PENSAMIENTOS NEGATIVOS EN LA RUPTURA DE PAREJA

QUITANDO BARRERAS EN LA RUPTURA

Hablando de: como influye el pensamiento en un proceso de crisis 

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Hoy participa en nuestro blog la psicóloga murciana María Guerrero con su artículo PENSAMIENTOS NEGATIVOS QUE HACEN DAÑO 

Comenzamos con una poesía de su libro “El canto de una sirena

“Le fallaban las fuerzas, se fue dejando arrastar cuando ya no podía más, Cansada de tanta lucha por mantener su mentira, Sin más ganas de luchar.

Abrazó solo el momento que la vida le brindaba, Se le presento delante, un instante luminoso, que le enseñó la visión, de su realidad sin trababas.”

Como bien refiere ella” la mente es una barrera que nos aleja de quienes somos al tiempo que nos atrapa y pone serias dificultades para vivir el presente..”

Cómo hemos escrito en post anteriores la ruptura de pareja es uno de los momentos más dificiles al que se enfrenta el ser humano, no solo por el dolor, la decepción, tristeza, desazón, incertidumbre que nos causa sino también por las personas afectadas y porque impade todos los ámbitos de nuestra vida.

¿Cómo nos afectan los pensamientos negativos en la ruptura?, ¿De dónde parten? ¿Qué podemos hacer para  impedir que invadan nuestro presente?

María nos va ayudar a dar respuesta a todas estas preguntas.

A menudo, nos preocupamos inútilmente por determinadas ideas que llegan a nuestra cabeza y no nos permiten ver con claridad la realidad que nos rodea.

Tenemos pensamientos negativos sobre como son las cosas que suceden en nuestro entorno, por lo que pensamos que sucederá y que anticipamos catastrófico. Esta forma de pensar influye en nuestro estado de ánimo, envolviéndonos en un círculo vicioso de negatividad y sufrimiento innecesario y gratuito… https://mariaguerrero.es/2018/04/los-pensamientos-que-hacen-dano/

Por María Guerrero/psicóloga

PENSIÓN DE ALIMENTOS EN EL DIVORCIO.

EL DINERO DE LA PENSIÓN PARA CAPRICHOS DE MI EX

Hablando de: divorcio y pensión de alimentos 

“Mi expareja no se gasta el dinero de la pensión en mis hijos, los lleva hechos un asco y hasta me han llamado la atención en el colegio”

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En otras ocasiones hemos comentado que algunos procesos de familia pueden hacerse interminables. En efecto, aun cuando haya existido acuerdo para determinar las medidas que han de regir en la nueva situación, es a partir de que éstas empiezan a aplicarse cuando surgen las desavenencias.

Entre dichas medidas está la fijación de una pensión de alimentos para contribuir al sustento de los hijos del matrimonio. Son innumerables las resoluciones judiciales que se dictan con ocasión del incumplimiento de la obligación del pago de la misma, pero en los repertorios de jurisprudencia no encontramos apenas ninguna que resuelva qué sucede cuando la persona que cobra y administra dicha renta no la destina a la finalidad prevista, sino que la distrae para otras atenciones.

Y es que el progenitor que cumple puntualmente con el pago se encuentra con que no existe un procedimiento específico para exigirle al otro una especie de “rendición de cuentas”.

No obstante, si sospechamos que los niños no están bien atendidos (van sucios o malnutridos), que acuden al colegio sin libros escolares o mal vestidos, por ejemplo, ello podría servir de base para plantearse un cambio de custodia aunque, como vamos a ver, no sería necesariamente esa la solución para todos los casos.

En la Ley de la Jurisdicción Voluntaria LEY 15/2015, DE 2 DE JULIO), concretamente en su CAPÍTULO II, SECCIÓN 3ª, se regula un proceso, relativamente sencillo y barato, que sirve para adoptar judicialmente medidas en relación a lo que el legislador define como un “ejercicio inadecuado de la potestad de guarda de menores o a la administración de sus bienes” en los casos a que se refiere, entre otros que cita dicha Ley, el artículo 158 del Código Civil. 

Dicho precepto, a su vez, dice que un Juez, de oficio o a instancia del propio hijo, de cualquier pariente o del Ministerio Fiscal, dictará las medidas convenientes para asegurar la prestación de alimentos y proveer a las futuras necesidades del hijo, en caso de incumplimiento de este deber, por sus padres.

Aunque la pensión la cobre y administre la madre, por poner un ejemplo, si los fondos se distraen por el camino y no llegan a los niños, beneficiarios últimos de dicha prestación de alimentos, estaríamos ante ese supuesto, un incumplimiento de su deber como progenitora que encajaría en el caso que estamos analizando y justificaría la adopción de medidas de “aseguramiento”.

Sería competente para conocer de este proceso el juez que dictó la resolución donde se adoptó esa medida. La ley deja un amplio margen de decisión al juez, puesto que dice que “si estimare procedente la adopción de medidas, resolverá lo que corresponda”: puede designar a una persona o institución que, en su caso, haya de encargarse de la custodia del menor (por ejemplo, el padre); nombrar, si procediere, un defensor judicial o un administrador; o, incluso, exigir fianza.

Como siempre, sería una cuestión de prueba, puesto que no vale la mera alegación de estos hechos. Dicho de otra forma, el juzgado no va a iniciar una actuación indagatoria, sino que deberá presentarse, al menos, prueba plena del incumplimiento de ese deber y, si ello no fuera posible, de indicios, signos externos y demás circunstancias que, por lógica, lleven a concluir que es cierto lo que se denuncia por parte del progenitor que paga la pensión y que está justificada la adopción de dichas medidas.

Por José Ramón Sáez/abogado

DIVORCIO O SEPARACIÓN

POR TODO LO QUE NOS QUISIMOS,DIVORCIÉMONOS BIEN

Hablando de: divorcio social, emocional y legal

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Albert Einstein:“Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad.El mundo solo tendrá una generación de idiotas”                     

Pues no sé si ya hemos llegado al nivel de idiotas como decía Einstein, pero lo que es cierto es aunque somos la generación más formada, capaz de manejar mil y una aplicación diaria, de descubrir nuevos planetas o soluciones a enfermedades hasta ahora mortales. A pesar de ser la generación que más test online hace para averiguar cosas tan “apasionantes” como saber quién es “tu alma gemela”, “qué refrán define tu vida” o “qué personaje fuiste en tu vida pasada” somos, sin embargo, una generación analfabeta emocionalmente. No estamos preparados para muchas de las cosas más importantes de nuestras vidas.

De entre toda la formación que existe a nuestro alcance no hay ninguna que nos prepare para ser padres a pesar de la responsabilidad que supone formar como persona a otro ser humano, o para vivir en pareja siendo como es, una de las experiencias que más marcará nuestra existencia.

Tampoco nos preparan para la ruptura…

Y no será por falta de literatura: existen decálogos para “un buen divorcio” (como si existiera la esperanza de que alguno fuera bueno) los he visto en internet y hasta colgados en las paredes del juzgado o del pediatra, existen pautas al alcance de cualquiera y a pesar de comprobar que están escritos muy bien, en un lenguaje claro y en un castellano perfectamente “entendible” digo yo que para estos temas debemos ser analfabetos. ANALFABETOS EMOCIONALES.

He visto en primera persona cómo una ruptura de pareja sí conlleva una ruptura de la familia a pesar de que mi mantra sea una frase de Folberg: “el divorcio no pone fin a la familia, lo que hace es reorganizarla”.

Me pregunto cómo es posible ser tan listos para manejarnos con maquinitas y tan inútiles para tratarnos como personas.

Además, no me gusta la expresión “buen divorcio”. Que les pregunten a todos esos hijos que se encuentran en el centro de una ruptura y que “son lo primero” para sus padres. Mentira. No se puede entender que sean lo primero cuando no se duda en utilizarlos en contra del otro progenitor como arma de destrucción masiva, moneda de cambio, chantaje o medio para presionar al otro. Pero ¿alguien se ha parado a pensar cómo se siente un niño acostumbrado a vivir con su padre y su madre y al que de repente se le impone una situación que no ha decidido y que además le afecta di-rec-ta-men-te? Yo digo que los niños son “terroristas emocionales” porque se acostumbran a todo, son capaces de adaptarse a una nueva forma de vida mucho antes que esos mayores que paradójicamente provocaron la situación y que a pesar de tener sus años, se permiten el “lujo” de tener pataletas, rabietas y salidas de tono que no se les permitiría a ellos.

Me importan los niños porque lo he vivido en primera persona y lo he hecho vivir en primera persona a mis hijos. Porque son la parte más débil y a la que menos se protege, porque ver cómo se les trata en un proceso de divorcio teniendo hijos me sigue resultando duro: peor que ganado o mercancía a granel. Con ellos se hacen verdaderas barbaridades y ellos, bueno pues ellos aprenden a sobrevivir, no les queda otra, dependen de los “adultos” que son capaces de perder el tiempo y toda su energía en ver “cómo-le-jodo-la-vida-al-otro” y no en ocuparse de su bienestar, como si no tuvieran derecho a sufrir ni a padecer.

Y sí, hasta para romper hay que hacerlo bien o por lo menos hay que tomar conciencia de lo que se está haciendo. Lo siento, pero las rupturas producen efectos colaterales y hay que tener un poco de sentido común para preverlos.

Después de ver tantas rupturas y de tantos “colores”, dar consejos me parece realmente arriesgado porque si existe un sentimiento menos empático es el de una separación o un divorcio. Es muy difícil que alguien se ponga en tu lugar porque no se enamoró perdidamente de él o de ella, porque nunca llegará a saber lo que significasteis el uno para el otro o lo que realmente pasaba cuando se cerraba la puerta de casa. No se puede comparar ningún entramado sentimental con otro, las circunstancias de cada familia con otra, porque cada pareja es un mundo y es eso lo que se rompe, EL MUNDO DE CADA UNO.  La vida que hasta ese momento conocía y en la que uno se manejaba, aunque no le gustara, deja de existir. Crear una nueva vida es duro y ahí no hay empatía posible porque cada uno reacciona de manera única, siente de manera propia incluso odia por razones diferentes.

Cuando un cliente acude a nuestro despacho no solamente busca asesoramiento jurídico, como abogados tenemos que saber leer entre líneas, hacer encaje de bolillos para buscar la mejor estrategia para su caso, o hacerles conscientes de su nueva realidad. Es increíble la cantidad de asuntos no jurídicos que se vomitan en una primera cita. No hay artículos en el Código Civil o el Penal que remedien el mal de amores.

Así que, no se trata de dar consejos, más bien de hacer reflexionar sobre algunos aspectos que, aunque parezcan básicos, no son tenidos en cuenta la mayoría de las veces y que no por no estar regulados en las leyes dejan de ser importantes.

Sin ánimo de ser exhaustiva ni crear “dogmas de fe” considero que son aspectos a tener en cuenta en una ruptura. Y si sirven de algo, enhorabuena, si no, contribuyo a toda esa “literatura fácil” que se sumará a las que ya existen.

1.- FUERA PRISAS. A no ser que la vida de alguien corra peligro, calma. Primero hay que asesorarse bien. Buscar un buen abogado especialista que resuelva todas las dudas es fundamental. Antes de empezar a hablar del régimen de visitas veamos cómo se pagan las facturas de casa, colegios, libros…cómo se van a repartir los bienes y ¡hasta la hipoteca! Saber lo que se va a pagar y lo que se va a recibir es importante. Y si, muchas veces se vive en la misma casa hasta que se hace efectivo el divorcio. Ante eso pregúntate ¿cuánto tiempo llevabas “durmiendo con el enemigo” y no pasaba nada?, insisto, siempre que no haya peligro de muerte…respiremos hondo, habrá que hacerlo a menudo.

2.- SE DIVORCIAN DOS. Y aquí eso de “tres son multitud” también vale. Si dos personas eligieron vivir juntas son ellas las que tienen que ser capaces de gestionar su ruptura. Y si lo que nos va son los “tríos” que por lo menos el tercero sea un abogado, o dos, pero asegúrate que sepa de lo que habla, está en juego la forma de relacionarse una familia y de ella no te vas a deshacer nunca. Una vez estén las cosas lo más perfiladas posible, entonces da la noticia. La familia cercana nos quiere mucho, sí, pero no olvides que ellos no vivían en tu casa y que sus soluciones no tienen por qué ser las que tu vida necesita. Es difícil que sean imparciales. Estamos cansados de ver en el despacho cómo los que se divorcian son los abuelos, tíos o hermanos de la pareja…

3.- PACTAR CON FLEXIBILIDAD. No pasa nada por hacer cambios en los pactos. A ver, no se trata de armar empanadas mentales, pero ante todo la sensatez. Si hay un régimen de visitas pactado hay que cumplirlo.  No se asalta la casa que fue común sin avisar, ¿qué tal llamar al timbre antes de subir o hacer una llamada? Si no se puede recoger a un hijo por una reunión de trabajo, avisar con tiempo, y eso significa hacerlo lo antes posible, no cuando el niño lleve una hora esperando en el colegio y estén llamando al 112. 

4.- ABUELOS, PARIENTES Y ALLEGADOS. Que la pareja se rompa no significa que los abuelos-tíos-primos de la parte “contraria” se los haya tragado un agujero negro. No quiero decir que haya que ir a visitarlos si antes no se hacía, pero sí permitir que tengan una relación lo más parecida a la que tenían. Y no nos volvamos locos, si durante el matrimonio o la vida en común no se soportaba a los suegros y cuñados y ahora no llaman…lógico. Si nuestra madre o padre no pueden hablar con sus nietos cuando están con él o ella… ya les verán cuando estén en tu compañía, seguro que tras la ruptura pasan más tiempo con ellos y los afectos no se pierden por una llamada o dos de menos. Sepamos seleccionar las batallas, hay muchas, créeme.

5.- A TUS HIJOS NO LES IMPORTA TUS CONQUISTAS. De verdad, para ellos somos seres asexuados que no necesitamos relacionarnos con nadie más. No conviertas tu casa en un desfile. No es necesario. Como antes, calma. “No hay que” conocer al nuevo (o no tan nuevo a veces) novio de mamá o novia de papá. Ya tienen bastante con asimilar la nueva situación, déjales adaptarse y disfruta de tus aventuras cuando no estés con ellos, los encuentros así también tienen “su punto”.

6.- PAGAR A TIEMPO. No hay excusas, se paga cuando se pacta, se puede hacer por internet desde el móvil en cualquier momento, ¡incluso en el baño por las mañanas! Y si DE VERDAD NO SE PUEDE, se dice, se explica, se solicita modificación de medidas, pero con las cosas del comer no se juega, saldrá más caro.

7.- EL TÍTULO DE PADRE O MADRE ES VITALICIO. Somos padres para toda nuestra vida y el bienestar emocional de nuestros hijos es nuestra RESPONSABILIDAD, pongamos este razonamiento por encima de los calentones que el otro pueda provocarnos. Difícil facilitar una llamada cuando aún no ha pagado, o no ha querido cambiar un día…lo sé, pero nuestros hijos ya tendrán sus parejas en un futuro para tener ese tipo de preocupaciones, ahora les toca vivir como niños no como adultos. Además, absorben todo, absolutamente todo así que por su bien trágate los comentarios negativos hacia su padre o madre, para ellos son “lo más” y además no lo van a entender. 

8.- LAS COSAS CAMBIAN. Y el primero que debería asimilarlo eres tú. Así que ni trates de “sorprender” a tu ex que ha decidido poner punto final a vuestra historia apareciendo por sorpresa o enviándole un ramo de flores, ni trates actuar “como si no pasara nada” y empieces a salir a cenar o a comer todos en familia, eso confunde a tu ex y a tus hijos. Para ser un buen ex primero hay que ROMPER Y DEJAR PASAR TIEMPO. No somos tan “hippies” como pensamos y esas actitudes pasan factura. Y si no sabes cómo hacerlo busca ayuda. Dormirás mejor.

9.- PASA PÁGINA. Divorcio nuevo, vida nueva. Para la salud y para la enfermedad vas a tener ex, así que aprende a manejarlo. Conquista tu nueva vida sin volverte loco, si hay que llorar se llora, si estás enfadado saca la rabia y cuanto antes, mejor.

10.- QUE POR LO PEOR QUE TENGAS QUE PASAR EN ESTA VIDA SEA POR UN DIVORCIO. De verdad. Es cierto que tras una ruptura la vida no es igual, que a veces resulta muy duro pero “todo pasa”. Eso sí, asegúrate de estar bien asesorado, hay toda una fauna de abogados y no todos entienden el DERECHO DE FAMILIA, de la misma manera.

Permítete disfrutar de otras actividades, saborea la soledad, haz cosas que antes no podías, descubre otras facetas tuyas y sobre todo, ten paciencia consigo mismo, se flexible, hay divorcios que abren la puerta a vidas mejores, solo hay que arriesgarse a conocerlas.

 

Por MªLuz Villarroya/abogada

EL VERANO ¿TIEMPO DE ILUSIÓN O DE TENSIÓN?

Hablando de: Conflictos familiares en verano y mediación 

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¡Estamos de vacaciones!, por fin estamos viviendo esas ansiadas vacaciones, las de verano. Las que parecía que nunca iban a llegar.

Cierto, estamos en el período vacacional de verano, con sus playas y sus chiringuitos, sus viajes, fiestas, reuniones y reencuentros familiares, y como no, comidas y cenas. También con la expectativa de hacer aquello que llevamos esperando todo el año y, sobre todo, con la convivencia diaria. Pero, la otra convivencia diaria, a la que no estamos acostumbrados. Se trata de una convivencia libre de horarios, por lo menos aparentemente, en la que se flexibilizan todas las obligaciones, por lo menos aparentemente, y que carece de orden lógico, por lo menos aparentemente. El verano se nos presenta como si de una etapa idílica de nuestra vida se tratara, quizá con un exceso de expectativas que están destinadas a no cumplirse.

Y toda esta situación desencadena un “cocktailde emociones, que nos lleva a un aumento de lo que llamamos “conflictos”. De repente nos encontramos con situaciones habituales de nuestra vida diaria, en las que todo marcha de una manera que podríamos definir como armónica; y sin embargo en verano son objeto de conflicto, precisamente en verano que se previa que todo iba a ser estupendo.

Cuando se leen definiciones de conflicto, lo primero que encontramos generalmente es que éste se da ante situaciones excluyentes. Pero, si seguimos ahondando en otras definiciones, nos encontramos con la palabra intereses; si bien es cierto que se suele hablar de intereses contrapuestos. En este punto lanzo una pregunta decisiva en lo que a la definición de conflicto se refiere ¿intereses contrapuestos es lo mismo que intereses incompatibles?, dicho de otra manera ¿podrían ser compatibles los intereses contrapuestos?, la respuesta a estas preguntas nos abre la puerta a encontrar soluciones que compatibilicen intereses contrapuestos; en definitiva nos abre la puerta a la mediación.

El conflicto surge de la interrelación con otras personas, eso es una realidad, por ello a mayor interrelación entre las personas mayor posibilidad de que surjan conflictos. A donde quiero llegar, no somos más conflictivos en verano, nos interrelacionamos más en verano, realizamos más actividades interpersonales, y consecuencia de ello se generan más situaciones y con más personas, y consecuencia de todo ello nos encontramos con aumento de los conflictos o situaciones de tensión. Considero que es conveniente minorar la idea de que conflicto siempre implica agresividad y violencia. También puede implicar sólo tensión, malestar o nerviosismo.

Los conflictos veraniegos serían conflictos personales o socioemocionales. Realmente hablamos de alteraciones en la relación personal o de comportamientos inesperados, porque como decíamos se generan situaciones aparentemente iguales pero distintas en la realidad, ya que nos encontramos en un entorno distinto y nuestros parámetros de actuación también son totalmente distintos.

Ampliar la idea de conflicto puede ser muy positivo, por ejemplo, ver como se representa la palabra crisis en la cultura oriental nos da una idea de esa ampliación de concepto. En la cultura oriental la palabra crisis se compone de dos caracteres, por un lado peligro y por otro cambio, también denominado oportunidad. La realidad es que ellos ven en la crisis un lado positivo, ya que sería ese momento, que podríamos denominar crucial, para cambiar o iniciar un cambio. También en nuestra cultura hay definiciones con connotaciones positivas; así si buscamos definiciones de conflicto desde una perspectiva sociológica, podemos encontrar entre otras la de Dahrendorf, que define el conflicto como “motor principal del cambio social”. 

Esta época del año se presenta como una oportunidad idónea para ejercitar la “mediación”, o si no la mediación propiamente dicha sus técnicas más naturales. Pensemos:

  • Como llevar a cabo una buena gestión emocional, aprovechando para conocernos y poder gestionar nuestro estados de ánimo.
  • Como generar empatía, ponernos en el lugar del otro desarrollando nuestra capacidad de compresión de las situaciones, que en nada tiene que ver con “dar la razón”.
  • Como practicar modales exquisitos aprovechemos para recuperar el “gracias” y el “por favor”, que tanto hincapié nos hicieron en las clases de infantil.
  • Como generar soluciones desde la base de la creatividad, lanzando ideas y propuestas que en ocasiones vayan más allá de las que consideramos como establecidas.
  • Como practicar la tolerancia, tan necesaria en los procesos de mediación, y cuando hablamos de tolerancia no me refiero a renuncia, sino a admitir la diversidad y el pluralismo, entendidos como respeto.

En definitiva como llevar a cabo una mejora en la comunicación que nos lleve al entendimiento mutuo.

Aceptar el hecho de que los conflictos pueden aumentar en verano y formular unas expectativas realistas puede ser un principio. Llevar a cabo un acercamiento con las personas que tenemos que compartir cosas, como ocurre en los casos de ruptura de pareja con hijos en común, e intentar compatibilizar los intereses que a priori parecían contrapuestos, puede ser el siguiente paso.

La idea es ampliar, como si del objetivo de una cámara de fotos se tratase, decidir utilizar un gran angular que nos ofrezca posibilidades que no éramos capaces de ver. Quizá no resulte fácil, eso seguro, y ahí es donde entra la mediación. Con un pequeño esfuerzo practicando las habilidades comentadas podemos conseguir cambios importantes y resultados inesperados. El verano puede ser una buena época para empezar, situaciones cotidianas y diferentes a la vez, donde encontrar una oportunidad de cambio.  

Espero que estéis disfrutando de las vacaciones.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Avilés/ mediador

LOS ABUELOS EN LOS PROCESOS DE RUPTURA POR SEPARACIÓN O DIVORCIO

LOS ABUELOS: AMOR Y APOYO INCONDICIONAL EN LA RUPTURA

Hablando de: los abuelos en la ruptura de pareja

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En el artículo del 05/12/2017 sobre qué factores influyen en la recuperación de un divorciohttp://www.contigoeducapadi.com/factores-influyen-la-recuperacion-divorcio/ menciono que, uno de los factores más importantes para la recuperación tras un divorcio es no aislarse del resto del mundo y buscar soporte en la red de apoyo del entorno (familia, amig@s, compañer@s de trabajo) así como crear nuevas amistades. El ser humano no sabe, ni puede vivir sin afecto por lo que es muy importante estar en continuo contacto con las personas que nos hace sentir bien y nos puede ayudar a recuperar la confianza en nosotros mismos. 

Los cónyuges que se encuentran en proceso de divorcio, o aquellos que han finalizado dicho trámite encuentran apoyo en las personas más allegadas, sobre todo en la familia. En la mayoría de las familias y sobre todo en los últimos años (situación acentuada por la crisis económica) se ha puesto en valor el papel de los abuelos, sobre todo en las tareas del cuidado de los nietos que han tenido que asumir. 

Este artículo se centra en la figura de los abuelos durante la separación o el divorcio.

Los abuelos es probable que se preocupen tanto por sus nietos como por la pareja que se está separando; ellos son las personas centrales que brinda ayuda a la familia de su nieto mientras se ajustan al cambio. 

Cuando ocurre un colapso familiar, lleva tiempo que toda la familia se adapte. Esto significa que puede ser un momento confuso, tanto emocional como prácticamente. De allí que, habitualmente, los que se separan tienden a considerar la separación no sólo a nivel de pareja. 

En muchos casos, tras un divorcio conflictivo y las malas relaciones entre progenitores y abuelos, la relación de los hijos con estos últimos se rompe de forma repentina sin tenerse en cuenta la importancia que tiene la relación abuelo-nieto en el desarrollo de los menores. 

Desde el punto de vista jurídico, el derecho de los abuelos a mantener contacto con sus nietos es un derecho legal reconocido en la legislación española (art. 160 del Código Civil – no podrán impedirse sin justa causa las relaciones personales del menor con sus hermanos, abuelos y otros parientes allegados). Por otro lado, tener una relación con sus abuelos es también derecho del niño ya que es algo fundamental y enriquecedor para su desarrollo. 

Cada vez son más los recursos a los que los abuelos pueden acceder para poder seguir viendo a sus nietos. Si existe conflicto con los progenitores, es recomendable que, antes de iniciar un procedimiento judicial, acudir a la mediación, una vía más rápida y más barata que trata de resolver los conflictos entre miembros de la misma familia. 

No obstante, existen casos en los que las relaciones entre las partes (padres/abuelos) están demasiado deterioradas y en los que o se han producido hechos que impiden llevar a cabo la mediación (por ejemplo la existencia de violencia o maltrato sobre los familiares en conflicto). En esos casos, se puede solicitar mediante la vía jurídica un régimen de visitas que les permita mantener la relación con los nietos. 

Tanto la mediación como el régimen de visitas son recursos en los que, por una parte, prima el interés del menor, que tratan de buscar el equilibrio en su proceso de desarrollo (emocional, social, etc.)  y, por otra parte, garantiza la relación de los abuelos con sus nietos. 

No obstante, la situación puede producir un importante desgaste emocional y psicológico tanto para los nietos como para los abuelos. Ante los impedimentos de ver a sus nietos, los abuelos pueden experimentar momentos de tristeza, soledad, abandono y depresión. La importancia de seguir en contacto con sus nietos radica en que se sienten más queridos, perciben que son participes en la crianza de los niños y en la vida familiar, incluso se pueden sentirse más jóvenes de lo que indica su edad. 

Para afrontar los difíciles momentos causados por esta situación, en ocasiones, los abuelos no disponen de redes de apoyo familiares con los que pueden contar ya que la única familia que tienen es la misma con la que “lucha”, siendo por ello recomendable pedir ayuda profesional. 

En mi opinión, en este proceso, en primer lugar, es imprescindible disponer de toda la información necesaria para conocer los pasos a seguir y los profesionales a los que hay que acudir para solicitar ayuda.  Se puede disponer de esa información mediante el acompañamiento por parte de un equipo multidisciplinar -mediador, abogado, psicólogo, trabajador social- como figuras fundamentales en labores de conciliación y favorecedores de relaciones armoniosas aun cuando la estructura familia se modifica a causa de separaciones y/o divorcios. 

 

Por Mihaela  Raducea/trabajadora social

 

MI HIJO CUMPLE 18 AÑOS, ¿PUEDO PAGARLE LA PENSIÓN DIRECTAMENTE A ÉL?

MI HIJO CUMPLE 18 AÑOS, ¿PUEDO PAGARLE LA PENSIÓN DIRECTAMENTE A ÉL?

Hablado de: pensión de alimentos

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En nuestro sistema legal el pago de los denominados “alimentos” es un derecho (para el beneficiario) y, a la vez, una obligación (para el que tiene que pagarlos) cuyo estricto cumplimiento está reforzado con la amenaza de severas consecuencias –incluso penales- y que se suele establecer, en la mayor parte de los casos, a partir de una separación o divorcio, aunque no tiene por qué ser siempre así, pues cabe decretarla en casos de filiación extramatrimonial. 

En cualquier caso, la pensión la fija un juez y no es una cuestión que su pago se deje al capricho o la conveniencia de los interesados.

Con los alimentos surge una relación jurídica que se va a desarrollar a lo largo de varios años y que va ser revisada, unas veces de forma automática, conforme a las fluctuaciones que experimente el coste de la vida (el famoso IPC) y, en otras ocasiones, según varíen las circunstancias que se tuvieron en cuenta a la hora de establecerla y cuantificarla. Las mismas serán analizadas por comparación con la situación que había cuando se produjo la ruptura de la convivencia y de ahí que haya empezado mi exposición refiriéndome a una resolución judicial que ordenó ese pago.

En lo que aquí interesa, una de esas situaciones por las que se suele preguntar es qué pasa cuando los niños alcanzan la mayoría de edad y ya se ha explicado en otras ocasiones que ello no supone la extinción de dicha obligación, puesto que para ello el beneficiario tendría que haber alcanzado una independencia y estabilidad económicas que, para desgracia de todos, hoy por hoy no es viable, dada la realidad socioeconómica que estamos viviendo.

Aun así, asumido ya que se tiene que seguir pagando, surge la duda de si cumplidos los 18 años puede ser abonada directamente en una cuenta del hijo, que ya no es menor de edad y puede administrarse por sí mismo.

Pues bien, aunque los tribunales han dado varias respuestas, hoy por hoy la solución común mayoritaria es la de que si el hijo sigue viviendo con el progenitor que la percibía y la administraba en su nombre, debe seguir abonándose en esa cuenta. Cuestión distinta es si el beneficiario último de la prestación, ya mayor de edad, se ha ido a vivir a otro lugar -por ejemplo- para completar su formación, y en ese caso sí que podría plantearse el pago directo, pero para ello debería instarse la modificación de la medida en el juzgado que fue quien la estableció.

Para ello lo lógico sería presentar un documento suscrito de mutuo acuerdo entre todos (los progenitores y el hijo, ya mayor de edad), indicando el cambio de número de cuenta y, caso de discordia, que sea el juez quien decida. Huelga decir que para decidir ese cambio lo que cuenta es la opinión del hijo y sus circunstancias concretas. Como siempre. Y si el hijo no quiere el cambio, mejor olvidarse del tema.

Por José Ramón Sáez/abogado

AUNQUE NO HA NACIDO SÍ TIENE DERECHOS

DERECHOS DEL NO NACIDO EN EL DIVORCIO

Hablando de: no nacido y cuestiones prácticas en la ruptura 

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Vivimos en la sociedad de la inmediatez, las relaciones efímeras y los cambios constantes. Nuestras relaciones poco tienen que ver con las de nuestros padres, y mucho menos, con las de nuestros abuelos. Y si hay una cuestión que plantea más dudas, ésta es la relativa a las rupturas que se producen durante el embarazo de la madre. 

Si de por sí es complicado gestionar un divorcio o una separación con hijos nacidos, cuando éstos aún no han llegado a este mundo se plantean diversas dudas que vamos a intentar resolver.

Estamos hablando del NASCITURUS. Es decir, del hijo que está concebido en el momento de la ruptura, pero aún no ha nacido. 

Pues bien, el Derecho Español establece que la personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno, según establece el artículo 30 del Código Civil. Es en el momento del nacimiento cuando se determina la personalidad, es decir, se “es persona”. Esta cuestión es fundamental a efectos jurídicos y prácticos.  Antes, para considerar civilmente nacida a la persona, era necesario que ésta sobreviviera 24 horas separada del cuerpo de la madre. Hasta que no transcurría dicho plazo el nacido no adquiría personalidad jurídica, que es la capacidad para ser titular de derechos y obligaciones. Evidentemente, pocos deberes se van a exigir a un recién nacido y lo que nos importa es lo relativo a los derechos, especialmente en la posibilidad de que pudiera beneficiarse de una herencia, por ejemplo.

Ahora, por el contrario, no tienen que pasar 24 horas para que la persona adquiera la personalidad y la capacidad jurídica; basta simplemente con nacer. Este cambio ha supuesto, en definitiva, una alteración importante de las situaciones que pueden darse con un nacimiento. Pero el concebido se tiene por nacido para todos los efectos que le sean favorables, siempre que nazca con las condiciones que hemos dicho, es decir nacer con vida y estar totalmente desprendido del seno materno, según establece el artículo 29 del Código Civil.

Una de las cuestiones prácticas que se plantean es que, si ha habido una ruptura durante el embarazo de la madre, cómo debería inscribirse el nuevo hijo en el Registro Civil. 

Pues bien, la nueva ley de Registro Civil aprobada en 2011 y cuya entrada en vigor ha sido prorrogada en varias ocasiones supone otra importante modificación, ya que preveía la desaparición del libro de familia, como así ha sucedido, desde el 30 de junio de 2017. Así que, a partir de ahora, los datos registrales de la familia dejarán de existir como tales en el Libro de Familia.  O lo que es lo mismo, ya no será necesario actualizar el Libro de Familia que dispongan los progenitores o no se les expedirá si no disponen del mismo. Sin embargo, aunque ya no es necesario actualizar el contenido del Libro de Familia, nada impide que, si algún titular del Libro quiere que se refleje en el mismo el nacimiento de su hijo, por ejemplo, se persone en la oficina registral para actualizarlo. A cambio, tendremos un certificado registral individual donde se recogerá la vida civil de cada persona. Cada persona, tendrá un nuevo Código Personal de Ciudadanía, un conjunto de letras y números que será su identificación de por vida para todos los trámites que tenga que hacer en el Registro Civil en cualquier momento de su existencia (algo así como el DNI).La persona al nacer recibirá un código alfanumérico en el que se irán inscribiendo todos su datos de filiación, matrimonio, defunción, tutela o representación legal. Lo cierto es que el nuevo método es mucho más práctico, rápido y adaptado a los nuevos tiempos.

El trámite para la inscripción en el Registro Civil, en cualquier caso, es muy sencillo:

Cuando nace el bebé, el personal sanitario le identifica, certifica su filiación materna y toma sus huellas dactilares y las de la madre.

Los padres tienen un plazo de 72 horas para tramitar la inscripción desde el hospital. Si no lo hacen en este plazo, deben acudir al Registro Civil.

Para ello, deben entregar al personal encargado de gestionar el trámite el certificado médico de nacimiento del bebé (que proporcionan en el propio hospital) y los DNI, NIE o pasaportes con fotografía de ambos padres.

Si los padres tienen Libro de Familia o certificado de matrimonio, basta con que firme la solicitud uno de los padres. Si no lo tienen, tendrán que firmar los dos la Declaración de Matrimonio en el formulario oficial, si la filiación es matrimonial, o la Declaración de paternidad del formulario oficial, si no están casados.

En el formulario de inscripción debe figurar la hora de nacimiento, el nombre elegido para el recién nacido, el orden de sus apellidos (ahora se puede elegir poner antes el de la madre) y su filiación paterna.

Desde el centro sanitario se envían al Registro Civil los documentos necesarios para realizar la inscripción.

Después, el Registro Civil enviará a los padres un Certificado Literal de Nacimiento por correo ordinario o electrónico (recomendable, pues tarda menos). Es importante guardar (y fotocopiar) este documento, ya que lo pedirán para diferentes gestiones.

Otra opción es hacer la inscripción directamente en el Registro Civil.

Como en la inscripción desde el hospital, los documentos que hay que entregar varían en función de si se trata de un hijo matrimonial o de uno no matrimonial.

Si los padres están casados: ha de acudir quien tuviera conocimiento cierto del nacimiento, estando obligados a emitir la declaración el padre, la madre, los abuelos, los tíos, primos o cuñados del nacido. Deben llevar el certificado médico de nacimiento, DNI de los padres y libro de familia o certificado de matrimonio. En caso de rupturas durante el matrimonio y estando vigente éste, como vemos, la madre podrá acudir directamente a inscribir al hijo.

Si los padres no están casados 

Tienen que acudir los dos en persona al Registro Civil con sus DNI y el certificado médico de nacimiento del bebé.

Si la madre se ha divorciado del padre, tendrá que entregar el certificado de matrimonio y la sentencia firme de separación o divorcio. Si se trata de una separación de hecho, tendrá que acudir al registro con dos testigos.

Además de cómo inscribir al hijo nacido durante la ruptura también es importante ver qué pasa cuando el divorcio se produce durante el embarazo de la madre. Sobre todo, es importante saber qué sucede con aspectos como: patria potestad, custodia o pensión de alimentos. 

Nuestra jurisprudencia ha asentado varios precedentes en lo relativo a la protección del nasciturus en el proceso de divorcio. Así, si bien los derechos y deberes derivados de la filiación y patria potestad no surgen sino después del nacimiento, no hay nada que impida que los cónyuges puedan proyectar lo que consideren conveniente en torno a la atribución de la guarda, régimen de visitas y alimentos del concebido y no nacido siempre que las medidas proyectadas resulten claramente favorables al mismo. Existen casos en los que se permite aprobar un convenio regulador donde se establezca la pensión de alimentos del recién nacido y un régimen de visitas, los cuales se hallarán en suspenso hasta el nacimiento (que la madre deberá de probar con su posterioridad para poder recibir los mismos y administrarlos).

En cuanto a los gastos que pueda tener la esposa embarazada creemos que es posible que se fije una cantidad para atender a los gastos de embarazo y parto en cuanto no estén cubiertos por la seguridad social u otro seguro médico familiar.

En conclusión, el concebido pero no nacido tiene todos los derechos que le sean favorables, por lo que si los padres se separasen o divorciasen se fijarán todas las medidas con respecto a él como si ya hubiese nacido, pero siempre supeditadas a que finalmente nazca vivo. Por lo que mientras que el bebé no nazca, esas medidas no se llevarán a cabo y no habrá obligación de pago de cantidad alguna como pensión de alimentos ni como gastos extraordinarios.

Sólo en el caso de los gastos médicos que sean necesarios para conservar la salud del concebido se producirá la obligación de la contribución del padre a los gastos en los que pueda incurrir la madre. No se incluyen aquí evidentemente gastos tales como ciertas medicaciones que la madre deba tomar de forma habitual para conservar su propia salud, aun cuando el no tomarlas influya en el concebido, pues se trata de gastos médicos correspondientes a la madre y será ella misma la que los tendrá que asumir.

Por MªLuz Villarroya/abogada

EL DIVORCIO: TIEMPO DE CAMBIO FAMILIAR

EL DIVORCIO: tiempo de cambio familiar

Hablando de: divorcio como transformación familiar

“nada sería como antes”

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Hace unos días me llamo Elvira muy agobiada por la situación familiar por la que esta atravesando, entre lágrimas expresa: “ No se qué me está pasando. Me case hace 15 años, enamorada, ilusionada y para toda la vida, hemos tenido tres preciosos hijos que ahora tienen: 13, 10, y 8 años. Mi marido me ha planteado el divorcio, y no entiendo por qué. Hemos construido una familia feliz con una vida en sociedad plena. ¿Qué me está pasando?; no logro comprender lo que estoy viviendo. ¿Me podrían ayudar? ¿podrían hablar con él ?¿Por qué me está haciendo esto? ¿Si me deja que va a pensar mi familia? Y mis hijos, qué les voy a decir a ellos ¿Qué va a suceder de ahora en adelante” 

Tras la demanda solicitada le propongo citarla en el despacho y ver como podíamos ayudar. Sus palabras fueron: no quiero ir ni a su despacho ni al despacho de nadie. No quiero que nadie se enteré de lo que estoy viviendo y por eso recurro a ustedes” La entrevista se programo en el lugar que ella propuso. Al verla quedé sorprendida: mujer joven, profesional, culta, inteligente, nivel socioeconómico y cultural elevado.  

Me llamo la atención su necesidad de convertir su vivencia en un secreto como si estuviese haciendo algo malo. Le pregunté ¿Qué significado le da al divorcio, Elvira? manifestando: “ siento vergüenza, fracaso, tristeza, caos, he visto como el divorcio destruye y saca lo peor de las personas; todos me van a culpar de lo sucedido, nuestros hijos no lo aceptarían y sufrirían mucho. No quiero que nadie se enteré de esto, ni tampoco divorciarme. Esto tiene que tener solución y quiero que ustedes nos ayuden. Nuestras familias son conservadoras. Me educaron para crear una familia para siempre. Divorciarme sería lo peor que me podría suceder. Nada va a ser como antes

¿QUE ESTÁ SUCEDIENDO?

El impacto del divorcio en el funcionamiento familiar y en ajuste personal de padres e hijos es una realidad demostrada desde la práctica de los profesionales que nos dedicamos día tras día a la atención e intervención con familias en situación de ruptura. Observamos que a pesar de los avances de la sociedad en la transformación familiar, el divorcio sigue siendo un tema familiar  tabú” de estigma social que afecta a las personas por igual con independencia de su nivel cultural, económico y social. Las últimas palabras de mi clienta encierran una gran verdad “nada va a ser como antes”.  Desconfíen de aquellos profesionales que les digan lo contrario. 

El divorcio es una experiencia personal que ningún miembro de la familia esperaba vivir y para la que, como es lógico, no se esta preparado. La ruptura implica la reestructuración de roles, límites, normas o alianza así como la redefinición del sistema de comunicación familiar, confianza, lealtad o autonomía, entre otros. Esta reestructuración y redefinición parece sencilla: bastaría aplicar las pautas que les puede dar un profesional; sin embargo en la vida cotidiana, es una tarea compleja y ,con frecuencia, difícil de resolver. Una mal gesto, una palabra mal interpretada del otro y otra vez en el punto inicial; sin olvidar otro aspecto importante tras la ruptura; el nuevo enlace de uno de los progenitores que no siempre es aceptado de buen agrado por el otro progenitor o por los hijos (en esta situación la familia divorciada necesitará una nueva reestructuración y redefinición de padres e hijos).

La experiencia del divorcio afecta, de forma directa, a cada uno de los miembros de la familiar nuclear (padres e hijos), y de forma colateral, a la familia extensa (abuelos, hermanos, primos…) antes, durante y después de la ruptura. En España, según datos estadísticos consultados  “Aumentan los divorcios contenciosos un 8,4% UN 8,4% en el último trimestre de 2017”  http://www.contigoeducapadi.com/aumentan-los-divorcios-contenciosos-un-84-en-el-ultimo-trimestre-2017/

El nivel de impacto en el sistema familiar dependerá, en gran medida, de los cónyuges. Su disposición y habilidad de elaborar el proyecto como padres, así como su actitud e implicación, serán factores cruciales en el día a día de sus hijos. Cuando contraemos matrimonio nos enfrentamos a un desafío: construir un matrimonio gratificante donde cada miembro de la pareja obtendrá la satisfacción de sus necesidades y un hogar donde nuestros hijos se desarrollen plenamente. Socialmente bien reconocido, pensemos que ocurre a nuestro alrededor cuando anunciamos el compromiso y enlace. 

 Ante la ruptura iniciamos una nueva etapa con menos información de la que teníamos al contraer matrimonio y con responsabilidades. Si queremos proteger a nuestros hijos y a nosotros mismos tendremos que aprender muchas cosas.

¿QUÉ OBSTACULOS PRESENTA LA RUPTURA?

. Carencia de referentes ni modelos positivos de ruptura que nos digan como debemos actuar o comportarnos proporcionando seguridad ante el reto al que nos enfrentamos; a pesar de que la Ley de divorcio en España cumplirá 37 años el próximo 7 de julio. 

. Presencia de duelo desautorizado cargado de hipocresía. El anuncio de la noticia causa impacto Con lo felices que se les veía, pobres niños ¿Que habrá pasado? ¿Qué desastre? ¿Hija, que ha pasado; Tan mal estabais? Si lo teníais todo, con la buena pareja que hacíais … “. Cuando fallece un ser querido hay un ritual y tradiciones que ayudan a aceptar y elaborar la pérdida. En el divorcio no existen rituales ni normas sociales que sirvan de guía. La sociedad exige que estemos contenta/o. No puede estar triste, ni llorar sino que ha de ser fuerte y tirar para adelante. “la vida continua

. Desorganización familiarcesando de desempeñar sus obligaciones funcionales bien por decisión propia por egoísmo e inmadurez o porque a una de las partes el dolor, la rabia, frustración no le permite actuar como adulto actuando como si la ruptura fuese una “guerra” donde hay que destruir al enemigo. 

El divorcio no es ni bueno ni malo, una experiencia vital que nos toca vivir, el cómo le hagamos frente dependerá de nuestra capacidad de resiliencia para enfrentarnos a los cambios y madurez personal. La ruptura plantea tres grandes desafío relacionados entre si.

  • Recuperar el control de nuestra vida, recuperando su equilibrio y dar forma a una nueva identidad con las fuerzas necesarias para asumir las exigencias que se le plantearán de ahora en adelante. 
  • Preparar a nuestros hijos para la ruptura apoyándoles durante la crisis.
  • Establecer una nueva relación con nuestra ex pareja. 

A partir de la toma de decisión de ruptura es primordial tomar conciencia de que las cosas van a ser diferentes para usted y para sus hijos. Su/s hijo/s necesitan saber que sus padres le quieren y van hacer lo que esté en su mano para que esté/n bien y sea feliz. 

Ustedes recuperan de nuevo su vida, pero dentro de su nueva realidad, lo que no puede cambiar es su responsabilidad como padre/madre. 

¿POR QUÉ LA RUPTURA DE PAREJA ES TAN DOLOROSA?

Cuando hablamos de divorcio a todos no viene la idea de “lo legal; he de buscar a un abogado porque quiero divorciarme”. Pensamos que ahí acaba todo. El divorcio es más que un proceso legal; es un proceso de perdida: emocional, de nivel-económico, co-parental, comunitario o social, identidad familiar, perdida de poder, apoyos sociales. Todos ellos deben ser abordados por la pareja elaborando sus respectivos duelos implícitos y tener que adaptarse a una nueva etapa desconocida saliendo de nuestra zona de confort que es la que produce el desequilibrio e incertidumbre.

Recuperarse de un proceso de divorcio es una tarea difícil, aunque no imposible. Permítase sentir tristeza, rabia, culpa, miedo. Esa incertidumbre que sentimos acerca de la nueva vida que nos espera es normal que produzca estrés. Cuantas preguntas llegan a nuestra mente ¿Cómo será mi nueva vida? ¿Me tendré que cambiar de casa? ¿Tendré que buscar empleo, o echar más horas? ¿Quién me va apoyar ahora? ¿Mis padres lo van a tomar a mal, pues adoraban a …? ¿Sabré salir adelante?

Elvira tiene razón nada va a ser como anteses tiempo de cambio y transformación familiar.

Por MªDolores Manzanera/trabajadora social

INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA RUPTURA DE PAREJA

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y RUPTURA RELACIONAL

Hablando de:inteligencia emocional tras ruptura relacional

¿ES POSIBLE MANTENER UNA RELACIÓN DE EMPATÍA CON EL PADRE DE NUESTROS HIJOS TRAS LA RUPTURA?

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He hecho esta pregunta a mi abuela y, para obtener su respuesta tuve que explicarle qué significa “relación empática”. Aquella que está formada por un componente afectivo, basada principalmente en percibir y comprender los sentimientos de la otra persona. Tras escuchar de nuevo su historia de vida y sus luchas para sacar adelante a la familia, resume su respuesta en: “Hay que hacer lo que sea por las criaturas”.

También he preguntado lo mismo a mi madre y, cómo no, desde su amor incondicional me contesta: “Depende hija, a veces hay que cortar por lo sano si te ha hecho mucho daño”.

Me pregunto a mí misma lo mismo pero la respuesta no es inmediata, necesito analizar…. En todas partes escuchamos hablar sobre las soluciones, los beneficios y los pasos a seguir para mantener una relación civilizada con el padre de nuestros hijos tras la ruptura. 

¡No digo una buena relación, sólo decente! Y pienso que, con un poco de valentía se puede conseguir. Sí se puede, pero, tras marcharse, poco a poco, el dolor, el rencor y la amargura se puede ser o volver a ser amigos. 

De acuerdo, es justo reconocer que después de una ruptura, durante mucho tiempo, se viven situaciones que nos provocan los sentimientos arriba mencionados. Pero el tiempo pasa, los años pasan y se puede volver a ser “socios iguales” en esa tarea complicada de criar a los niños; niños que están al 100% enamorados de su padre. 

¡Cuidado! Lo de arriba funciona dependiendo de la madurez y el ritmo de “curación” de los implicados.   

El padre de nuestros hijos, una vez terminada la relación es, a la vez, nuestra expareja siendo eso el “ingrediente” que dificulta mantener una relación empática. En la mayoría de las rupturas ambos cónyuges están experimentando emociones negativas que necesitan ser “expulsadas” de alguna forma. Puede darse el caso que una de las partes tarde más en aceptar el cambio, que tenga más dificultad para encajar de forma adaptativa este acontecimiento y todo ello ralentiza el proceso de curación de las partes implicadas. 

Está claro que no se puede descartar la hipótesis de “no es necesario mantener una relación empática con el padre de mis hijos tras la ruptura”. Por qué no reconocer que se dan situaciones en las que, a pesar de los intentos de mantener una relación cordial, civilizada, desvincularse de la expareja ha resultado ser la alternativa más ventajosa para ambas partes. 

Pero, al final creo que, por mucho que nuestras prioridades han cambiado con el paso de los años, por mucho que los valores de la sociedad actual se han ido modificando, fusiono la respuesta de mi abuela con la de mi madre y concluyo que (siempre y cuando no se trata una ruptura provocada por una situación de riesgo para una de las partes o por los hijos), somos responsables y a la vez ejemplos a seguir para nuestros hijos. Con la ayuda y el asesoramiento correspondiente en situaciones de ruptura, cabe la posibilidad de llevar una relación empática. 

Y, más que posibilidad, es cuestión de elegir y/o decidir qué relación queremos llevar con el padre de nuestros hijos una vez acabada la relación.

Por Mihaela Raducea/Trabajadora Social

MEDIACIÓN E INTERÉS DEL MENOR EN RUPTURAS DE PAREJA

MEDIACIÓN Y PARENTALIDAD POSITIVA

Hablando de: interés del menor en ruptura de pareja

¿QUÉ RELACIÓN EXISTE ENTRE MEDIACIÓN, INTERÉS DEL MENOR Y PARENTALIDAD POSITIVA? 

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En este tiempo que tanto se habla de custodia compartida, hasta el punto de convertirse en bandera de libertadores e insignia de “pogres”, es también tiempo de reflexionar sobre ese soberano principio del derecho de familia que es el “interés del menor”. Quizá está ola de avance es sólo un intento de fundamentar el ejercicio de la responsabilidad parental. En definitiva se trata de garantizar los derechos de los menores, niños o adolescentes, promoviendo su desarrollo y bienestar personal y social.

Acabamos de asistir, hace relativamente poco tiempo, en concreto en julio del año 2015, a la derogación legal de la facultad de corrección mantenida en el artículo 154 del Código Civil desde 1981 en que se eliminó el castigo de la redacción del artículo 155 del citado Código. Si bien es cierto que el precepto legal indicaba que la facultad de corrección debería de ejercerse “de forma moderada y razonable”, la evolución del mismo, no es más que la evolución del ejercicio de la patria potestad en interés del menor. Asistimos a la primacía del principio de responsabilidad parental frente a del la autoridad parental. No es sencillo el camino hacia la responsabilidad parental, por ello vamos a necesitar de apoyos, para conseguirlo. 

La  señala que “el ejercicio de la parentalidad positiva se refiere al comportamiento de los padres fundamentado en el interés superior del niño, que cuida, desarrolla sus capacidades, no es violento y ofrece reconocimiento y orientación que incluyen el establecimiento de límites que permitan, el pleno desarrollo del niño.

Según Mª José Rodrigo y Jesús Palacios (1998) los principios que favorecen cursos de desarrollo adecuado en los menores y fomentan su bienestar físico y mental son:

  • Vínculos afectivos cálidos, protectores y estables para que los menores se sientan aceptados y queridos.
  • Entorno estructurado, que proporciona modelo, guía y supervisión para que los menores aprendan las normas y valores.
  • Estimulación y apoyo al aprendizaje cotidiano y escolar para el fomento de la motivación y de sus capacidades.
  • Reconocimiento del valor de los hijos e hijas, mostrar interés por su mundo, validar sus experiencias, implicarse en sus preocupaciones, responder a sus necesidades.
  • Capacitación de los hijos e hijas, potenciando su percepción de que son agentes activos, competentes y capaces de cambiar las cosas e influir sobre los demás.
  • Educación sin violencia, excluyendo toda forma de castigo físico o psicológico degradante, por considerar que el castigo corporal constituye una violación del derecho del menor al respeto de su integridad física y de su dignidad humana.

En este punto, hemos de reconocer que, en nuestras vidas, nos encontramos frente a necesidades experimentadas como consecuencia de situaciones estresantes, y necesitamos apoyos para superar esas etapas de transición hacía una nueva configuración familiar. Entre esas necesidades aparece la de solucionar, tanto los conflictos del seno familiar como los surgidos como consecuencia de la ruptura de la pareja. Aparece aquí la mediación como conjunto de herramientas, técnicas y habilidades, que ayudan a las familias en un momento concreto y determinado de sus vidas.

¿Por qué la mediación familiar? Porque en mediación tratamos de que sean las propias familias las que solucionen las situaciones a las que se ven enfrentadas. Confiamos en sus capacidades, ellos son quienes mejor se conocen, y por ello, ellos son quienes pueden encontrar las soluciones más válidas, aunque en el momento en que se encuentran no lo crean. El sistema de comunicación familiar es fundamental y determinante para encontrar una solución a esas situaciones que se plantean. Aquí, el mediador como experto en comunicación con formación multidisciplinar, aparece como profesional válido para el apoyo en la resolución de las cuestiones que se planteen, generándose de este modo un sistema de parentalidad positiva. 

Y así, buscando el nexo de unión entre parentalidad positiva y mediación, llegamos a la Recomendación R (98) de 21 de enero de 1998 del Comité de Ministros del Consejo de Europa a los Estados Miembros sobre mediación familiar, para que se instituya, promueva y refuerce la mediación familiar. Y, en las base de esa recomendación, en concreto en el punto 6, encontramos una remisión a la Convención Europea sobre el Ejercicio de los Derechos del Niño, y en particular a su artículo 13, que se ocupa de la prestación de la mediación u otros procesos para resolver litigios que afecten a los niños. De toda esta exposición se extrae, rápidamente, una conclusión lógica, si la Convención de los Derechos nos dice que, en los procesos que les afecten hemos de buscar la resolución de los mismos a través de otros procesos, y todo ello tomando como base el principio del interés del menor, y este principio sustenta la denominada “parentalidad positiva”, la mediación se presta como herramienta idónea en aquellos conflictos que afecten a los menores.

Finalizamos invitando a los lectores a profundizar en este tema, y recomendando la lectura de la Guía de Buenas Prácticas en Parentalidad Positiva Un recurso para apoyar la práctica profesional con familias año 2015, publicada por la Editorial: Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) en coordinación con la Subdirección de Asuntos Sociales Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad Dirección General de Servicios para la Familia y la Infancia. En “CONTIGO” también pensamos que el trabajo en ruptura de pareja cuando existen menores debe estar presidido por el principio de interés del menor, y creemos que las últimas reformas demandan recursos multidisciplinares que garanticen el tan referido principio y construyan una “parentalidad positiva”.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Avilés/ mediador