EL CICLO DEL DIVORCIO EN LA FAMILIA POST DIVORCIADA

LA TRANSMISIÓN INTERGENERACIONAL DEL DIVORCIO

Hablando de: divorcio y sus efectos a largo plazo

¿Qué es el ciclo del divorcio?

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El divorcio es un acontecimiento realmente “joven”, pero a la vez muy común en nuestra sociedad. En España la ley del divorcio se aprobó el 7 de julio de 1981 y entró en vigor el 9 de agosto del mismo año (en septiembre llegó a los juzgados un “avalancha” de demandas). A pesar de ser un gran avance la Ley 30/1981, de 7 de julio, no ponía tan fácil acceder al divorcio como actualmente se conoce.

En la actualidad, se puede encontrar fácilmente al menos una pareja divorciada a nuestro alrededor. El divorcio de un conocido ya no es una noticia sorprendente, a medida que la sociedad cambia, los valores de las personas también cambian. El fenómeno del ciclo del divorcio asegura la transmisión del divorcio de una generación a otra. El ciclo del divorcio o “la transmisión intergeneracional del divorcio” es el conocido efecto a largo plazo del divorcio.

Pero, aunque el divorcio es muy común hoy en día, no podemos evitar el hecho de que es devastador para las parejas y sus propios hijos (cuando no existe una buena gestión). Sin embargo, como todos sabemos, quienes más impacto tienen del divorcio son los hijos. Los hijos de padres divorciados abandonan la escuela y tienen muchos problemas en su vida posterior; a medida que pasan por todos los eventos dolorosos, se sienten emocionalmente perturbados y heridos.

Las interrupciones emocionales experimentadas por los hijos del divorcio pueden llevarlos a ciertos tipos de comportamiento, como el sexo precoz, el embarazo antes del matrimonio, que se consideran como causa de una alta tasa de divorcio.

El ciclo del divorcio¿Correlación entre el divorcio y el estado civil de los padres?

Según las investigaciones llevadas a cabo por National Opinion Research Center (EU), entre los muchos efectos del divorcio uno de ellos es que los hijos de padres divorciados tienen más probabilidades de terminar su matrimonio en divorcio. Esto es porque podrían tener una idea equivocada de considerar el divorcio como la solución del conflicto matrimonial ya que experimentaron el divorcio de sus padres.

Por lo tanto, lleva a los hijos de padres divorciados a optar por el divorcio cuando tienen conflictos con sus parejas, pudiendo ver el divorcio como la única manera de resolver sus problemas. Además, si los hijos de padres divorciados han visto a sus madres o padres lidiar exitosamente con un divorcio, podrían pensar que pueden llevar del mismo modo dicho acontecimiento, como sus padres, sin ser conscientes de las consecuencias que puede provocar.

Según el mismo estudio, además de la alta tasa de divorcio de los hijos de padres divorciados, se ha observado que, los niños cuyos padres permanecen casados ​​pero tienen conflictos constantes pueden tener una tasa de divorcio alta, al igual que los hijos de padres divorciados. Es porque a medida que experimentan conflictos entre sus padres, los niños aprenden habilidades de relación pobres.

El investigador Nicholas H. Wolfinge de la Universidad de Utah, considera que los niños que crecen bajo las discusiones de los padres, habitualmente quieren escapar de sus hogares y pueden casarse temprano, a menudo con alguien que no es la opción ideal. Permanecer casados, pero pelear puede ser tan malo como divorciados, sería mejor para los niños criarse en circunstancias donde no pueden observar los conflictos de los padres.

Del mismo modo, Paul R. Amato, profesor de sociología y demografía en la universidad estatal de Pennsylvania, muestra en su artículo “Lo que los niños aprenden del divorcio” que las parejas (casadas) que más tarde se divorcian tienden a tener problemas para comunicarse, suelen criticar a sus parejas, tienden ponerse a la defensiva ante las críticas, evitan o se retiran de las conversaciones de resolución de problemas y tienen dificultades para resolver el conflicto. Por esta razón, los niños cuyos padres se divorcian en comparación con los niños cuyos padres permanecen casados, tienen menos oportunidades de aprender habilidades comunicativas positivas que faciliten las relaciones cercanas. Esta falta de capacidad para comunicarse con sus parejas es la causa de una alta tasa de divorcios entre los niños cuyos padres se divorciaron.

Otra razón que puede explicar “la transmisión intergeneracional del divorcio” es que los hijos adultos que experimentaron el divorcio tienen más probabilidades de casarse en edades tempranas. El matrimonio puede considerarse un compromiso para toda la vida (eso es un tiempo muy largo) y, los adolescentes aún no están preparados para dar este paso en lo emocional y financiero. Pueden entablar una relación íntima y malinterpretar que durarán para siempre; las relaciones románticas pueden comenzar y ponerse serias muy rápidamente. Además, pueden considerarse responsables de lo que están haciendo por sí mismos. Sin embargo, la mayoría de los adolescentes no son lo suficientemente maduros para decidir sobre su futuro presentando situaciones financieras inestables, falta de experiencia de vida, educación y apoyo emocional también.

Basándonos en los estudios mencionados, las causas principales de este ciclo del divorcio se deben a que los hijos de padres divorciados aprenden habilidades de relación pobres, y la falta de reconocimiento del matrimonio como un compromiso de por vida, así como casarse en edades temprana.

Abordar el tema del ciclo del divorcio se debe llevar a cabo desde una perspectiva multiprofesional preventiva, con actividades facilitadoras de habilidades de comunicación, de relaciones interpersonales y resolución de conflictos, para con ello reducir la necesidad de “curar” los daños producidos por el divorcio.

Por Mihaela Raducea/trabajadora social 

 

MI EMPRESA ME TRASLADA DE CIUDAD ¿Como concilio mi vida laboral con la custodia compartida?

CUSTODIA COMPARTIDA Y MOVILIDAD LABORAL

Hablando de: custodia compartida

MI EMPRESA ME TRASLADA DE CIUDAD ¿CÓMO CONCILIO MI VIDA LABORAL CON LA CRIANZA Y CUIDADO DE MIS HIJOS?

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Es un hecho que el Derecho de Familia -como el de las Nueva Tecnologías, por ejemplo- evoluciona “casi” al ritmo en que evoluciona la realidad social que trata de regular.

Así, por ejemplo, sucede con el matrimonio homosexual o, por ejemplo, el régimen de custodia compartida, que ya solo es noticia cuando un padre, que no la quiere, es obligado a ello por un juez que acoge petición de su ex esposa que alega, previamente, no poder ella sola con las obligaciones y atenciones que exige un hijo discapacitado.

Los nuevos tiempos, por tanto, traen nuevas regulaciones y éstas, a su vez, nuevas necesidades que, por lo visto, ni el Legislador ni la Jurisprudencia han podido imaginar a la hora de abordar los problemas cuya resolución les ha sido encomendada.

Este es el caso de un cliente que pregunta que si el hecho de tener custodia compartida tiene algún efecto cara a la movilidad geográfica en su puesto de trabajo.

El problema es fácil de entender: si su empleador decide trasladarlo, ¿van a obligar a los niños a ir a la nueva ciudad de residencia cada 15 días? ¿Los va a llevar y a traer al colegio a diario a costa de recorrer cientos de kilómetros? ¿Pedimos una modificación en el régimen de custodia? ¿Y si el otro progenitor no quiere la custodia exclusiva? ¿Y si el traslado no es definitivo?

Solo de pensar en acudir al Juzgado de Familia dan escalofríos, dados los tiempos de respuesta que, por desgracia, puede ofrecer. Para cuando haya decidido igual hasta los hijos son mayores de edad.

Si acudimos al Derecho Laboral resulta que éste no ofrece una solución satisfactoria, porque la custodia compartida y la movilidad geográfica no han sido regulados de forma unitaria; esto es, que el caso de la custodia compartida no está regulado como un supuesto limitativo de la decisión empresarial.

En efecto, los expertos laboralistas, una vez requerida su opinión, nos remiten a ver si en el contrato de trabajo existe alguna cláusula que indique el que la empresa pueda trasladar en cualquier momento y concluyen que -frente a esa decisión- poco puede hacerse.

Si, por otro lado, no existe esa cláusula en el contrato, la empresa deberá preavisar con 30 días la decisión de trasladar por causas “organizativas, técnicas o económicas”; frente a esta situación, entonces, el trabajador podría oponerse alegando que su situación personal es incompatible con el cambio y que, por ello, quiere extinguir el contrato con derecho a una indemnización de 20 días por año de servicio.

Esto es, que tiene que elegir entre mantener el trabajo o seguir con el régimen de custodia compartida.

También puede anticiparse y solicitar una reducción de jornada por guarda legal de, al menos una hora diaria (ojo, solo si los hijos son menores de 12 años), extremo éste que limita mucho a la empresa a la hora de intentar cualquier modificación. Pero ello no dejaría de ser un “parche”, porque siempre se puede alegar que la decisión empresarial es consecuencia del ejercicio del derecho a reducción, así como el extremo de tener la custodia compartida… y volveríamos al supuesto de la extinción de la relación laboral.

Así que a modo de conclusión, sería deseable que esta cuestión también fuera regulada de forma global como, por ejemplo, pasa con los arrendamientos urbanos o las pensiones, por citar dos casos, que ya contemplan previsiones para las parejas de hecho. Supuestos en los que el Derecho y la realidad social van de la mano.

Mientras tanto, habrá que tomar decisiones y, llegado el caso, luchar con las bazas que tenemos sin olvidar que, si en Derecho Laboral rige el principio “pro operario”, en Familia siempre está el “interés superior del menor”.

Por José Ramón Sáez/abogado

AFRONTANDO LA RUPTURA POR INFIDELIDAD

AFRONTANDO LA RUPTURA POR INFIDELIDAD

Hablando de: crisis de pareja por infidelidad

¿CÓMO CONSTRUIR TRAS LA TRAICIÓN RELACIONAL?

La legislación vigente en España establece que los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente. En materia de separación y divorcio, con anterioridad a la reforma de la Ley 15/2005, de 8 de julio, por la que se modificaban el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil, era requisito imprescindible, para poder solicitar judicialmente la ruptura matrimonial, alegar “causa” para ello. Entre las causas recogidas por la Ley 30/1981, 7 de julio, por la que se determinaba el procedimiento a seguir en las causas de nulidad, separación y divorcio se detallaba la infidelidad conyugal.

A los sentimientos de traición, rabia, dolor, tristeza y abandono, había que añadir el de vergüenza, al tener que confesar, en la demanda judicial, el engaño de la pareja.

Afortunadamente, con la reforma de la Ley 15/2005 desaparece el requisito de causa para la separación y el divorcio, siendo suficiente el interés de cualquiera de los cónyuges de no continuar con la convivencia.
Con esta reforma desaparece, al menos en teoría, el sentimiento de culpabilidad de uno de los cónyuges (“el infiel”), y la necesidad de castigo por parte del otro (“el traicionado”). Y digo, al menos en teoría, porque en la práctica no siempre ocurre así.

Ya no hay reprimenda social, ni judicial a la infidelidad, pero, en muchos casos, si la hay familiar, y lo que es peor, filial. Frecuentemente, en el proceso de ruptura matrimonial o de la pareja aparece el despecho, el rencor y, sobre todo, el deseo de venganza de la parte ofendida, quien llega a utilizar a sus propios hijos como arma contra “el infiel”.

En muchas ocasiones, la información que se da a los hijos es fruto de la venganza y la furia de uno de los progenitores, al verse engañado y traicionado por el otro progenitor. Mensajes como “tu padre nos abandona porque tiene una nueva novia”, o “tu madre se ha ido con otro”, no deberían ser trasmitidas nunca a un menor. Los niños necesitan saber que tanto su padre como su madre seguirán presentes en su vida, sin que sea necesario que conozcan los motivos concretos que les llevan a la ruptura de pareja.

Siempre será mejor que enfoquemos nuestros esfuerzos en construir, centrándonos en ayudar a nuestros hijos a adaptarse mejor a la nueva situación, que quedarnos anclados en el dolor, la rabia y los deseos de venganza provocados por la infidelidad.

Por Begoña García/psicóloga forense

 

QUÉ PAPEL ESPERAN DE MI TRAS EL DIVORCIO

¿QUÉ PAPEL ESPERAN DE MI COMO PADRE O MADRE DIVORCIADA? 

Hablando de: roles familiares en el divorcio.

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Desde que se aprobó la Ley del divorcio en España en 1981 muchas parejas optaron por finalizar jurídica y civilmente la relación matrimonial que los unía, pero también es cierto que con esta norma y sin ella la separación de las parejas es un hecho real y constatado que se viene produciendo desde tiempos inmemoriables.
Esta regulación legal, podríamos decir que genera un episodio en la vida de las parejas y familias con un carácter mas reglamentario y formalista. Una vez que ambos miembros tienen ese documento que acredita la ruptura del vínculo así como el establecimiento de un convenio en torno a los bienes y a los hijos, hay un “profundo sentimiento” de que todo ha cambiado y tanto las personas afectadas como su entorno inmediato adquieren roles y comportamientos diferentes.

Fíjense como Luis y María (nombres ficticios) que tenían dos hijos en común, mantenían relaciones cordiales y cercanas con ambas familias y tenían un grupo de amigos común con los que compartían actividades, cuando decidieron dar el paso de divorciarse hubo un cambio radical que afectó: a la ruptura de relaciones con la familia del otro/a, a dejar de tener actividades con muchos de los amigos que frecuentaban, uno de ellos perdió la residencia familiar, dejaron de comunicarse en pro de los hijos , la economía de cada uno se resintió y respecto a sus hijos no sabían como actuar porque ahora “eran padres divorciados”.

Tanto Luis como María se preguntaron en un momento de esta vivencia ¿Qué se espera de mi como padre divorciado?, ¿Qué se espera de mí como madre divorciada?

Obviamente todos los modelos que tenían alrededor, otros amigos que pasaban por la misma situación habían desarrollado nuevos roles que no les gustaban, que no suponían un referente, con los que no se identificaban. Buscaban un manual que le dijera qué tenían que hacer y así fueron pasando algunos años ……. años en los que sus hijos fueron creciendo con carencias, creciendo oyendo críticas entre ambas familias, queriendo pasar tiempo con el otro progenitor que les había vedado un juzgado, dejando de dar las buenas noches a papá cuando estaban con mamá y viceversa y cuando se dieron cuenta, los hijos habían crecido, se hicieron mayores con una mochila llena de ausencias, de reproches, de carencias y de dolor.

Lo que Luis y María desconocían es que ese manual de funcionamiento era mucho más sencillo y estaba a su alcance: estaba en ellos mismos, estaba en un esfuerzo común para procurar que el entorno y sus propios hijos, lo que más les importaba, llevaran una mochila llena de satisfacciones, amor, compensaciones y buenos momentos cuando fueran mayores.

Sí, el manual está en nosotros mismos, pero son innumerables los casos en los que la rabia, el odio, las diferencias y el rencor impiden que veamos el bosque, nuestra propia vida.

Cuando una pareja se separa o divorcia tendría que plantearse antes que nada que ellos y solo ellos son los dueños de sus propias vidas y que el modo por el que van a procurar un entorno seguro y adecuado para sus hijos depende en un 90% a ellos.

El papel que se espera de un padre o madre divorciado pasa por aspectos muy básicos e importantes

1. Que los hijos no tengan que elegir entre uno u otro.

Que tengan acceso no solo a ambos progenitores sino también a las familias de ambos, porque cada parte ofrece un sentido de seguridad, pertenencia y proyectos diferenciado. Porque ni una ni otra parte es mejor o peor que la otra. Simplemente son.

2. Se espera que el padre o madre sea respetuoso delante de los hijos hacia el otro progenitor.

Ahórrale a tus hijos escuchar insultos, quejas, detalles que pertenecen a la esfera de los adultos. No seas dañino con tu ex, podrías fomentar el que los hijos se terminen sintiendo desamparados de tanto oir lo desastrosos que son su padre, su madre o ambos. Ellos necesitan crecer sabiendo que su papá y mamá son sus pilares de apoyo, con sus defectos y virtudes.

3.   Conviértete en una mejor persona.
Si logras centrarte en tí, en tus proyectos de futuro y en tu recuperación, no solo estás dejando a un lado el lodo que se remueve en estas situaciones, sino que estás creciendo como persona y están dando una lección de superación y buenas maneras a tus hijos. Estás generando un aprendizaje de valor incalculable.

4. No cierres tus líneas y puertas cuando no les toca a los hijos estar contigo.
Implícate en su día a día, toma conciencia de la realidad que envuelve a tu hijo, ya que tiene que adaptarse a dos casas, a dos familias, posiblemente a dos nuevas parejas de sus padres, todo se duplica…. Ser padre o madre no conlleva ser de semana o de fin de semana, se es siempre.

5. Deja que tu ex marche libremente.
Si decidisteis romper la relación, para qué aferraros a la historia de otro, a lo que haga, a seguir sus pasos. ¿Para qué fantasear, reprochar o buscar culpas? Si te empleas en reconstruir tu vida sanamente será capaz de alegrarte por los logros de tu ex pareja, porque sus llogros también beneficiarán a loo que más quieres: a tus hijos.

6. Demuestra a tus hijos y a tu entorno que es posible resistir y ser resiliente.
La capacidad de resolver los problemas, de resistir a las adversidades y mostrar que a pesar de los vientos que soplan desfavorables, se pueden sobrepasar las dificultades, es la enseñanza y regalo más valioso que puedes dar a tus hijos y ofrecer a tu entorno. No se trata de que te vean como “alguien que es fuerte, de hierro, insensible” sino de que saber pedir ayuda cuando hace falta, aprender a transformar los obstáculos en oportunidades, tener esperanza, confiar en uno/mismo.

Cuando somos capaces de dejar que nuestro barco navegue con nosotros al timón, cuando nos comprometemos con un nuevo proyecto de vida, cuando dejamos que nuestro/a ex fluya a su aire, es cuando realmente podemos sentirnos orgullosos de haber desarrollado ese GRAN MANUAL QUE VA CON NOSOTROS MISMOS/AS, ES CUANDO REALMENTE EL ENTORNO COMPRENDERÁ QUE HEMOS SUPERADO CON CRECES LO QUE ESPERABAN DE NOSOTROS Y ES CUANDO NUESTROS HIJOS LLEVARÁN UNA MOCHILA CARGADA DE BUENOS RECUERDOS, AMOR Y EXPERIENCIAS DE CRECIMIENTO POSITIVAS.

Por Eugenia Varea/trabajadora social