La NAVIDAD: tiempo para recordar

La NAVIDAD: tiempo para recordar.

LAS SILLAS VACÍAS

Hablando de: proceso de duelo

Ya han llegado las fiestas navideñas, Nochebuena, vacaciones, fin de año, Reyes Magos y en casa tenemos una o más sillas vacías. Son los espacios que nos han dejado todos esos seres queridos con los que año tras año hemos compartido nuestra vida. Ellos han significado mucho para nosotros, los amamos y su ausencia se hace más difícil.

Desde que se fueron, a pesar de seguir adelante con nuestras vidas, como no puede ser de otra forma, hay momentos en los que el espacio vital y físico que ocupaban se transforma en una punzada dolorosa porque se avivan los recuerdos: esas cenas, sus comentarios, sus aportaciones, su dedicación y muchos sentimientos que están anidados en nosotros.

Siempre hay alguien que lo tiene más presente y eso se debe al especial vínculo que tenía con el ser fallecido. Y en muchas ocasiones esa melancolía que nos impregna no es comprendida por el resto de la familia.

¿Cuántas veces nos sentimos incomprendidos por este motivo?

Incluso cuantas veces escuchamos frases que nos enojan, parecidas a: hace ya mucho tiempo que se fue!, De qué sirve estar melancólico/a todas las Navidades?, Céntrate en el presente!, Con esa actitud los demás lo pasan mal!.

Es cierto que estas frases nos duelen profundamente porque nos sentimos incomprendidos y a veces se genera un distanciamiento y conflicto entre la misma pareja o incluso con los hijos.

Tal vez este proceso que se repite año tras año pueda mitigarse con reacciones positivas que estén orientadas a que todos hagamos un ejercicio de comprensión.

Ir por libre en estas situaciones no ayuda a la comprensión con tu pareja, hijos u otros familiares, así que te animo a que cuando pase esto utilices la expresión de tus sentimientos y los compartas. Hablar de los que se han ido es un buen bálsamo para hacerlos presentes, incluso hacerles un homenaje en estas fechas señaladas elaborando sus comidas favoritas, poniendo una vela que los representa en nuestra mesa, manifestando lo que nos hacían sentir. Y siempre desde un pensamiento de luz y no de dolor.

Ellos, al igual que cada uno de nosotros llegó a esta vida para algo, tenemos una misión y cada persona se va sin que aún hayamos encontrado respuesta al porqué y al sentido de la partida.
Hay un cuento anglosajón escrito por Jack Bowley, titulado “Jack y la muerte” que me resulta ejemplificante para hoy, si quieres leerlo puedes hacerlo en este enlace:

https://arescronida.wordpress.com/cuentos/cuentos-clasicos/jack-y-la-muerte-cuento-anglosajon/

En este cuento entendemos como la muerte tiene que existir porque de otro modo, no habría vida. Es fácil de entender, de hecho está dirigido para los niños y creo que ayuda más a los adultos que a estos, ya que tienen un nivel de interiorización y comprensión de la realidad muy superior al nuestro. Los niños no tienen tantos filtros y prejuicios como los adultos!!!

Estar enfadados e incluso estropear estas fiestas por los recuerdos supone no tomar conciencia de que nuestro presente actual será el recuerdo para mañana cuando nosotros no estemos.

Es nuestra responsabilidad vivir el momento, hacer que este sea feliz y por supuesto, hacer hueco a los que estuvieron.
No se trata de ocultar los sentimientos, compártelos, los demás te entenderán y tu sentirás alivio porque expresarlos es el camino para sanar las lágrimas.

No generemos distancias por el hecho de que los sentimientos y percepciones de los demás sean diferentes a las nuestras, nadie puede sentir IGUAL, pero sí pueden entendernos, empatizar con nuestro dolor, pena y recuerdos.

Y además no te sientas solo o sola en estos momentos, son muchísimas las personas que están viviendo lo mismo que tú.

En todas las familias ha habido pérdidas y hay sillas vacías por lo que cambiar el pensamiento es algo que está en tu mano, hoy estás aquí y tu presencia es importante.

Mañana, te recordarán.

Da lo mejor de ti mismo/a.

Por Eugenia L. Varea/ trabajadora social

LA NAVIDAD EN TIEMPOS DE RUPTURA

LA NAVIDAD EN TIEMPOS DE RUPTURA

Hablando de: la Navidad en la ruptura 

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Estamos a 20 de diciembre. 4 días nos separan de las fiestas más entrañables y familiares del año donde la familia adquiere más valor. Fecha en la que somos más consciente de la importancia de tener una familia unida en la que apoyarnos ante las dificultades y en la que satisfacemos muchas necesidades del ser humano.

Si para los adultos es importante, para nuestros hijos adquiere una mayor importancia, y no solo por los regalos (que también) sino también por lo que supone compartir momentos de risas, complicidad y alegría con sus abuelos, primos, tíos, amigos, etc alrededor de una mesa.

Cuando se produce la ruptura matrimonial o relacional padres e hijos hemos de asumir muchos cambios, y uno de ellos es nuestra experiencia ante tan entrañables fechas. Indudablemente el proceso de adaptación requiere tiempo; como todo cambio. La adaptación de nuestros hijos depende en gran medida en como los padres manejemos esta nueva etapa.

Comprendo que los padres cuando estamos inmersos en esta situación tenemos emociones y pensamientos intensos y negativos hacia la persona que habíamos elegido compartir toda nuestra vida y formar nuestra familia. Pero es muy importante que nuestro conflicto relacional no lo convirtamos en un conflicto parental y no paguen nuestros hijos nuestra insatisfacción y frustración.

¿ Cómo lograr una NAVIDAD feliz para nuestros hijos?

  1. Separar roles (el rol de esposo/a es distinto del rol de padre y madre) en la teoría parece muy fácil, en la práctica no lo es.Por eso nos ayudará pensar que el rol que ocupamos como pareja se puede romper pero el de padre/madre NUNCA se podrá romper y es nuestra responsabilidad respetar y aceptar eso. Y ese padre o madre seguro aportará muchas cosas positivas a nuestros hijos, y es muy importante para ellos. Cómo padres todos deseamos el bienestar de nuestros hijos en todos los ámbitos de su vida.
  2. Si aún no tienen una situación Legal y no conviven, sean flexible, tolerantes facilitando los encuentros familiares de los niños con ambas familias. Ambas familias extensas (Abuelos, primos, tíos, etc) quieren estar, disfrutar y compartir con nuestros hijos. Si por circunstancias no es posible faciliten una llamada de teléfono, un whasApp o enviar un video o fotos al otro progenitor de los niños en los días mas señalados (Nochebuena, Nochevieja, Navidad, Reyes).
  3. Si ya tienen una situación legal pues también faciliten esta comunicación entre los niños y el otro progenitor como les he sugerido anteriormente. Ha de saber que el otro también extraña a sus hijos ese día tan señalado, piense como se siente y cuanto los extraña usted a sus hijos cuando no los tiene. Ese simple gesto su hijo percibirá que aunque no pueden estar juntos él es importante para usted.
  4. Participen juntos de las actividades navideñas escolares (tengan o no situación legal), para ellos es muy importante que papá y mamá estén presentes en su función, villancicos, etc.

¿Y si el otro no lo hace bien?

Bueno, siempre hay una parte que depende de nosotros. Hagamos lo mejor posible nuestra parte, hasta ahí llega nuestra responsabilidad. No podemos controlar lo que hacen los demás, pero sí lo que hacemos nosotros.

Facilitemos que pasen una Navidad lo más feliz posible. Nuestros hijos notan el esfuerzo que hacemos para que estén bien. Con ello le estamos aportando una buena lección de vida y ensañando otra forma de tener una familia.

Por MªDolores Manzanera/trabajadora social

Qué puede hacer la mediación por tu familia

¿EN QUÉ ME PUEDE BENEFICIAR ACUDIR A MEDIACIÓN?

Hablando de: los beneficios de la mediación

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Hablar o plantear los beneficios de la mediación hace unos años hubiera sido bastante sencillo, pero creo que hoy, y visto el recorrido de ésta, debemos ser más exquisitos, y más gráficos al hablar estos beneficios. Creo que puede ser interesante hacer un planteamiento sacado de la práctica diaria que nos ayude a identificar por si mismo los beneficios de la mediación.

El pasado lunes por la tarde acude Pedro a la cita para una entrevista informativa sobre mediación que tiene conmigo. Me comenta que la situación con su pareja “está fatal”, que tiene que tomar una decisión ya, que se tiene que separar, pero que quiere hacerlo lo mejor posible para todos, especialmente para sus hijos Samuel y Pedro. Le pido que me comente, que me describa, como le gustaría que fuese su proceso de separación.

Pedro me dice: “Me gustaría sentarme con Martina, la madre de mis hijos, nosotros no estamos casados, y que entre los dos fuésemos capaces de diseñar como va a ser nuestra nueva vida con nuestros hijos –Pedro comenta que él es muy visual que necesita verlo para imaginarse de una manera clara como van a ser las cosas a partir de ahora- quisiera hablar con ella de algunas cosas que han ocurrido durante nuestra relación, pero no quiero que se escriban en ningún papel y vayan circulando por ahí y las lean personas que ni siquiera conocen a mis hijos.

Se detiene un momento en la conversación, ambos hacemos un silencio tremendamente reflexivo, Pedro se muestra emocionado, toma aire y continúa: “También me gustaría saber cómo se ha sentido ella, esto está siendo muy duro para todos, y me temo que después de la decisión que he tomado nuestra relación va a quedar más deteriorada de lo que ya está. Lo tengo claro, no quiero un proceso largo, de esos que se eternizan con cruces de escritos de abogados que parecen no tener fin, y por supuesto, con pruebas psicológicas para mis hijos, teniendo que dibujar una y otra vez la familia perfecta. La familia perfecta tiene que ser la que tiene, y eso depende fundamentalmente de su madre y de mí. En fin Ángel, creo que ya te haces una idea. Así termina Pedro, ahora si visiblemente emocionado, visualizando por unos minutos todo lo que se le viene encima.

Pues bien Pedro creo has elegido un buen camino para gestionar vuestra separación, las otras opciones, y el proceso judicial obviamente, siempre estarán ahí. Si Martina está de acuerdo, ya que éste es un proceso voluntario, en mediación familiar vais a encontrar con el apoyo de los mediadores:

 

  • Un espacio para hablar y aclarar aquellos temas del pasado que creáis que son importantes para fijar los términos en que se llevará a cabo vuestra relación a partir de ahora –podréis expresar como os habéis sentido, facilitando así vuestro desahogo y gestión emocional- y siempre trabajaremos para y hacia el futuro.
  • Un espacio para trabajar, a vuestro ritmo y atendiendo vuestras necesidades y las de vuestros hijos. Intentaremos ser rápidos, pero realmente intentaremos trabajar de una forma ágil de manera que tengamos la sensación de avance.
  • Un espacio imparcial y neutral, sin culpables, y ante todo un espacio de confidencialidad de vuestras vidas.
  • Un espacio de comunicación para conseguir acuerdos parciales o totales, que podremos poner en marcha y revisaremos si así lo creéis oportuno, hasta encontrar el más satisfactorio para todos y que evite complicaciones futuras.
  • Un espacio del que salgáis robustecidos, y cuanto menos, no más deteriorados por un desgaste emocional extra, ya que nos centraremos en construir esa nueva situación en la que ya estáis.

Cuando termino, Pedro me dice bastante más tranquilo, creo un proceso de mediación familiar sería lo más beneficioso para mi familia, pues aun separados seguimos siendo familia.

Pedro existe, no se llama Pedro, y no ha podido experimentar los beneficios de la mediación, confío en que otros Pedros que están intentando hacer las cosas lo mejor que saben si lo consigan.

COMO SOCIEDAD AVANZADA QUE SOMOS, AVANCEMOS

Por Ángel Avilés /mediador

RECUPERACIÓN TRAS EL DIVORCIO

¿QUÉ FACTORES INFLUYEN EN LA RECUPERACIÓN DE UN DIVORCIO?

Hablando de: post divorcio «La recuperación tras el divorcio»

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El divorcio es un acontecimiento que le puede surgir a cualquier persona…..joven o más adulto, mujer u hombre, rico o pobre.

Hay quien afirma que el divorcio es una de las experiencias más dolorosas por la que el ser humano puede pasar. Es, en muchas ocasiones, ligado a un miedo profundo a que el dolor nunca acabará. A veces es comparado con las etapas de la muerte ya que, la perdida no es solo del matrimonio, también de uno mismo. No cambia solo la pareja, también afecta a los hijos, a la familia extensa, a los amigos, etc.

En distintas ocasiones hemos escuchado que el divorcio se vive de forma diferente entre mujeres y hombres, pero, algunos expertos en la materia afirman que no es del todo así. El sexo no influye en la intensidad del sufrimiento/dolor, pero, en algunas ocasiones, si en el modo de manifestarlo (los hombres temen que no son suficientemente buenos y/o “potentes” y las mujeres están preocupadas por el futuro y de cómo serán sus vidas en adelante). El trauma es igual de intensa para hombres y mujeres dependiendo de la “inversión de sentimientos” de cada uno durante la relación de pareja.

En el polo opuesto se encuentra aquella situación en la que la pareja se divorcia a causa de un conflicto de larga duración y con una intensidad elevada, provocando en este caso una liberación e incluso alegría en ambas partes de la pareja.

Sin entrar a analizar la multitud de causas que lo puede ocasionar ¿qué haces si un día te encuentras en la situación de separarte de la persona que juraste estar al lado hasta que la muerte os separe? Las reacciones inmediatas que suelen darse son las de adoptar el papel de víctima y de culparse a sí mismo o a la expareja de todo lo sucedido olvidando una tercera opción, la de luchar para recuperar el equilibrio y rehacer tu vida.

¿Cómo pasar más fácil por el trauma del divorcio? ¿cuáles son los factores que influyen en la recuperación tras un divorcio?

Es común que, tras una ruptura de pareja, ya sea previsible o inesperada, las partes afectadas pase por un periodo de shock y/o experimente sentimientos de dolor, frustración, miedo, rabia, baja autoestima, desconfianza, etc. que pueden durar meses o incluso hasta años.

Pero, a pesar de ello, no podemos olvidar que la vida continua después de un divorcio.

En primer lugar, se debe aceptar la idea del divorcio como algo normal y natural que le puede pasar a cualquiera, sin intentar esconderse del resto del mundo. Existen muchas personas que no consiguen rehacer sus vidas debido a que no son capaces de olvidar el pasado. Y, como el pasado no puede ser cambiado, la única solución es tener una visión positiva del futuro y no olvidar vivir el presente.

Es muy importante cuidarse uno mismo y no tener miedo de una nueva relación. Ojo, el peligro para las personas que se han divorciado está en traer en la nueva relación los problemas no resueltos del matrimonio anterior. Por este motivo, una persona que comienza una relación con alguien que se ha divorciado recientemente tiene que acordarle tiempo para pasar el duelo tras la ruptura sufrida.

El deporte puede ser de ayuda. Para tratar de mantenerse en forma es una buena idea comenzar a hacer ejercicio físico bajo las indicaciones de un entrenador personal. Tras 40 minuto de ejercicio físico se produce en el organismo un efecto similar al de un antidepresivo.

Una buena “terapia” tras el divorcio es retomar los hobbies y las actividades que se han abandonado, así como atreverse con otras nuevas que no hubieras practicado durante el matrimonio: comenzar a estudiar, viajar a sitios nuevos conocer personas nuevas e incluso aventurarse en nuevos proyectos laborales.

Uno de los factores más importantes para la recuperación tras un divorcio es no aislarse del resto del mundo y buscar soporte en la red de apoyo del entorno (familia, amig@s, compañer@s de trabajo) así como crear nuevas amistades. El ser humano no sabe, ni puede vivir sin afecto por lo que es muy importante estar en continuo contacto con las personas que nos hace sentir bien y nos puede ayudar a recuperar la confianza en nosotros mismos.

La resiliencia como factor imprescindible en la recuperación de un divorcio.

Como ya se ha mencionado antes, el divorcio puede resultar ser un trauma para las personas que pasan por ello, y como elemento imprescindible que influye en superar esta situación es la resiliencia – la capacidad de una persona para afrontar/adaptar de manera positiva los eventos difíciles y/o adversos que aparecen en sus vidas.
La resiliencia no es una capacidad que las personas la tiene o no, no es un rasgo de personalidad propio del nacimiento sino es una habilidad que puede ser adquirida y preparada. Se considera que las personas que piden ayuda en situaciones difíciles son más resilientes que las que evitan hacerlo.
Esencial para la resiliencia es la actitud que se tiene ante los problemas y la importancia que se da a los acontecimientos. En muchas ocasiones no se pueden controlar los eventos que ocurren en la vida, pero se puede controlar la actitud que adoptas ante los mismos.

Algunas ideas para aumentar la resiliencia:

  • Acepta que, aparte de tu actitud, nada se puede controlar en la vida: ni acontecimientos, ni a otras personas
  • Busca apoyo: las redes de apoyo y ayuda mutua son necesarias tanto en los buenos como en los malos momentos
  • Busca soluciones, no motivos para quejarte: aunque tienes todo el derecho para quejarte, es de más ayuda hacer un plan y ponerlo en práctica
  • Cuídate: descansa, sigue una dieta equilibrada, evita los malos hábitos y haz cosas que te gustan hacer, no solo aquellas que hay que hacer
  • No desesperes: el tiempo cura las “heridas”.

Citando a Charles Darwin “no sobrevive la rasa más fuerte rasa, ni la más inteligente sino la más flexible al cambio”.

En todo caso, si nada de estos pasos funciona y la situación no mejora la persona debe ponerse en manos de profesionales que le acompañe en el proceso de recuperación. Es indicado establecer nuevas estrategias para abordar las dificultades encontradas tras el divorcio.

Por Mihaela Raducea/trabajadora social