CÓMO AFECTA LA RUPTURA DE PAREJA EN EL AMBITO LABORAL DE LAS PERSONAS

CÓMO AFECTA LA RUPTURA DE PAREJA EN EL AMBITO LABORAL Y PROFESIONAL DE LAS PERSONAS

Hablando de: consecuencias de un mal divorcio

TRABAJO, DIVORCIO CONFLICTIVO Y EXCLUSIÓN SOCIAL

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Un mal divorcio es uno de los mayores problemas sociales ocultos produciendo como refiere el magistrado Utrera en su artículo “divorcios de plomo”  https://www.hoy.es/sociedad/divorcios-plomo-problema-20180711231016-nt.html

La ruptura de pareja supone una reorganización importante de las trayectorias vitales, del mismo modo que puede suponer una fuente de vulnerabilidad a la nueva familia monoparental afectando en todas las esferas de la persona: personal, económica, social, familiar, laboral, salud…

Hoy nos centraremos en la repercusión que puede ocasionar un divorcio destructivo  o mal divorcio en el ámbito laboral de las personas, pues su perdida puede derivar incluso hacía la exclusión social . 

El trabajo es una de las funciones centrales en la vida de los seres humanos porque nos permite la satisfacción de necesidades económicas y por su interrelación con otras áreas de nuestra vida conlleva:

  • Identidad social y personal
  • Estatus  y prestigio
  • Relaciones sociales
  • Desarrollo de conocimientos y habilidades
  • Proporcionar poder y control

Según la RAE, el absentismo se define como “Abstención deliberada de acudir al lugar donde se cumple una obligación” y “Abandono habitual del desempeño de funciones y deberes propios de un cargo.

Ante situaciones de crisis personales o familiares se pueden identificar dos tipos de absentismo laboral en el trabajador. Por un lado, absentismo laboral presencial, y por otro lado, absentismos sin justificación o con continuos retrasos injustificables.

¿QUÉ ES ABSENTISMO PRESENCIAL?

Es cuando a pesar de estar en su puesto de trabajo el trabajador dedica parte de su jornada laboral a realizar tareas que no son propias de la misma o bien permanece en su puesto pero está ausente empleando su tiempo en menesteres ajenos a su puesto de trabajo o simplemente se dedica a perder el tiempo.

¿CÓMO AFECTA UN DIVORCIO CONTENCIOSO AL TRABAJADOR?

El divorcio en sí genera gran tensión emocional y desmotivación generalizada en la vida cotidiana de la persona consumiendo muchísima energía, desgaste físico y mental sobre todo en las primeras fases del cambio.

Una situación de conflicto judicializada mantenida en el tiempo con imposibilidad de acuerdo e instrumentalización de los hijos en el conflicto puede derivar en apatía, desmotivación, sobrecarga emocional o depresión en la vida de la persona, problemas continuos de salud, etc. Además representa una de las primeras causas de absentismo laboral, incremento de accidentes y despistes laborales, mayor utilización de los servicios de salud e incluso la jubilación anticipada y pérdida del puesto de trabajo. 

Los costes atribuibles a la baja laboral por la situación de sobrecarga emocional del trabajador o problemas continuos de salud física no solo le afectarán a este sino que también tendrá consecuencias directas tanto en la empresa como en la relación del trabajador con su entorno inmediato dentro de la empresa.  

  1. En la empresa:
  • Aumento de los costes laborales para la empresa, debido a las ausencias temporales del trabajador por continuas bajas laborales por sobrecarga emocional o depresión o problemas de salud física. 
  • Disminuye la productividad o produce deficiencia en la ejecución del servicio que preste el trabajador. La baja laboral constantes supondría un pérdida para el empresario al tener que ser reemplazado o con otro trabajador del grupo o contratando personal eventual para suplir al trabajador ausente. Ello ocasiona gastos adicionales para el empresario (nueva alta en la Seguridad Social, indemnización por fin de contrato, etc.).
  • Empeoramiento del clima laboral. Si el trabajador trabaja en una organización o trabajo de equipo, sus compañeros deberán suplir su asistencia acelerando su productividad, lo que puede causar conflictos internos, baja motivación, penalización por no consecución de objetivos, etc.

 2. En el trabajador:

  • Reducción de ingresos debido a sanciones e incluso despido de forma justificada pudiendo ser un despido disciplinario sin ninguna indemnización u objetivo con una indemnización de 20 días por año.
  • Pérdida del hilo del trabajo que conlleva una disminución de la productividad.
  • Mal ambiente laboral con los compañeros por no consecución de objetivos de la empresa e incluso desvinculación con la misión y valores de la empresa.
  • Continuas bajas laborales por problemas de salud por desajustes emocionales, depresión, enfermedades epidémicas, alteración del sueño, insomnio,  alcoholismo, drogadicción, problemas físicos, asistencia a juicios, visitas al abogado, entrevistas con peritos, etc. Aumentando además la probabilidad de provocar un accidente de tráfico o laboral.

En los conflictos de pareja polarizados y crónicos en la que las fases del cambio familiar es imposible cerrar, se aprecia que las consecuencias de un mal divorcio no solo deriva en indeterminadas demandas judiciales en las personas sino que también está intrínsecamente interrelacionado con problemas en el ámbito laboral y pérdida laboral con repercusión en la salud, economía e interacción social; lo cual produce una merma considerable en la calidad de vida de los implicados pudiendo llevar a la exclusión social. 

Por MªDolores Manzanera/Trabajadora Social

NO HAY ACUERDO. Y ENTONCES, LA MEDIACIÓN ¿PARA QUÉ?

NO HAY ACUERDO. Y MEDIACIÓN ¿ PARA QUÉ?

Hablando de: otros beneficios de la mediación

CUANDO NO HAY POSIBILIDAD DE ACUERDO, LAS RELACIONES FAMILIARES POST DIVORCIO TE PUEDEN LLEVAR AL INFIERNO PERSONAL. 

¿CÓMO TE PUEDE AYUDAR LA MEDIACIÓN?

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Mucho se habla de los beneficios de la mediación, es más, podríamos incluso atrevernos a decir que se han escritos ríos de tinta de sus múltiples bondades. A pesar de ello hemos de decir que no encontramos en nuestra sociedad una respuesta proporcional a tanta popularidad, en la realidad no se acude tanto a mediación como pudiera parecer. Quizá, aún atraídos por ella como modelo idílico de resolución de conflictos, internamente pensemos que sólo se puede utilizar en tipo determinado de casos y con un tipo determinado de personas. Eso no es del todo cierto, por eso creo que hay que ahondar en un poco más en el tema de los beneficios que acudir a ella nos puede reportar. Dejando a un lado, y dando por sentado, los ya tan conocidísimos beneficios como son la resolución del conflicto con menor coste emocional, temporal y económico, la confidencialidad de sus sesiones y el que sean las propias partes las que resuelven sus conflictos, consiguiendo así que se minimicen las incidencias en el cumplimiento de los acuerdos. Procede resaltar otros beneficios que se obtienen, incluso aunque el proceso de mediación finalice sin acuerdo.

Lucía llegó un día a mediación con su todavía marido entonces, Pablo. Ella había pedido cita para una sesión informativa, quizá porque ella era la que había decido que algo tenía que hacer con su matrimonio, y quizá también por ese sentimiento de culpabilidad que arrastren el momento inicial de la ruptura, sobre todo, el que da el primer paso. Según comenta en la sesión informativa la convivencia en su casa se había convertido en un infierno del que no sabía si conseguiría salir. Llegan a mediación buscando una salida, alertados por la alarma de si esta situación estaría afectando a sus hijos, pero sin tener tan siquiera claro, a pesar de todo, si se iban a separar. Acuden a cuatro sesiones y finalizan el proceso sin acuerdo. Lucía acude a despedirse y, dice que es otra Lucía la que sale de ese proceso, y que gracias a la mediación ha podido ordenar sus ideas, sabe lo que quiere realmente, ahora sí tiene claro que se va a divorciar, nos da las gracias a los mediadores y da las gracias a la mediación.

Acudir a mediación, aún sin llegar a acuerdos, nos puede ayudar a:

  • Ordenar las ideas: la carga emocional a la que la familia se ve sometida en un proceso de ruptura impide, o cuanto menos dificulta su capacidad de ordenación. A ello se suma la deficiente o nula comunicación que se impone como defensa ante esa vorágine que nos ataca. Para ordenarnos necesitamos información, y no hay mejor manera para obtenerla que sentarnos con la otra parte, con el apoyo de un facilitador, que consiga un mínimo de respeto entre ambos. Es necesario ordenar esa mezcla de ideas que está dentro de la cabeza de quienes se encuentra ante esta situación. La mediación ofrece un proceso apoyado, además de en la comunicación, en el juego de las técnicas gráficas que ayudan a visualizar, además de como parte implicada como espectador, la situación familiar real. En definitiva, a través de una pizarra de papel se lleva a cabo una representación gráfica de las ideas y de los conceptos. El objetivo de esta representación gráfica es tanto estructural la información sobre la familia como poder visualizarla en su conjunto; obteniendo así, como decía, una imagen más real.

Como le ocurría a Lucía, tomar la decisión de separarse no es fácil aun encontrándose en un “infierno”. Los miedos que asaltan a la persona en muchas ocasiones le impiden dar el paso. Miedo a la soledad, a la frustración y al abandono. Ordenar, y clarificar las ideas, es una gran ayuda en la toma de decisiones, y el proceso de mediación le ayudo a reafirmarse en la decisión que internamente ya había tomado.

  • Identificar intereses reales: la prioridad de intereses también se ve afectada por las emociones que estamos viviendo en ese momento. Un cambio de orden en nuestra lista de intereses nos lleva a solicitar judicialmente cosas que no queremos, incluso a veces disparates que nos llevan a la frustración más absoluta. Es muy frecuente que tras finalizar un proceso de mediación las partes den un nuevo enfoque a sus peticiones judiciales, siendo éstas más reales, lo que les llevará al diseño de estrategias más apropiadas que aumentan las posibilidades de éxito. Perfilar los intereses supone casi siempre decidir qué intereses son realmente incompatibles, y cuales aun siendo contrapuestos, son compatibles.
  • Clarificar la toma de decisiones: cuando nos encontramos ante un proceso de ruptura nos vemos abocados de manera inevitable a una nueva situación familiar, que cuanto menos será una situación familiar diferente a la que teníamos. Tomar la decisión de divorciarse va a llevar consigo la necesidad de tomar muchas más decisiones de igual importancia o trascendencia que la de la misma ruptura de la pareja. Leon Blan Buris define decisión como “una elección que se hace entre varias alternativas”, y la mediación aparece como una metodología idónea para la generación de alternativas.

En cualquier proceso de toma de decisiones pasamos por un momento inicial de identificación y análisis tras el cual identificamos intereses, que como hemos dicho anteriormente no siempre son reales, que nos lleve a generar alternativas. El espacio de la mediación es uno de los más idóneos para llevar a cabo este trabajo ya que la gestión emocional del conflicto ayuda a la búsqueda de alternativas viables. Al tomar decisiones inevitablemente elegimos entre diferentes opciones o posibilidades. Para ello es necesario manejar cuanto más información mejor, tanto para elegir la alternativa como para generala. La creatividad que aporta la mediación, el ejercicio mental de asociación de ideas y su visualización gráfica son un magnífico aporte para clarificar la toma de decisiones.

Y por último, comentar esa posibilidad que nos ofrece la mediación de evaluar resultados dentro del mismo proceso a través de la técnica de la proyección de futuro.  Es como si tuviéramos una “bola de cristal”, así se denomina a la técnica, que nos permite ver en ella nuestro futuro. Se trata de situar a las partes en un futuro, si, pero en un futuro diferente y pedirles que nos digan que ha cambiado o que cambiarían para que ese futuro se hiciera realidad.

Como decíamos, de un proceso de mediación, aún sin acuerdo, podemos obtener muchas cosas positivas que nos ayudarán en nuestro otro proceso, el de ruptura. El apoyo para ordenar ideas, identificar intereses y clarificar la toma de decisiones también son beneficios de la mediación. La mediación es una metodología de resolución de conflictos que se puede utilizar, tanto de manera autónoma como de herramienta complementaria a otros mecanismos de resolución de conflictos e intervenciones familiares, decidir utilizarla conllevará importantes ventajas, ahora sólo nos queda empezar a probarla.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Avilés/mediador

MIS HIJOS ¿CÓMO SE ADAPTAN AL DIVORCIO?

MIS HIJOS ¿CÓMO SE ADAPTAN AL DIVORCIO?

Hablando de: hijos y divorcio

Qué factores dificultan la adaptación de los hijos al divorcio 

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El divorcio de una pareja con hijos no sólo afecta a los dos cónyuges. Tal acontecimiento tiene un mayor impacto en la vida de los menores que se encuentran en la situación de ver como sus padres toman caminos diferentes. 

Conviene recordar el apartado sobre el conflicto entre los padres (divorciados o en pareja) desde la perspectiva de los hijos, reflejado en la publicación del 17 de enero de 2018, http://www.contigoeducapadi.com/la-dura-realidad-post-divorcio/ en el que se explicaba que, aparte de la pareja, las personas afectadas por una situación conflictiva durante/tras el divorcio son los hijos. También se indica sobre la importancia de no olvidar que las exparejas siguen siendo padres, aunque vivan en casas diferentes y tengan vidas diferentes. 

Ahora bien, para continuar, es de interés tener claro que es “la adaptación”. Es sencillo, consultando la Real Academia Española se puede saber que significa “acción y efecto de adaptar o adaptarse”. ¿Eso es “me tengo que adaptar” y “me he adaptado”….? Dicho así, parece muy sencillo si de la voluntad de cada persona dependiera dicha adaptación. 

Pero, adaptarse puede entenderse también como “ajustarse a un lugar o una situación distintos de los habituales”, como puede ser la situación de divorcio entre los progenitores. 

No obstante, se puede encontrar mucha información sobre ¿qué se debe hacer? o ¿cómo se debe hacer? para adaptarse en estas situaciones. Pero, ¿porque no centrarse también en aquellos factores que impiden que la adaptación a una situación nueva (y sobre todo no deseada) -en tal caso el divorcio- se produzca de una forma habitual?

Expertos sostienen que cualquier adaptación puede llevarse a cabo en función de las características personales de cada persona (nivel de autoestima, seguridad, sensibilidad, equilibrio emocional, resiliencia, etc.), así como dependiendo de distintos factores del entorno (situación de conflicto, violencia y/o abuso, apoyo familiar, etc.), ambos teniendo carácter complementario en dicho proceso. 

Entre los factores que dificultan la adaptación de los hijos al divorcio se pueden mencionar los siguientes seis a tener en cuenta:

  1. Esconder o encubrir la situación previa a la separación/divorcio a los hijos. Si los padres se encuentran en un proceso de separación o divorcio deben informar a los hijos sobre este hecho antes de que unos de los progenitores abandonen el hogar.  De esa forma se intenta evitar consecuencias negativas sobre los hijos (causados por los cambios que están por venir). 
  2. Percepción errónea del divorcio por parte de los hijos. Es importante preparar a los hijos antes de que la separación ocurra explicándoles en qué consistirá este acontecimiento. Se debe evitar una mala percepción aclarando dudas, inquietudes y falsas creencias sobre el divorcio.
  3. Cambio repentino en las rutinas diarias de los hijos. En la mayoría de los casos, cuando se produce la separación/divorcio, los hijos experimentan y sufren el cambio en las actividades diarias, por ejemplo, dejan de compartir hogar con ambos padres pasando más tiempo con uno de ellos. Llevar a cabo acuerdos sobre un tiempo igualado que pasaran los hijos con cada uno de los padres ayuda a que el cambio sea más llevadero. 
  4. Poca o nula comunicación a los hijos sobre las decisiones adoptadas. Tras una separación es inevitable tener que tomar decisiones que, en gran parte están focalizadas a realizar cambios a nivel familiar, de entorno, etc. Las decisiones tomadas deben tener en su centro las necesidades del niño ya sean a nivel relacional, emocional, educativas y de desarrollo. 
  5. Desconocimiento por parte de los progenitores sobre los problemas que puedan surgir desde el punto de vista jurídico y/o psico-social respecto a los hijos. Dichos problemas pueden dificultar una relación civilizada y cordial entre los padres que les limiten o impidan tomar las decisiones más adecuada en el interés de los menores. 
  6. Exponer a los hijos ante el conflicto entre los padres. Según el caso, el divorcio puede ser perjudicial o beneficioso para los hijos pero, cualquiera de los casos, el conflicto entre sus padres puede ser perturbador para su desarrollo emocional. 

Recordemos que la adaptación al divorcio de los hijos depende de cómo se adapten sus progenitores, para los adultos la adaptación es más difícil que para los niños, necesitando sobre todo protección, seguridad y raudales de amor de sus padres en el cambio familiar.

Por Mihaela Raducea/Trabajadora Social  

PENSIÓN DE ALIMENTOS EN EL DIVORCIO.

EL DINERO DE LA PENSIÓN PARA CAPRICHOS DE MI EX

Hablando de: divorcio y pensión de alimentos 

«Mi expareja no se gasta el dinero de la pensión en mis hijos, los lleva hechos un asco y hasta me han llamado la atención en el colegio»

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En otras ocasiones hemos comentado que algunos procesos de familia pueden hacerse interminables. En efecto, aun cuando haya existido acuerdo para determinar las medidas que han de regir en la nueva situación, es a partir de que éstas empiezan a aplicarse cuando surgen las desavenencias.

Entre dichas medidas está la fijación de una pensión de alimentos para contribuir al sustento de los hijos del matrimonio. Son innumerables las resoluciones judiciales que se dictan con ocasión del incumplimiento de la obligación del pago de la misma, pero en los repertorios de jurisprudencia no encontramos apenas ninguna que resuelva qué sucede cuando la persona que cobra y administra dicha renta no la destina a la finalidad prevista, sino que la distrae para otras atenciones.

Y es que el progenitor que cumple puntualmente con el pago se encuentra con que no existe un procedimiento específico para exigirle al otro una especie de “rendición de cuentas”.

No obstante, si sospechamos que los niños no están bien atendidos (van sucios o malnutridos), que acuden al colegio sin libros escolares o mal vestidos, por ejemplo, ello podría servir de base para plantearse un cambio de custodia aunque, como vamos a ver, no sería necesariamente esa la solución para todos los casos.

En la Ley de la Jurisdicción Voluntaria LEY 15/2015, DE 2 DE JULIO), concretamente en su CAPÍTULO II, SECCIÓN 3ª, se regula un proceso, relativamente sencillo y barato, que sirve para adoptar judicialmente medidas en relación a lo que el legislador define como un “ejercicio inadecuado de la potestad de guarda de menores o a la administración de sus bienes” en los casos a que se refiere, entre otros que cita dicha Ley, el artículo 158 del Código Civil. 

Dicho precepto, a su vez, dice que un Juez, de oficio o a instancia del propio hijo, de cualquier pariente o del Ministerio Fiscal, dictará las medidas convenientes para asegurar la prestación de alimentos y proveer a las futuras necesidades del hijo, en caso de incumplimiento de este deber, por sus padres.

Aunque la pensión la cobre y administre la madre, por poner un ejemplo, si los fondos se distraen por el camino y no llegan a los niños, beneficiarios últimos de dicha prestación de alimentos, estaríamos ante ese supuesto, un incumplimiento de su deber como progenitora que encajaría en el caso que estamos analizando y justificaría la adopción de medidas de “aseguramiento”.

Sería competente para conocer de este proceso el juez que dictó la resolución donde se adoptó esa medida. La ley deja un amplio margen de decisión al juez, puesto que dice que “si estimare procedente la adopción de medidas, resolverá lo que corresponda”: puede designar a una persona o institución que, en su caso, haya de encargarse de la custodia del menor (por ejemplo, el padre); nombrar, si procediere, un defensor judicial o un administrador; o, incluso, exigir fianza.

Como siempre, sería una cuestión de prueba, puesto que no vale la mera alegación de estos hechos. Dicho de otra forma, el juzgado no va a iniciar una actuación indagatoria, sino que deberá presentarse, al menos, prueba plena del incumplimiento de ese deber y, si ello no fuera posible, de indicios, signos externos y demás circunstancias que, por lógica, lleven a concluir que es cierto lo que se denuncia por parte del progenitor que paga la pensión y que está justificada la adopción de dichas medidas.

Por José Ramón Sáez/abogado