencia de otras intervenciones familiares. El objetivo de la terapia de pareja es que la pareja continúe unida, a diferencia de lo que ocurre en mediación que es la gestión de la ruptura. Es cierto que tanto en mediación como en terapia las partes aprenderán a controlar sus emociones para afrontar la resolución de los conflictos que se les platean, intentando que se vean los problemas desde otra perspectiva.

Cuando hablamos de “orientación familiar” nos referimos a un apoyo, o “ayuda”, orientada a potenciar los recursos de las familias, así como sus habilidades, para, entre otras cosas, prevenir posibles dificultades familiares. La orientación, al igual que la terapia y la mediación, también utiliza un conjunto de técnicas, pero siempre con el objetivo de fortalecer las capacidades.

Como venimos diciendo, el tema mediación y reconciliación nos pone en contacto directo con cual es el objetivo de la mediación familiar y con su definición misma. Así, se define la mediación familiar, como:

  • método de resolución de conflictos.
  • al que se acude en los procesos de ruptura de pareja.
  • con el objeto de encontrar acuerdos que les permitan reorganizar su relación como padres.
  • identificando y clarificando los intereses en común.
  • con la ayuda de un tercero imparcial y neutral, el mediador, que actúa de facilitador.
  • tomando ellos sus propias decisiones.

Ante lo expuesto, entiendo partiendo de un criterio técnico, que el objetivo de la mediación en ningún caso debe ser evitar la ruptura o reconciliación de la pareja. Y esta reflexión, aparentemente tan categórica, la hago así porque entiendo que es el mediador, y no las partes, el que tener muy claros los objetivos del proceso que está poniendo en marcha.

Comoquiera que estamos en la realidad familiar, tampoco sería real obviar que en un proceso de mediación y como consecuencia del restablecimiento de una comunicación sana, se produzca la reconciliación de las partes. Entiendo que ante esta nueva situación procedería derivar a las partes, tras la clarificación de conceptos oportuna, al recurso correspondiente. Ese proceso de reconciliación iniciado necesitará limpiar el pasado, sino es así, será una proyección ilusoria que tendrá un final no muy lejano, con más consecuencias para la familia que la ruptura inicial.

Un apunte final para cerrar la actuación del mediador. En mediación familiar no va a ser extraño encontramos en algún momento con lo que podríamos denominar “deseos idílicos” de la relación de paraje que siempre se imaginó. Ponerlos sobre la mesa para ver si es o no una realidad es parte de la mediación misma. Estos “deseos” van a tener un alto componente emocional cuando venga provocados por los deseos de los hijos a los cuales “ninguno quiere volver a fallar”.

Y como conclusiones:

  • Aunque nos encontremos con un trabajo común en los tres profesionales “apoyo o ayuda en la comunicación”, el objetivo de cada uno de ellos es diferente.
  • A veces acudimos a mediación porque nos parece más atractiva. Y porque no, también porque terapia y mediación nos rechina la mente:

A mí no me pasa nada, no necesito ningún tratamiento, pero eso de hablar para ponernos de acuerdo no me desagrada.

  • Desde un punto de vista técnico, no podemos olvidar que hay autores que hablan de la denominada “mediación terapéutica”, haciendo más tenue la línea entre mediación y terapia.
  • Encontrarnos con “deseos idílicos” no debe ser un problema para el mediador, sino una tarea más del proceso a gestionar con las herramientas y técnicas que utiliza habitualmente en su proceso.

Cada vez son más necesarios los  proyectos como “CONTIGO familia libres” donde se ofrece un trabajo multidisciplinar y donde tienen cabida los recursos que van a permitir a la familia elegir el recurso que quiere o necesita en ese momento. Tener la facilidad desde el principio de que, una vez contada la “historia”, un equipo va a comenzar a trabajar en tu caso, da a la familia una tranquilidad que les permite afrontar el proceso que están viviendo.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Avilés/mediador

EMOCIONES EN EL PROCESO DE MEDIACIÓN

MEDIACIÓN ANTE SITUACIONES DE DESCONTROL EMOCIONAL

Hablando de: posibilidad de trabajar en positivo con las denominadas “emociones negativas”

  ¿ES POSIBLE TRABAJAR EN MEDIACIÓN CON EMOCIONES NEGATIVAS?

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En cualquier planteamiento de trabajo de mediación con “emociones negativas”, la primera tarea es preguntarnos si creemos que existe alguna posibilidad de mirar más allá de la emoción que tenemos delante o de la situación que se está generando como consecuencia de ese sentimiento. También debemos preguntarnos por qué nos sentimos así, y qué es lo que nos lleva a veces a perder el control de las situaciones. Así, para la gestión de los conflictos con alto contenido emocional negativo, es conveniente identificar que provoca esa tensión, esa ira o esa rabia, porque es, sin duda este conocimiento lo que nos va a llevar poder controlar estas situaciones.

Unida a la expresión de estas emociones está la capacidad de gestión del conflicto. Muchas veces el intento de imposición de la voluntad es sólo una manera inadecuada de la gestión del conflicto o de la canalización de la ira. La imposición de la voluntad se nos muestra frecuentemente como una manifestación del poder, buscando la solución del conflicto; por ello el primer objetivo de la gestión positiva consiste en que las partes en conflicto sean capaces de ver que el poder no está en imponer la voluntad.

Lo cierto es que en los conflictos encontramos una alta carga emocional que nos lleva a relacionarnos con agresividad, que en la mayoría de situaciones es cruzada en la pareja. En mediación, entendida como método pacífico de resolución de conflictos, se busca la obtención de soluciones a través de la gestión emocional, ya que en muchos casos es esta carga emocional la que impide el acuerdo. Es interesante, al hilo de esta última reflexión, citar un instrumento de carácter internacional como es la Declaración y el Programa de Acción sobre una Cultura de Paz aprobado, el 6 de octubre de 1999, por la Asamblea General de Naciones Unidashttp://www.un.org/es/ga/62/plenary/peaceculture/bkg.shtml la cual señala que para alcanzar esos valores, actitudes y comportamientos que rechacen la violencia, es necesario un sistema de resolución de conflictos que, además de resolver, solucione el problema, de ahí que la mediación, entendida como método de resolución de conflictos basado en el ganar-ganar, forme parte de la denominada “Cultura de la Paz”.

Otra idea importante a la hora de la gestión de estas situaciones es intentar focalizar la atención en el hecho para conseguir que la emoción desaparezca, en definitiva vamos a tratar de “limpiar el hecho” y de entender la situación. Ello debe llevar a las partes a concluir que su reacción ante el mismo ha sido desproporcionada y que lo deseable sería modificarla en la medida de lo posible, y sobre todo en el futuro. Como decía el escritor chino Yutang Lin,los conflictos existen siempre, no trates de evitarlos sino de entenderlos. En Mediación, partimos de la comprensión del conflicto, al cual tratamos de objetivizar desprendiéndolo de que aquellos factores emocionales determinantes que aumenta la tensión, pudiendo llegar a generar una situación de comunicación agresiva.

Otro de los objetivos comunes al proceso de mediación que resulta bastante eficaz, es que las partes se responsabilicen de sus actos, puedan escuchar cómo se ha sentido el otro, y finalmente, sean capaces de ponerse en su lugar experimentando el sentimiento vivido como consecuencia de las situaciones conflictivas vividas. De esta manera entramos en lo que podríamos denominar un “estado restaurativo” donde se genera un espacio de exposición de las necesidades y de reparación emocional. No podemos olvidar que, nos encontramos con casos, en los que las partes tienen que relacionarse una vez finalizada su relación si han tenido hijos durante la relación; por ello el final de la relación no siempre va a suponer el final del conflicto, y es aquí donde la mediación puede actuar evitándose que se vuelvan a dar situaciones de tensión.

Como conclusiones podemos establecer:

  • que cuando surge un conflicto nos podemos encontrar con situaciones de alto contenido emocional en las que las partes van a expresar sus sentimientos de ira y rabia. 
  • que la expresión de esas emociones puede llevar a las partes a perder el control sobre las situaciones.
  • que a través de la mediación, como sistema pacífico de la resolución de conflictos, las partes van a poder gestionar estas situaciones.
  • que la exposición de las necesidades y de cómo se han sentido va a conllevar una reparación emocional, por lo que saldrán fortalecidos de este proceso.
  • que este proceso les permitirá entrar en una convivencia pacífica.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Áviles/mediador

SEPARARSE O NO ANTE LA VIOLENCIA

EPISODIOS DE MALTRATO: SEPARACIÓN O DIVORCIO

Hablando de: familia en crisis  

¿SEPARARSE O NO ANTE LA VIOLENCIA?

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Caso 1. Jaime es el marido de Sonia. Llevan 11 años casados y debido a que él perdió su trabajo por un reajuste en su empresa. Ambos decidieron que podía desarrollar un buen papel a nivel doméstico atendido el hogar y apoyando la crianza de los hijos. Esto le permitió a Sonia seguir con su carrera profesional e implicarse plenamente en su trabajo. Los 3 últimos años, ella ha asumido un rol de mujer empresaria de éxito, exigente con ella y su entorno y ha desvalorizado a Jaime. Le transmite mensajes como “no vales para nada, no sabes salir adelante, eres poco para mí, me avergüenza llevarte a una cena, eres una nenaza doméstica….” estos y otros insultos fueron mermando en las capacidades y autoestima de Jaime y cuando se enfrentaban se producían peleas con alta agresividad verbal. Sonia estaba tan empoderada que incluso llegó a empujarle y golpearle en señal de desprecio.

Caso 2. Aurelia y Paco son un matrimonio normal, ambos trabajan y tienen una vida relajada. Cuando Aurelia se queda embarazada de mellizos, deciden que va a solicitar una excedencia de larga duración para atender a los hijos durante los primeros años de vida. El cambio de estilo de vida empezó a hacer mella cuando los hijos cumplen dos años y Paco está dedicado a su trabajo y eventos sociolaborales casi todo el día y Aurelia le reprocha su distanciamiento. Paco quiere a sus hijos pero se ha distanciado de su mujer y los reproches terminan fomentando peleas verbales. Cuando él tiene cenas con amigos o de empresa suele llegar en estado de embriaguez, hecho que provoca que incluso haya llegado a agredirla físicamente para que no le increpe.

Jaime, protagonista de nuestro primer caso y Aurelia, protagonista de nuestro segundo caso están viviendo una vida que no eligieron, mantienen una situación muy distinta a la que planearon cuando decidieron unir sus vidas al proyecto de familia con el que un día soñaron. Ambos se encuentran en situaciones de desventaja económica, social y material respecto a sus parejas ya que son el “elemento pasivo” de la relación. Ellos producen en bienes intangibles puesto que están dedicados al cuidado del hogar, tareas domésticas, crianza y educación de los hijos etc… y la otra parte de la pareja en vez de aprobar y valorar este rol que asumieron en pro de la familia mantiene una actitud proactiva hacia el rechazo y la violencia.

Hoy día no es extraño encontrar numerosos casos en los que no ya la mujer sino también el hombre son objeto de estas conductas, de violencia. El separarse o divorciarse, que suena como una solución fácil y coherente muchas veces no es la solución puesto que en muchos casos se encuentran en grave desventaja material y personal para seguir adelante.

No obstante, hay factores como el miedo, la inquietud, la preocupación por el futuro, los sentimientos, las pérdidas que se presentan…factores como el aislamiento socio-familiar y de los amigos, la necesidad de equilibrio y cordura y muchos otros factores que hacen que las personas decidan alargar esta vivencia. Todo conlleva un bloqueo emocional que unido a la desinformación hacen que la persona asuma una larga época de crisis personal.

¿separarse o no ante la violencia? Esta es una cuestión peliaguda. Si se analiza desde el exterior es bastante evidente que la violencia es un acto vil que nadie debe aceptar ni soportar. Por lo tanto lo más sensato suele ser que se “aconseje” alejarse cuanto antes del acosador/a. Cuando el análisis se realiza desde dentro, es decir lo realizan los propios implicados – víctima y acosador/a- cambian multitud de parámetros.

Algunos de ellos son:

– No deseo aguantar esta situación, pero si me separo me quedo sin nada.
– El poder económico/material reside en mi acosador/a y sin ellos yo no soy nada.
– No soporto sus actos pero en el fondo no puedo vivir sin él/ella.
– Prefiero callar esta situación antes de que sepan los amigos y familiares lo que están pasando.
– Si me separo, que voy a hacer?

Realmente muchas de estas últimas sensaciones se resuelven cuando se tiene la oportunidad de realizar un trabajo de desarrollo personal estando acompañado por un equipo profesional que asesore en materia legal, que informe sobre los derechos y deberes, que ayude a manejar las emociones y necesidades personales, que trabaje la autoestima, que oriente sociolaboralmente y que apoye en un proceso de nuevo renacimiento.

Somos conscientes de que por sí solos tenemos muchos elementos adversos que unidos a la dificultad de la separación suponen un handicap, pero por encima de todo, queridos lectores, os animo a no mantener vuestro estatus si estáis siendo objeto de violencia, sea cual sea esta y en la forma que se manifieste. Cada persona tiene la oportunidad de ser libre y feliz y la violencia ejercida por otros solo merma a la persona y a sus posibilidades. Os animo a buscar apoyo en profesionales que puedan apoyar vuestra salida del círculo que genera la violencia.

Por Eugenia Varea/trabajadora social