MI HIJO VA AL COLEGIO SIN LIBROS DE TEXTO A PESAR DE QUE PAGO LA PENSIÓN PUNTUALMENTE ¿QUÉ HACER?

ME HE ENTERADO QUE MI HIJO VA AL COLEGIO SIN LIBROS DE TEXTO A PESAR DE QUE PAGO LA PENSIÓN PUNTUALMENTE ¿QUÉ HACER?

Hablando de: obligaciones de los padres en materia escolar tras ruptura 

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A la hora de abordar esta cuestión lo primero que hay que hacer es, huelga decirlo, ver cómo se reguló esta obligación en la sentencia que se dictó al tiempo de judicializarse la crisis matrimonial. 

En el caso que nos ocupa nos referimos a la situación en que el progenitor no custodio le abona una pensión periódica al otro y éste, en lugar de comprar libros de texto, uniformes y material escolar –por la razón que sea- distrae el dinero en otras atenciones; de manera que llega octubre y nos encontramos con que a los niños les “pintan la cara” los maestros porque van sin material a clase. 

Esa situación llega a oídos del progenitor no custodio y, como es lógico, monta en cólera.

Antes de nada, se trata de una cuestión de prueba; ya lo dice el aforismo: “lo que no está en autos, no existe en el mundo”.

Se hace preciso, por tanto, corroborar ese hecho con el otro progenitor (alguna explicación dará) y por supuesto, mantener una reunión con los responsables del centro educativo.

Si esa abstención se confirma, hay que advertir que corresponde al cónyuge custodio de los niños la gestión y administración responsable de la pensión de alimentos. En nuestro sistema legal, empero, no hay obligación de efectuar un desglose de los gastos pagados con la misma, ni la posibilidad de exigir una suerte de rendición de cuentas o justificación mediante exhibición de facturas.

¿QUÉ HACER?

Poner los hechos en conocimiento del Juzgado a través de su letrado para que éste requiera el cumplimiento de ese deber de asistencia, lo que puede imponer mediante el apercibimiento de sancionar la abstención con multas coercitivas (y periódicas) hasta, llegado el caso, abrir la puerta a un cambio de custodia, si bien, anticipo, esta medida solo estaría justificada para casos extremos.

Para ello se puede acudir a un sencillo procedimiento que regula la Ley de la Jurisdicción Voluntaria (Ley 15/2015, de 2 de julio, artículos 87 a 89) y que está previsto, precisamente, para, entre otros supuestos, hacer efectiva la previsión que se contiene en el artículo 158 del Código Civil y que viene a decir que el Juez, de oficio o a instancia del propio hijo, de cualquier pariente o del Ministerio Fiscal, dictará las medidas convenientes para asegurar la prestación de alimentos y proveer a las futuras necesidades del hijo, en caso de incumplimiento de este deber por sus padres.

Todo ello en unidad de acto y con proceso relativamente sencillo.

Para concluir esta breve exposición, queda decir que la Ley deja un amplio margen decisorio al Juez al que se le someta la cuestión, puesto que señala que si estimare procedente la adopción de medidas, resolverá lo que corresponda designando persona o institución que, en su caso, haya de encargarse de la custodia del menor o persona con capacidad modificada judicialmente, adoptará las medidas procedentes en el caso conforme a lo establecido en los artículos 158 y 167 del Código Civil, y podrá nombrar, si procediere, un defensor judicial o un administrador”.

Para no crear falsas expectativas debo advertir, finalmente, que el tiempo de respuesta que actualmente están ofreciendo los Tribunales de Justicia deja mucho que desear, debido al colapso y la carga de trabajo que actualmente soportan; así que sería posible que llegar el siguiente curso y aún no se hubiera resuelto la cuestión. Pero, al menos, la decisión final no quedaría nunca al arbitrio de uno de los progenitores.

Por José Ramón Sáez/abogado

CONFICTO DE LEALTAD

QUÉ ES EL CONFLICTO DE LEALTAD

Hablando de: hijos en el divorcio 

NUNCA LE PREGUNTES A TU HIJO CON QUIÉN QUIERE VIVIR(I)

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El conflicto de lealtad fue definido, por primera vez, por Borzomengy-Nagy, en 1973 como una dinámica familiar en la que la lealtad de un hijo, hacia uno de los padres implica deslealtad hacia el otro.

Cuando la ruptura de pareja no se ha resuelto y el conflicto entre ambos progenitores se mantiene abierto, en su afán de seguir enfrentados, los progenitores pueden formar alianzas entre cada uno de ellos y el menor. Por su parte, el menor quiere a ambos progenitores, y necesita sentirse querido tanto por su padre, como por su madre. Cuando situamos al niño en medio del conflicto, y tiene que decidir entre ellos, termina pensando que ponerse al lado de uno de sus padres, supondrá decepcionar al otro. 

Preguntar a un niño con quién quiere vivir, si quiere ver a su padre, si quiere celebrar el cumpleaños con su progenitor o prefiere hacerlo con su madre, quién prefiere que vaya a su fiesta de fin de curso, etc, colocamos al menor en una situación sin solución: sea cual sea su respuesta, sabe que decepcionará a uno de sus progenitores. 

Muchas veces en los juicios nos cuestionan a los psicólogos si le hemos preguntado al niño con quién prefieren vivir, y nuestra respuesta debe ser siempre la misma: ¡por supuesto que no!.

A veces, ante esta presión psicológica, los menores optan por intentar agradar a ambos progenitores, contando a cada uno de ellos “lo que quieren oír. Así, a la vuelta de estar con un progenitor, y al preguntar al menor qué tal lo ha pasado, o si ha ocurrido algo que deba saber, el niño puede optar por darle la respuesta que espera, independientemente de lo que haya ocurrido realmente, con el fin de contentar al progenitor y mantener su alianza con él. 

En estas ocasiones, el menor termina convirtiéndose en un “hijo duplicado”, de manera que termina por comportarse de una forma cuando está con un progenitor, y de otra distinta, cuando está con el otro, intentando complacer a ambos progenitores y actuar conforme esperan de él. 

Por Begoña García/psicóloga

¿SABES ORGANIZAR LA VIDA DE TUS HIJOS, TRAS LA RUPTURA?

¿SABES ORGANIZAR LA VIDA DE TUS HIJOS, TRAS LA RUPTURA?

Hablando de: organización doméstica tras la ruptura

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Cuando se vive una ruptura, podemos hablar de la organización doméstica de diferentes maneras: una sería cómo cada cónyuge se organiza su propia casa, otra cómo se organizan los hijos para vivir entre dos casas y otra la organización de los hijos y con los hijos.

Obviamente el cambio de hábitat o la reorganización de una vivienda cuando la pareja se va supone cambios que van a afectar a los miembros de la familia. Estos cambios, de orden material, generan modificaciones, pero en definitiva estos son de índole física. El ser humano posee una capacidad de adaptación asombrosa a los diferentes espacios que a lo largo de la vida ocupa. Sin embargo, el tipo de organización al que nos referimos en este artículo está relacionado con los aspectos ligados a la educación emocional, al reparto de tareas, a los límites y normas, al modo de afrontar las relaciones y los vínculos, a la comunicación.

Cuando una pareja se separa, tras meditaciones, discusiones, confrontamientos y dolor queda una estela de sentimientos encontrados, no siempre negativos ya que en muchos casos tanto una parte o ambas lo viven como una liberación. Y es que tras muchos años de rutina, llevamos un piloto encendido a través del cual funcionamos, hacemos las cosas de una manera, pensamos de una manera, transmitimos de una manera, etc… y de repente esa manera que era nuestro modus operandi, deja de tener sentido. Ya no sirve.

Para escenificarlo es como si les dijera que ustedes un día subieron a un vagón del tren por el que han transitado unos años determinados y ahora les han cambiado de vagón. Algo así ocurre con las separaciones, nos sentimos diferentes y en un vagón desconocido.

Cuando la organización familiar respecto a los hijos, estaba dando su fruto, se produce un cambio en el que los hijos se ven y sienten sometidos a dos fuentes de información, que normalmente suelen tener muchos caracteres opuestos. Es por ello que una norma que papá dice de un modo, mamá la dice de otro; un horario o incluso el reparto de tareas suele ser diferente en cada casa, los horarios, las prioridades, los proyectos etc…

Es por este motivo que los hijos suelen desestabilizarse porque se encuentran sometidos repentinamente a criterios dispares, diferentes etc…y no hay consenso. Cuando la psico-educación funciona y a pesar de las diferencias los progenitores tienen claro que ya no son pareja pero sí siguen siendo padres, es cuando las rupturas minimizan sus consecuencias negativas. Cuando somos capaces de tener una mente abierta, estamos inconscientemente educando hijos libres, sin cargas emocionales negativas.

Tal vez podríamos reflexionar si el resultado tan nefasto y negativo sobre la actitud social ante el divorcio, conlleve como factor decisivo la actuación individual que las parejas hacen al convertir un proceso natural (unión-desunión) en un lastre que se termina acarreando el resto del ciclo vital de cada persona.

Una de las herramientas que proponemos ante estas situaciones es la psicoeducación, proceso elegido por los padres, aceptado por los miembros de la familia para sobrellevar la ruptura en pro del equilibrio de los hijos. Es complicado, no lo dudes, por ello hace falta saber distinguir la parentalidad de la historia de pareja y que ambos de común acuerdo decidan sobre normas básicas para el futuro:

1. Nunca hables mal del otro cónyuge.

2. Compartir aquellos eventos importantes para los hijos de tipo social, educativo etc… Así podrán disfrutar de ambos.

3. Respeta las normas y organización de la casa de tu expareja, no contamines a tus hijos comparando.

4. Céntrate en tu espacio vital y en el tiempo que compartes con tus hijos, lo que tú aportas es insustituible y está creando raíces.

5. Nunca utilices a los hijos para hacer daño o vengarte de tu ex, el daño se lo haces a ellos directamente y es irreparable.

6. Busca ayuda profesional cuando creas que no puedes con tu situación, te podrán orientar para cambiar formas de actuar y pensar, eso mejorará notablemente tu vida.

7. Cuida tu actitud y palabras, ser feliz no es algo casual, tú eres la pieza clave para desarrollar tu propia felicidad.

Hay que decir que esto es posible, que los hijos pueden tener dos casas y que en ambas sientan amor y apoyo pero el factor indispensable, es la actitud que los progenitores decidan mantener en pro de ellos mismos y de los hijos en común.

Por Eugenia Varea/trabajadora social

EL DIVORCIO: TIEMPO DE CAMBIO FAMILIAR

EL DIVORCIO: tiempo de cambio familiar

Hablando de: divorcio como transformación familiar

“nada sería como antes”

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Hace unos días me llamo Elvira muy agobiada por la situación familiar por la que esta atravesando, entre lágrimas expresa: “ No se qué me está pasando. Me case hace 15 años, enamorada, ilusionada y para toda la vida, hemos tenido tres preciosos hijos que ahora tienen: 13, 10, y 8 años. Mi marido me ha planteado el divorcio, y no entiendo por qué. Hemos construido una familia feliz con una vida en sociedad plena. ¿Qué me está pasando?; no logro comprender lo que estoy viviendo. ¿Me podrían ayudar? ¿podrían hablar con él ?¿Por qué me está haciendo esto? ¿Si me deja que va a pensar mi familia? Y mis hijos, qué les voy a decir a ellos ¿Qué va a suceder de ahora en adelante” 

Tras la demanda solicitada le propongo citarla en el despacho y ver como podíamos ayudar. Sus palabras fueron: no quiero ir ni a su despacho ni al despacho de nadie. No quiero que nadie se enteré de lo que estoy viviendo y por eso recurro a ustedes” La entrevista se programo en el lugar que ella propuso. Al verla quedé sorprendida: mujer joven, profesional, culta, inteligente, nivel socioeconómico y cultural elevado.  

Me llamo la atención su necesidad de convertir su vivencia en un secreto como si estuviese haciendo algo malo. Le pregunté ¿Qué significado le da al divorcio, Elvira? manifestando: “ siento vergüenza, fracaso, tristeza, caos, he visto como el divorcio destruye y saca lo peor de las personas; todos me van a culpar de lo sucedido, nuestros hijos no lo aceptarían y sufrirían mucho. No quiero que nadie se enteré de esto, ni tampoco divorciarme. Esto tiene que tener solución y quiero que ustedes nos ayuden. Nuestras familias son conservadoras. Me educaron para crear una familia para siempre. Divorciarme sería lo peor que me podría suceder. Nada va a ser como antes

¿QUE ESTÁ SUCEDIENDO?

El impacto del divorcio en el funcionamiento familiar y en ajuste personal de padres e hijos es una realidad demostrada desde la práctica de los profesionales que nos dedicamos día tras día a la atención e intervención con familias en situación de ruptura. Observamos que a pesar de los avances de la sociedad en la transformación familiar, el divorcio sigue siendo un tema familiar  tabú” de estigma social que afecta a las personas por igual con independencia de su nivel cultural, económico y social. Las últimas palabras de mi clienta encierran una gran verdad “nada va a ser como antes”.  Desconfíen de aquellos profesionales que les digan lo contrario. 

El divorcio es una experiencia personal que ningún miembro de la familia esperaba vivir y para la que, como es lógico, no se esta preparado. La ruptura implica la reestructuración de roles, límites, normas o alianza así como la redefinición del sistema de comunicación familiar, confianza, lealtad o autonomía, entre otros. Esta reestructuración y redefinición parece sencilla: bastaría aplicar las pautas que les puede dar un profesional; sin embargo en la vida cotidiana, es una tarea compleja y ,con frecuencia, difícil de resolver. Una mal gesto, una palabra mal interpretada del otro y otra vez en el punto inicial; sin olvidar otro aspecto importante tras la ruptura; el nuevo enlace de uno de los progenitores que no siempre es aceptado de buen agrado por el otro progenitor o por los hijos (en esta situación la familia divorciada necesitará una nueva reestructuración y redefinición de padres e hijos).

La experiencia del divorcio afecta, de forma directa, a cada uno de los miembros de la familiar nuclear (padres e hijos), y de forma colateral, a la familia extensa (abuelos, hermanos, primos…) antes, durante y después de la ruptura. En España, según datos estadísticos consultados  “Aumentan los divorcios contenciosos un 8,4% UN 8,4% en el último trimestre de 2017”  http://www.contigoeducapadi.com/aumentan-los-divorcios-contenciosos-un-84-en-el-ultimo-trimestre-2017/

El nivel de impacto en el sistema familiar dependerá, en gran medida, de los cónyuges. Su disposición y habilidad de elaborar el proyecto como padres, así como su actitud e implicación, serán factores cruciales en el día a día de sus hijos. Cuando contraemos matrimonio nos enfrentamos a un desafío: construir un matrimonio gratificante donde cada miembro de la pareja obtendrá la satisfacción de sus necesidades y un hogar donde nuestros hijos se desarrollen plenamente. Socialmente bien reconocido, pensemos que ocurre a nuestro alrededor cuando anunciamos el compromiso y enlace. 

 Ante la ruptura iniciamos una nueva etapa con menos información de la que teníamos al contraer matrimonio y con responsabilidades. Si queremos proteger a nuestros hijos y a nosotros mismos tendremos que aprender muchas cosas.

¿QUÉ OBSTACULOS PRESENTA LA RUPTURA?

. Carencia de referentes ni modelos positivos de ruptura que nos digan como debemos actuar o comportarnos proporcionando seguridad ante el reto al que nos enfrentamos; a pesar de que la Ley de divorcio en España cumplirá 37 años el próximo 7 de julio. 

. Presencia de duelo desautorizado cargado de hipocresía. El anuncio de la noticia causa impacto Con lo felices que se les veía, pobres niños ¿Que habrá pasado? ¿Qué desastre? ¿Hija, que ha pasado; Tan mal estabais? Si lo teníais todo, con la buena pareja que hacíais … “. Cuando fallece un ser querido hay un ritual y tradiciones que ayudan a aceptar y elaborar la pérdida. En el divorcio no existen rituales ni normas sociales que sirvan de guía. La sociedad exige que estemos contenta/o. No puede estar triste, ni llorar sino que ha de ser fuerte y tirar para adelante. “la vida continua

. Desorganización familiarcesando de desempeñar sus obligaciones funcionales bien por decisión propia por egoísmo e inmadurez o porque a una de las partes el dolor, la rabia, frustración no le permite actuar como adulto actuando como si la ruptura fuese una “guerra” donde hay que destruir al enemigo. 

El divorcio no es ni bueno ni malo, una experiencia vital que nos toca vivir, el cómo le hagamos frente dependerá de nuestra capacidad de resiliencia para enfrentarnos a los cambios y madurez personal. La ruptura plantea tres grandes desafío relacionados entre si.

  • Recuperar el control de nuestra vida, recuperando su equilibrio y dar forma a una nueva identidad con las fuerzas necesarias para asumir las exigencias que se le plantearán de ahora en adelante. 
  • Preparar a nuestros hijos para la ruptura apoyándoles durante la crisis.
  • Establecer una nueva relación con nuestra ex pareja. 

A partir de la toma de decisión de ruptura es primordial tomar conciencia de que las cosas van a ser diferentes para usted y para sus hijos. Su/s hijo/s necesitan saber que sus padres le quieren y van hacer lo que esté en su mano para que esté/n bien y sea feliz. 

Ustedes recuperan de nuevo su vida, pero dentro de su nueva realidad, lo que no puede cambiar es su responsabilidad como padre/madre. 

¿POR QUÉ LA RUPTURA DE PAREJA ES TAN DOLOROSA?

Cuando hablamos de divorcio a todos no viene la idea de “lo legal; he de buscar a un abogado porque quiero divorciarme”. Pensamos que ahí acaba todo. El divorcio es más que un proceso legal; es un proceso de perdida: emocional, de nivel-económico, co-parental, comunitario o social, identidad familiar, perdida de poder, apoyos sociales. Todos ellos deben ser abordados por la pareja elaborando sus respectivos duelos implícitos y tener que adaptarse a una nueva etapa desconocida saliendo de nuestra zona de confort que es la que produce el desequilibrio e incertidumbre.

Recuperarse de un proceso de divorcio es una tarea difícil, aunque no imposible. Permítase sentir tristeza, rabia, culpa, miedo. Esa incertidumbre que sentimos acerca de la nueva vida que nos espera es normal que produzca estrés. Cuantas preguntas llegan a nuestra mente ¿Cómo será mi nueva vida? ¿Me tendré que cambiar de casa? ¿Tendré que buscar empleo, o echar más horas? ¿Quién me va apoyar ahora? ¿Mis padres lo van a tomar a mal, pues adoraban a …? ¿Sabré salir adelante?

Elvira tiene razón nada va a ser como anteses tiempo de cambio y transformación familiar.

Por MªDolores Manzanera/trabajadora social