AFRONTANDO LA RUPTURA POR INFIDELIDAD

AFRONTANDO LA RUPTURA POR INFIDELIDAD

Hablando de: crisis de pareja por infidelidad

¿CÓMO CONSTRUIR TRAS LA TRAICIÓN RELACIONAL?

La legislación vigente en España establece que los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente. En materia de separación y divorcio, con anterioridad a la reforma de la Ley 15/2005, de 8 de julio, por la que se modificaban el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil, era requisito imprescindible, para poder solicitar judicialmente la ruptura matrimonial, alegar “causa” para ello. Entre las causas recogidas por la Ley 30/1981, 7 de julio, por la que se determinaba el procedimiento a seguir en las causas de nulidad, separación y divorcio se detallaba la infidelidad conyugal.

A los sentimientos de traición, rabia, dolor, tristeza y abandono, había que añadir el de vergüenza, al tener que confesar, en la demanda judicial, el engaño de la pareja.

Afortunadamente, con la reforma de la Ley 15/2005 desaparece el requisito de causa para la separación y el divorcio, siendo suficiente el interés de cualquiera de los cónyuges de no continuar con la convivencia.
Con esta reforma desaparece, al menos en teoría, el sentimiento de culpabilidad de uno de los cónyuges (“el infiel”), y la necesidad de castigo por parte del otro (“el traicionado”). Y digo, al menos en teoría, porque en la práctica no siempre ocurre así.

Ya no hay reprimenda social, ni judicial a la infidelidad, pero, en muchos casos, si la hay familiar, y lo que es peor, filial. Frecuentemente, en el proceso de ruptura matrimonial o de la pareja aparece el despecho, el rencor y, sobre todo, el deseo de venganza de la parte ofendida, quien llega a utilizar a sus propios hijos como arma contra “el infiel”.

En muchas ocasiones, la información que se da a los hijos es fruto de la venganza y la furia de uno de los progenitores, al verse engañado y traicionado por el otro progenitor. Mensajes como “tu padre nos abandona porque tiene una nueva novia”, o “tu madre se ha ido con otro”, no deberían ser trasmitidas nunca a un menor. Los niños necesitan saber que tanto su padre como su madre seguirán presentes en su vida, sin que sea necesario que conozcan los motivos concretos que les llevan a la ruptura de pareja.

Siempre será mejor que enfoquemos nuestros esfuerzos en construir, centrándonos en ayudar a nuestros hijos a adaptarse mejor a la nueva situación, que quedarnos anclados en el dolor, la rabia y los deseos de venganza provocados por la infidelidad.

Por Begoña García/psicóloga forense

 

EL DIVORCIO DESDE DOS PERPECTIVAS PSICOLÓGICAS

PSICOLOGÍA Y LAS CARAS DEL DIVORCIO

Hablando de: Efectos psicológicos del divorcio en la pareja 

¿CÓMO TE PUEDE AFECTAR EL DIVORCIO ? DOS CASOS REALES CON DOS PERSPECTIVAS DISTINTAS. 

Laura le planteó el divorcio a Francisco, ya hace más de dos años. Él solo se dedicaba a su trabajo y a sus amigos; ella siempre estaba sola, con los niños, y nunca hacían cosas juntos. Así que Laura tomó la firme decisión de poner un punto y final a su matrimonio. Dice que fue la peor época de su vida, y que lo sigue siendo todavía. Me explicó que su marido no aceptó la ruptura, y que, desde hace dos años, continúa pasando por la puerta del domicilio familiar, todos los días, varias veces, a ver si se cruza con ella, intentando cazar una mirada, o cualquier detalle que le haga pensar que van a volver a vivir juntos, y buscando a sus hijos. Laura está exhausta, no puede más, y se está planteando denunciarle por acoso. Necesita empezar una nueva vida, en la que Francisco no esté presente.
Francisco está perdido, se siente fracasado. Está roto. Y hundido. A veces se sorprende a sí mismo tarareando esa canción que dice “Sin ti no soy nada”. Ha perdido al amor de su vida, y a sus hijos, porque su mujer, como la sigue llamando, no le permite verlos. Se queja de que no ha tenido una segunda oportunidad. Ha perdido su trabajo, su familia y sus amigos, parece que se han cansado de él, de sus continuas quejas y lamentos. Solo le anima coger el coche y acercarse por su casa, como la sigue llamando, para ver si coincide con su mujer o con sus hijos. No duerme mucho y come mal. No sabe explicar qué ha ocurrido para llegar a este pozo sin fondo. Está atrapado y solo siente dolor.

Ana y Lucas decidieron que ya no hacían nada juntos, que la chispa entre ellos se había acabado y que sería bueno seguir caminos diferentes. Ana reconoce que, le costó mucho tomar la decisión, pero que cuando lo hizo, no fue tan difícil como esperaba. Lo peor fueron los cambios, el cambio de casa, la mudanza, los papeleos, pero también la nueva organización familiar, los nuevos horarios con los niños y cómo organizar las estancias de ellos con cada uno de los progenitores. Recuerda que pensaba continuamente si, alguna vez, en el futuro, encontraría a una nueva pareja con la que volver a compartir su vida. Pero destaca, sobre todo, que comenzó un proyecto de vida nuevo, con mucha ilusión, y que se sentía liberada, por dejar atrás un estilo de vida y una pareja con la que no era feliz. A Ana no le gustaba que la gente del pueblo le diera “el pésame” y prefería que le dieran la enhorabuena.
Recuerdo que fueron juntos a ratificar el Convenio Regulador, al Juzgado de Familia. Todavía en las dependencias judiciales se dieron un beso, a modo de despedida, cosa que sorprendió a los funcionarios. Llevaban muchos años juntos, y habían tenido dos hijos. Se despidieron con un “encantado/a de haber compartido mi vida contigo”. Es un caso real.

El divorcio es una de las crisis personales de mayor impacto en la vida de una persona. Es una pérdida, sobre todo, emocional, aunque también económica y social.
La duración y los efectos de esta crisis dependen de cada pareja y de cada uno de los miembros de la pareja. Unos deciden romper la relación, superar la situación, y volver a construir, mientras que otros se quedan atrapados en la culpa y en el fracaso, mirando la herida abierta.
Dependiendo del motivo de ruptura, de la responsabilidad que asuma cada uno, y sobre todo, de los recursos psicológicos que posea cada uno de los miembros de la pareja, la crisis tendrá más o menos repercusión en nuestra vida.
Necesitamos tiempo para asumir los cambios, para aceptar la nueva situación y una buena capacidad para tomar nuevas decisiones. Si no es posible, debemos acudir a un profesional.

Por Begoña García/psicóloga forense

PENSAR EN MI: OS QUIERO A LOS DOS

 PAPÁ, MAMÁ ¿OS PODÉIS PONER EN MI LUGAR?

 Hablando de: custodia «Tenemos una custodia compartida pero mi ex pareja intenta poner a mis hijos en mi contra ¿Cómo se puede actuar?

www.contigoeducapadi.com

En primer lugar comentarte que tu ex pareja no es consciente del riesgo emocional tan grande que pueden sufrir vuestros hijos al presentarle información negativa sobre uno de sus progenitores al que aman y admiran.

Si este hecho se prolongara en el tiempo, y la campaña de denigración hacia tu persona fuera intensa y frecuente, podría desembocar en un rechazo de los niños hacia ti tal y como ocurre en los casos en los que se identifica Síndrome de Alienación Patental.

Siendo proactivos y pensando en una solución para el problema, si existiera comunicación fluida entre vosotros sería conveniente pedir que se corten este tipo de comentarios que solo sirven para hacer daño a los niños y al resto de la unidad familiar .

Si se da la circunstancia de que sentarse solos a hablar para encontrar una solución a un problema es una utopía ( como ocurre en muchas ocasiones) podrias sugerirle la posibilidad de asistir a terapia toda la unidad familiar para poder reconducir esta situación.
la terapia es beneficiosa para tratar conflictos del pasado no resueltos , reestructurar los roles que cada uno tiene  y sobre todo poner sobre la mesa las necesidades que cada miembro de la familia tiene y que está dispuesto a hacer una vez que los dos progenitores tengan un objetivo común como puede ser trabajar para que se den las circunstancias necesarias para que sus hijos crezcan con una estabilidad emocional que les permita alcanzar el máximo desarrollo emocional personal y familiar.

Como lectura te recomiendo el libro «Cuando los padres se separan» de Marta Ramirez .
Espero que pronto y juntos encontréis la mejor solución.

Por María Martínez/psicóloga